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Tres cosas poco conocidas que pueden afectar a tu conexión Wi-Fi

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Cuidar nuestra conexión Wi-Fi es algo básico si queremos disfrutar de una buena experiencia de uso. En artículos como éste hemos visto algunas recomendaciones que nos ayudarán a sacarle el máximo partido, y también hemos tocado otras cuestiones importantes, como la seguridad y protección de la conexión Wi-Fi.

Hoy vamos a retomar la cuestión con una perspectiva diferente, ya que hablaremos de tres cosas poco conocidas que, sin embargo, pueden afectar de forma notable a nuestra conexión Wi-Fi. Como siempre os explicaremos cada punto y veremos qué podemos hacer para resolverlo.

1-No reiniciar o apagar nunca el router

En general la mayoría de los routers de nueva generación no necesitan un reinicio habitual, pero mantener el router trabajando de forma constante durante varios días puede llevarnos en algún momento a sufrir un error de conexión sin motivo aparente, o a tener problemas de rendimiento.

Establecer una rutina de reinicios del router puede ayudarnos a eliminar casi por completo la mayoría de los problemas y errores de conexión Wi-Fi, así que es recomendable hacerlo. Para que no se vuelta una tarea molesta podemos optar por hacerlo cuando ya no vayamos a utilizar la conexión a Internet (por ejemplo antes de irnos a dormir).

2-Mantener activos protocolos antiguos

El uso de protocolos antiguos, como los 802.11a y 802.11g, permite disfrutar de un soporte en modo «legado» que facilita la utilización de dispositivos antiguos, pero salvo casos muy concretos no tiene sentido.

Dichos protocolos reducen, además, el rendimiento de nuestra conexión Wi-Fi, así que debemos entrar en la configuración del router para desactivarlos. Solo debemos mantener activos los 802.11n y 802.11ac, estándares que se asocian al Wi-Fi N y Wi-Fi AC.

3-El entorno importa

Sabemos que la distancia entre el router y el dispositivo que quiera utilizar la conexión Wi-Fi importa. A mayor distancia menor intensidad y calidad de la señal, pero los obstáculos que encuentre por el camino también son importantes.

Colocar un router a una distancia considerable no tiene porque crear una zona muerta si la señal no encuentra muchos obstáculos por el camino, y lo mismo puede ocurrir a la inversa, es decir, si colocamos el router cerca pero está rodeado de obstáculos que bloquean o interfieren con la señal.

Entre los materiales que menos impacto tienen sobre nuestro router se encuentran la madera y el yeso. El agua, el ladrillo y el mármol tienen un impacto medio, y otros como el hormigón y ciertos electrodomésticos (microondas, teléfonos inalámbricos, étc) tienen un impacto alto.

Para evitar problemas debemos jugar con la colocación del router y situarlo en un lugar óptimo, donde no sufra bloqueos ni interferencias.

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