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China limitará la potencia máxima de la carga inalámbrica

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China limitará la potencia máxima de la carga inalámbrica

Aún recuerdo algunas conversaciones sobre la carga inalámbrica hace un par de décadas, o quizá un poco más. Eran tiempos en los que las conexiones inalámbricas no tenían, ni remotamente, la presencia de la que gozan en la actualidad, y si bien (especialmente gracias al boom de la telefonía inalámbrica del segundo lustro de los noventa) sí que se atisbaba un futuro bastante claro de conexiones bidireccionales de datos cruzando el éter, lo de la energía seguía pareciendo ciencia ficción.

Incluso recuerdo, de aquellos tiempos, a una persona de la que guardo un gran recuerdo, bromeando precisamente con eso, con la carga inalámbrica. Si nos llegan a contar lo que estaríamos viendo 20 años después, seguramente no nos lo habríamos tomado tan a broma. Pero es lo que tiene este sector tecnológico, ahora que ha logrado convertir la electrónica de consumo en casi un bien básico para cualquier miembro de la sociedad, pisa el acelerador en lo referido a la innovación, brindándonos cada poco tiempo algún salto de lo más destacable.

La carga inalámbrica es un claro ejemplo de ello, si bien en este punto debemos distinguir entre dos variantes, una que ya se encuentra claramente asentada en el mercado, y otra que de momento solo se puede ver en laboratorios, pero que ya ha demostrado ser operativa. La primera, como ya imaginarás, es la carga por inducción, presente desde hace ya algunos años y con un gran futuro por delante, habida cuenta del enorme incremento en velocidades de carga que va ofreciendo.

La otra variante, que es sin duda lo primero en lo que pensamos al hablar de carga inalámbrica, es la carga inalámbrica remota, es decir, aquella en la que la energía eléctrica es capaz de ser enviada a través del aire desde un emisor, conectado al enchufe, a un receptor al que se conecta el smartphone. En los últimos meses hemos visto modelos funcionales de Xiaomi y de Motorola que ya permiten hacerlo y que, de permitirlo los reguladores, podrían llegar al mercado en algún momento entre 2022 y 2023.

Sin embargo, no todo es optimismo alrededor de los sistemas de carga inalámbrica. Hay dudas sobre cómo pueden afectar estos sistemas de carga a los dispositivos y, en algunos casos, también a las personas que se encuentren cerca de los dispositivos de carga. En cargas de baja potencia, como las que podemos encontrar en la actualidad, no hay dudas serias sobre su seguridad, pero a medida que se incrementa la potencia de carga, sí que han surgido alguna voces que dudan de si podría llegar a resultar nocivo.

Y sí, seguramente esto te resultará familiar de las múltiples polémicas a partir de la proliferación de la telefonía móvil, y muchos estudios que apuntaban a riesgos de que ésta pudiera ser cancerígena, algo que muchos años después todavía no se ha podido confirmar, y que probablemente no llegue a hacerlo. Ahora bien, ¿significa esto que la carga inalámbrica y, en general, las señales electromagnéticas son inocuas para el ser humano?

Obviamente la respuesta es que no. Los efectos de un campo electromagnético en el ser humano dependen de intensidad, frecuencia y energía. No tenemos que irnos muy lejos para encontrar un ejemplo de ello: el microondas. En su interior se genera un campo electromagnético con las propiedades concretas para estimular las moléculas de agua, haciendo que su fricción caliente las mismas. Este campo electromagnético sí que es peligroso para el ser humano, y por eso se genera en el interior de una jaula de Faraday, para asegurarse de que las ondas electromagnéticas no salen de su interior.

China limitará la potencia máxima de la carga inalámbrica

Con los sistemas de carga inalámbrica de velocidad, digamos normal, la carga de la señal es baja, por lo que no son peligrosos, o al menos no más que los fuegos de inducción que muchos tenemos en nuestras cocinas desde hace años. Sin embargo, a medida que su potencia se incrementa, surgen más dudas sobre el efecto que el campo que se crea pueda tener para el ser humano. Aclaro que no hay ningún estudio concluyente, a día de hoy, que diga que los sistemas de carga rápida inalámbrica sean peligrosos para el ser humano, lo que sí que hay son algunas dudas.

Y es en este contexto en el que vemos la primera medida regulatoria al respecto, pues según podemos leer en Gizchina, China prohibirá los sistemas de carga inalámbrica por encima de los 50 vatios. El establecimiento de un límite no es una sorpresa, en realidad, pues es sabido que llevaban tiempo recabando información al respecto. Sin embargo, sí que se esperaba que el umbral fuera un tanto más alto, quizá en la medida de lo que apuntan a ofrecer algunos fabricantes en pocos meses.

Está prevista, para el próximo martes, la presentación del Xiaomi Mi MIX 4, que se espera, o quizá ahora habría que decir que se esperaba, contaría con un sistema de carga inalámbrica de alta velocidad, de entre 70 y 80 vatios. Sin embargo, esta medida regulatoria, que se aplicará en el gigante asiático a partir del 1 de enero de 2022, podría forzar al fabricante a reducir la velocidad de carga inalámbrica de este smartphone y de sus sucesores, o bien a plantear una versión para su mercado local y otra distinta para el internacional.

Ahora la duda, claro, es si esta medida tomada por China será adoptada también por otros países o si, por el contrario, los estudios terminarán determinado que se pueden emplear sistemas de carga inalámbrica de más potencia de manera segura, y que esto haga que el gobierno chino se replantee este límite y establezca uno superior en el futuro. Sea como fuere, esto es algo a lo que habrá que prestar atención, pues puede cambiar por completo el futuro de los sistemas de carga rápida sin cables.

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

3 comentarios
  • doc

    No deberíamos sorprendernos de la medida, es preventiva. Primero demuestren la seguridad y después vemos. Así se debería actuar en todos los temas en los que haya dudas sobre el efecto sanitario. La cara comercial del avance tecnológico nos ha acostumbrado a lo contrario.

  • Benito Camelas

    Yo prefiero la carga «alámbrica» xD o la de inducción, más que nada, por que igual me apetece guardar el móvil en un cajón y no quiero que se me esté cargando, o igual que el vecino pegue su móvil a la pared y se ponga a cargarlo con mi electricidad, no sé igual para alguien es práctico la carga inalámbrica (remota?) yo en todo caso prefiero la carga inalámbrica por inducción, que parece práctico tener la bandejita en la mesa de noche, eso si, siempre teniendo la opción de enchufarlo, que a veces hace falta usarlo mientras se carga.

    Aun que puedo entender que la carga inalámbrica remota pueda resultar útil por ejemplo en una oficina para que los empleados no anden en busca de un cargador desesperados y sean más productivos.

    Luego había que ver si genera algún problema el campo electromagnético con el resto de aparatos electrónicos, quizás se puedan cargar algún disco duro viejo, no tengo ni idea…

  • Leonmafioso

    Donde hay un cable quítese cualquier sistema de carga de inducción que no tiene la misma eficiencia energética.

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