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Guía de componentes para montar un PC gaming a la última por 721 euros

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Montar un PC gaming potente y a buen precio ya no es un sueño imposible. Con la última bajada que han experimentado las tarjetas gráficas de consumo general, y la marcada competencia que vienen librando Intel y AMD en el sector CPU, hoy en día podemos encontrar una gran variedad de componentes a precios muy apetecibles, tanto que a poco que sepamos buscar y elegir tendremos la posibilidad de montar un equipo potente por poco dinero.

Durante las últimas semanas muchos lectores me han comentado que es imposible montar un PC para jugar con garantías por menos de 1.200 euros, que los precios son una locura y que es mejor comprar directamente una PS5 por 500 euros. El caso es que esto no es verdad, y he decidido hacer esta guía para demostrarlo. Por otro lado, recordar que a día de hoy es prácticamente imposible comprar una PS5 nueva por 500 euros, ya que no hay stock, y que en el mercado de reventa sigue rondando los 700-800 euros, es decir, es más cara que el PC que vamos a montar en esta guía.

Como he hecho en guías anteriores os voy a dejar un listado completo con los componentes que he escogido, y os dejaré alternativas interesantes a algunos de esos componentes, siempre que estas existan y que valgan realmente la pena. En caso de que tengáis cualquier tipo de duda sobre esta configuración, o sobre la aplicación de posibles cambios en componentes específicos, podéis dejarla en los comentarios y os ayudaremos a resolverla. Sin más, poneos cómodos que empezamos.

¿Cuál es el objetivo de este PC?

Mover juegos actuales de la mejor manera posible, y con una inversión ajustada al máximo. Para ello, he afinado al milímetro la elección de componentes, y he priorizado tres grandes claves que quiero dejar claras desde el principio:

  • IPC sobre número de núcleos, ya que al final los juegos priorizan este cuando llegamos al mínimo recomendado de hilos.
  • Potencia de la tarjeta gráfica y soporte de tecnologías avanzadas, en este sentido el DLSS marca una diferencia muy importante tanto por mejora de calidad gráfica como por rendimiento y soporte en juegos.
  • Equilibrio en el resto de componentes para evitar cuellos de botella o una experiencia pobre en ciertos aspectos, como los tiempos de carga en juegos. Con todo, hemos evitado gastos excesivos que no compensen en términos de rendimiento, y por ello hemos preferido una configuración con memoria DDR4.

¿Qué podré hacer con este PC?

Pues muchas cosas, la verdad. Lo único que no podrás hacer de forma óptima es trabajar con aplicaciones y herramientas que requieran de un alto grado de paralelizado, pero es normal ya que ese no es el objetivo de esta configuración.

Con la configuración base de 721 euros podrás jugar con todas las garantías en 1080p y 1440p, y gracias al DLSS podrás conseguir un extra de rendimiento que te permitirá activar el trazado de rayos y compensar su impacto a nivel de fotogramas por segundo.

Sé que alguno me dirá que también podría haber tenido en cuenta el FSR 2.0 de AMD, pero hay dos razones muy importantes por las que he optado por el DLSS y quiero dejarlas claras también desde el principio para evitar cualquier tipo de duda:

  • El DLSS ofrece un resultado muy superior, tanto por calidad de imagen como por mejora de rendimiento.
  • Tiene un soporte mucho mayor, y está disponible en una gran cantidad de títulos triple A (Cyberpunk 2077, Control, Dying Light 2, DOOM Eternal, Call of Duty Warzone y muchos otros).

Con el DLSS activado en modo calidad o en modo equilibrado podemos ganar mucho rendimiento, especialmente en juegos exigentes, y su tasa de adopción es cada vez mayor, así que creo que queda bastante claro por qué he preferido esta tecnología y por qué le he dado tanto valor a la hora de elegir la tarjeta gráfica para este equipo.

Configuración de este PC Gaming: placa base

La placa base que hemos escogido es una GIGABYTE B660M DS3H DDR4, un modelo económico pero bien construido que cuenta con todo lo que necesitaremos a presente y a futuro, y que nos ofrece bastantes posibilidades de ampliación.

Cuenta con un VRM digital híbrido  de 6+2+1 fases, lo que significa que podremos montar procesadores bastante potentes sin ningún problema. En este sentido, el máximo recomendado para esta placa base por una cuestión de temperatura y de alimentación a nivel de VRM sería un Core i7-12700, un chip muy potente que tiene 8 núcleos de alto rendimiento y 4 núcleos de alta eficiencia (20 hilos en total).

La GIGABYTE B660M DS3H DDR4 dispone de cuatro ranuras para memoria RAM DDR4 a un máximo de 4.300 MHz (nos permite overclockear la memoria RAM), admite dos unidades SSD M.2 PCIe Gen4 x4 y viene con un sistema de refrigeración pasivo en la ranura principal, lo que nos permitirá mantener totalmente bajo control las temperaturas de nuestro SSD. Sin duda una opción muy buena por lo que cuesta. Podemos comprarla por 120,21 euros.

Posible alternativa: podríamos invertir en una placa base económica AM4 y montar un Ryzen 5 5500. Si queremos llegar a un nivel de calidad similar tendríamos que invertir casi 120 euros, así que la diferencia de precio sería mínima. La Asrock B550M Pro4 sería una buena opción.

Procesador: Intel Core i3-12100F

La elección del procesador tiene una explicación muy sencilla, aunque estoy seguro de que ya la habréis podido intuir si habéis leído detenidamente la primera mitad de esta guía. El Core i3-12100F tiene 4 núcleos y 8 hilos, lo que significa que cumple con el nivel mínimo que necesitamos para mover juegos actuales con garantías. Es cierto que esto lo coloca por detrás de otras alternativas de 6 núcleos y 12 hilos, pero lo compensa con un IPC altísimo y con un precio muy bajo. Viene, además, con un ventilador incluido, así que no tenemos comprar uno aparte.

Ya os contamos en su momento que el Core i3-12100F tiene un IPC tan elevado que es capaz de arrollar en juegos al Ryzen 5 5500, un chip que tiene 6 núcleos y 12 hilos, y su precio es de solo 105,90 euros. Por otro lado, este procesador nos permite acceder a la plataforma LGA1700 de Intel, una de las más avanzadas del momento, y si en un futuro necesitamos un procesador más potente podremos actualizar sin ningún tipo de problema.

Con el Core i3-12100F disfrutaremos de un alto nivel de rendimiento en juegos con una inversión mínima. Es cierto que cuando se produzca la transición a las consolas de nueva generación los procesadores de cuatro núcleos y ocho hilos empezarán a mostrar signos de agotamiento cada vez más claros, pero todavía falta para que esto ocurra, y cuando suceda podremos actualizar a un Core i5-12400F.

Posible alternativa: podemos optar por el Ryzen 5 5500 si hemos elegido una placa base AM4, pero debemos tener claro que este procesador es más caro y rinde peor en juegos a pesar de su mayor número de núcleos debido a su menor IPC. Personalmente, si os preocupa tener que actualizar la CPU en nos años os recomiendo que os vayáis directamente a por el Core i5-12400F.

Memoria RAM: Corsair Vengeance LPX DDR4 2 x 8 GB a 3.600 MHz

Para que el Core i3-12100F pueda desarrollar su máximo potencial es necesario acompañarlo de memoria lo suficientemente rápida, pero tenemos que evitar gastos innecesarios que inflen el coste del equipo y que no compensen en rendimiento. Por ello, nos hemos decantado por el kit de memoria Corsair Vengeance LPX DDR4 de dos módulos de 8 GB funcionando a 3.600 MHz y con latencias CL18, que está rebajado a 66,99 euros.

Este kit nos da todo lo que vamos a necesitar para jugar con todas las garantías:

  • Dos módulos para activar el doble canal (bus de 128 bits).
  • 16 GB de memoria RAM en total.
  • Alta frecuencia de trabajo para que las comunicaciones con el procesador sean muy rápidas.
  • Latencia ajustada.
  • Baja altura para asegurar una compatibilidad total si decidimos cambiar el sistema de refrigeración de la CPU.

Recordad que de cara a futuras ampliaciones tendremos dos ranuras libres en la placa base, así que podremos instalar otros dos módulos Corsair Vengeance LPX DDR4 y ampliar el total de memoria RAM a 32 GB sin ningún problema.

Posible alternativa: francamente al momento de escribir este artículo no vi ninguna que valiese realmente la pena. Si te importa el tema de la iluminación LED RGB puedes buscar un kit similar o equivalente, pero estarás pagando de más por la estética.

Tarjeta gráfica: EVGA GeForce RTX 2060 OC con 6 GB

La GeForce RTX 2060 de 6 GB es una tarjeta gráfica de la generación anterior, es decir, está basada en Turing, pero sigue ofreciendo un rendimiento excelente, y cuenta con núcleos RT para acelerar trazado de rayos y con núcleos tensor que dan soporte al DLSS de segunda generación. También son compatibles con NVIDIA RTX IO y con DirectStorage de Microsoft.

En términos de potencia bruta, la GeForce RXT 2060 rinde más que una GeForce RTX 3050 y es solo un poco más lenta que la Radeon RX 6600, aunque tiene tres ventajas importantes frente a esta:

  • Es más barata, ya que podemos comprarla por 249 euros.
  • Rinde mejor con trazado de rayos.
  • Soporta DLSS de segunda generación, que ofrece un valor superior al FSR 2.0.

La GeForce RTX 2060 que hemos elegido es además muy compacta, y viene con overclock de casa, lo que le permite ofrecer un mayor rendimiento y reducir aún más las diferencias con la Radeon RX 6600. Con esta tarjeta gráfica podremos jugar con todas las garantías en 1080p y 1440p con calidades máximas, y podremos maximizar el rendimiento para jugar con monitores de altas tasas de refresco o activar el trazado de rayos compensando la pérdida de rendimiento con el DLSS de segunda generación.

Posible alternativa: la única que realmente vale la pena considerar por cercanía de precio es la Radeon RX 6600, que se puede comprar por unos 279 euros. Personalmente prefiero la GeForce RTX 2060 por las tres razones que os he dado anteriormente.

Unidad de almacenamiento: WD Blue SN570 SSD 1TB M.2 NVMe

Nuestro equipo ya va cogiendo forma, pero todavía nos faltan algunos componentes importantes, y el SSD es sin duda uno de ellos. Para que un PC gaming sea realmente capaz de mover juegos de forma óptima necesitamos una unidad SSD, y en este caso hemos escogido el WD Blue SN570 de 1 TB por su excelente relación precio-capacidad-rendimiento.

Esta unidad de almacenamiento utiliza memoria TLC (tres bits por celda), alcanza velocidades de 3.500 MB/s en lectura secuencial y 3.000 MB/s en escritura secuencial y tiene una vida útil de hasta 600 TB en ciclos de escritura. Todo esto quiere decir que tenemos:

  • Capacidad suficiente para tener instalados varios juegos a la vez sin que el espacio sea un problema.
  • Rendimiento superior al del SSD que montan Xbox Series X y Series S.
  • Una vida útil bastante larga.

El precio de este SSD es de 98,09 euros, una cifra muy buena teniendo en cuenta todo lo que ofrece. Una vez montado podremos utilizar el disipador que incluye la placa base que hemos escogido para que sus temperaturas se mantengan en niveles óptimos.

Opciones alternativas: podríamos invertir más dinero en una unidad de 2 TB, o incluso optar por una configuración de un SSD de 512 GB y un HDD de 2 TB como unidad secundaria, aunque esto ya dependerá de vuestras necesidades específicas. Personalmente, antes de invertir más dinero en un SSD de 2 TB ampliaría el procesador a un Core i5-12400F.

Fuente de alimentación: NOX Hummer Alpha 600W 80 Plus Bronce

Tenemos una configuración que no requiere de una fuente de alimentación muy potente, ya que el componente más exigente en este sentido es la GeForce RTX 2060, y esta se conforma con un una potencia mínima de 500 vatios y un conector de alimentación adicional de 8 pines.

Con todo, la fuente de alimentación es muy importante para asegurar que todos los componentes pueden recibir la potencia que necesitan, y que el sistema funcionará a pleno rendimiento y de forma totalmente estable. Ya sabéis que una fuente de alimentación de mala calidad o con una potencia muy limitada puede acabar muriendo, y en el proceso puede llevarse consigo a otros componentes.

Por ello, no hemos querido hacer sacrificios absurdos en este componente, y hemos elegido la NOX Hummer Alpha 600W 80 Plus Bronce, una fuente fiable pero económica que nos permitirá mover el equipo sin ningún problema, y que nos dará además un margen considerable para futuras ampliaciones, tanto a nivel de CPU como de GPU.

Posibles alternativas: la verdad es que podríamos apurar e irnos a por una fuente de 550 vatios, pero la diferencia de precio que existe entre ese tipo de modelos y la NOX que hemos elegido es de apenas cinco euros, así que francamente no merece la pena.

Chasis: Mars Gaming MC300 FRGB USB 3.0 Blanca

Nos falta el último componente, el chasis. Esta es una elección bastante personal, pero he elegido la Mars Gaming MC300 FRGB USB 3.0 Blanca porque es una caja bastante atractiva en términos de diseño, está bien construida y encima viene con tres ventiladores de serie, lo que significa que no tenemos que gastar dinero extra para conseguir un buen flujo de aire desde el primer momento.

Este chasis también tiene espacio suficiente para montar todos los componentes que hemos elegido, y nos da margen para futuras ampliaciones. Ofrece un valor muy bueno por lo que cuesta, 38,69 euros.

Posibles alternativas: como dije al principio, el chasis es una elección muy personal, así que podéis cambiarlo por cualquier otro que se ajuste más a vuestros gustos. Tened cuidado, eso sí, de que el modelo que escojáis tiene el espacio necesario para todos los componentes, y de que viene con los ventiladores suficientes para crear un buen flujo de aire.

Notas finales

days gone

El coste total de la configuración base que os hemos dado en esta guía era, al momento de escribirla, de 721,77 euros, IVA incluido. Tenemos un PC gaming de poco más de 700 euros que:

  • Tiene una CPU de última generación con IPC top y cuatro núcleos y ocho hilos.
  • Monta una GPU potente que da lo mejor de sí en 1080p y 1440p.
  • Cuenta con hardware especializado para acelerar trazado de rayos.
  • Es compatible con NVIDIA DLSS de segunda generación, y con las últimas tecnologías del sector.
  • Tiene un SSD de alto rendimiento que supera al de Xbox Series X, y tiene 1 TB de capacidad.
  • Dispone de 16 GB de memoria RAM DDR4 con una velocidad elevada y configurada en doble canal.
  • Monta una placa base con una buena relación precio-prestaciones, y nos da un margen notable de ampliación.
  • Viene con una fuente de alimentación fiable y capaz de alimentar sin problemas componentes más potentes.

A continuación os dejo algunos datos de rendimiento para que tengáis más claro todo lo que es capaz de ofrecer este modesto equipo:

  • Control en 1080p con calidad máxima, sin DLSS: 67 FPS. Con DLSS podemos jugar en 1440p manteniendo 60 FPS totalmente estables.
  • Days Gone en 1080p con calidad máxima: 82 FPS, en 1440p registra 59 FPS de media.
  • Cyberpunk 2077 en 1080p con calidad máxima: 51 FPS de media, podemos conseguir más de 60 FPS totalmente estables con el DLSS en modo calidad. En 1440p con calidad máxima tenemos una media de 32 FPS, pero podemos conseguir también 60 FPS estables gracias al DLSS. En ambos casos teníamos activadas las sombras de contacto y la geometría facial mejorada.
  • DOOM Eternal está tan bien optimizado que podemos jugarlo incluso en 4K manteniendo medias totalmente estables de más de 60 FPS utilizando el DLSS en modo calidad, aunque por una cuestión de limitación de memoria tenemos que reducir el ajuste de texturas. Con todo, no marca ninguna diferencia importante.
  • Red Dead Redemption 2 en 1080p con calidad muy alta se mueve casi siempre por encima de los 50 FPS de media, y en 1440p no suele bajar de los 40 FPS. En ambos casos podemos activar el DLSS para llegar a los 60 FPS.

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