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Google Bard es «patético», según algunos empleados de Google

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Google Bard

Google Bard, el chatbot basado en inteligencia artificial con el que el gigante de Internet quiere competir con desarrollos como ChatGPT, sigue dando titulares… y no buenos. Un artículo de Bloomberg reúne las reacciones internas de empleados de Google antes del lanzamiento y los comentarios generales van desde los negativos a los despectivos.

Decir antes de nada que Google define a Bard como un «experimento», con lo que ello significa. Y el mismo CEO de Google, Sundar Pichai, reconoció que estaban por detrás de la competencia: “En cierto modo, siento que cogimos un Civic mejorado y lo pusimos en una carrera con coches más potentes”. Pero las prisas no son buenas y todo indica que Bard se ha lanzado sin estar debidamente preparado como corresponde a una compañía que en los últimos años había venido encabezado gran parte de la investigación que sustenta los avances actuales de IA.

El problema para Google es que aún no había integrado una versión amigable de chatbot para el consumidor y la enorme popularidad de ChatGPT y especialmente los anuncios de inversión multimillonaria de Microsoft para incluirlo en Bing, hicieron saltar todas las alarmas en los cuarteles de Mountain View. Sundar Pichai emitió un «código rojo» para que los equipos de desarrollo acelerasen los proyectos de IA en Google y los resultados hasta ahora no han sido buenos. Pero quizá la huida hacia delante es necesaria para que «Google quedase destruida en un par de años» como dijera el creador de Gmail.

Google Bard es «patético» y otras lindezas

Bloomberg ha compartido detalles de conversaciones con 18 empleados actuales y anteriores de Google y documentos internos donde el personal expresaba su descontento con el chatbot y la prisa de Google por lanzarlo al público masivo. Algunos de los calificativos más destacados de las discusiones definían al chatbot como «patético», «mentiroso patológico», «digno de verguenza» y otros en el mismo sentido.

Un empleado escribió que cuando le pidieron sugerencias a Bard sobre cómo aterrizar un avión, regularmente dio consejos que conducirían a un accidente; otro dijo que de seguir sus respuestas sobre el buceo “probablemente resultaría en lesiones graves o la muerte”. En febrero, otro empleado planteó problemas en el grupo de mensajes internos: «Bard es peor que inútil: por favor, no lo lance». La nota fue vista por casi 7.000 personas, muchas de las cuales estuvieron de acuerdo en que las respuestas de la herramienta de IA eran contradictorias o incluso notoriamente incorrectas en consultas simples.

Google Bard

Y queda el tema de la ética, aunque aquí ChatGPT está igual o más afectado al igual que todo lo relacionado con la IA. Los empleados comparten que la ética pasó a un segundo plano cuando se lanzó Google Bard y se dio prioridad a competir. Incluso se animó al personal que trabajaba en el equipo de ética a que no se interpusiera en el lanzamiento.

El informe destaca que Google «anuló» una evaluación de riesgo presentada por miembros del equipo de seguridad, quienes señalaron que Bard posiblemente podría causar daño. Esas preocupaciones fueron inútiles y el lanzamiento se produjo a finales de marzo. «La ética de la IA ha pasado a un segundo plano”, explica Meredith Whittaker, presidenta de Signal Foundation y exgerente de Google. “Si la ética no está posicionada para tener prioridad sobre las ganancias y el crecimiento, en última instancia, estos servicios no funcionarán”.

Inteligencia Artificial: polémica y debate

Los avances en Inteligencia Artificial han sido enormes los últimos años y en múltiples campos. Algunos son extraordinariamente esperanzadores, como los de investigación médica que abordan problemas complejos con el desarrollo de algoritmos avanzados para la búsqueda de curas para enfermedades. Otros dan miedo, mucho miedo, como los relacionados con las armas autónomas y robots soldado. Y en medio todo lo demás. Hay preocupaciones serias de la ética y la seguridad de algunos desarrollos y también otros más tangibles como los relacionados con el empleo.

Recientemente, un grupo de 1.000 personas entre los que se encuentran científicos, ingenieros, intelectuales, empresarios, políticos y grandes nombres de la tecnología mundial, han firmado una carta abierta donde solicitan la suspensión durante seis meses del desarrollo de los mayores proyectos de Inteligencia Artificial, ante los «profundos riesgos para la sociedad y la humanidad» que pueden plantear sin el control y gestión adecuados.

Lamentablemente no hemos conocido respuesta ni la intervención de los Gobiernos para imponer una moratoria que -visto lo visto- es muy necesaria.

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