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Actualizar de Windows 10 a Windows 11 reduce el rendimiento casi en un 75%
Una de las formas más comunes de pasar de Windows 10 a Windows 11 es mediante una actualización directa. Es lógico, porque al final es lo más cómodo para el usuario medio, ya que es un proceso sencillo que no requiere ningún esfuerzo especial, y porque nos permite conservar nuestros archivos y aplicaciones, siempre que elijamos esa opción.
Actualizar de Windows 10 a Windows 11 también tiene otra ventaja, y es que es gratis. No tendremos que pagar nada por este nuevo sistema operativo, y por lo general el proceso se ocupa de todo lo relacionado con los controladores para que no tengamos que preocuparnos por nada, es decir, que una vez completada la actualización todo debería funcionar correctamente.
Esa es la teoría, pero en la práctica podemos llevarnos sorpresas muy desagradables, como el que sufrió un usuario de Windows 10 que actualizó recientemente a Windows 11. Este instaló la versión 25H2 de dicho sistema operativo, que es la más reciente disponible para sistemas x86-64, y cuando empezó a pasar pruebas de rendimiento se dio cuenta de que algo no estaba bien.
Su SSD Samsung 970 EVO registraba unos resultados anormalmente bajos en CrystalDisk Mark. Debía superar los 3.400 MB/s y los 2.400 MB/s en lectura y escritura secuencial bajo dicha prueba, pero no llegaba a los 900 MB/s en ambas. Esto supone una pérdida de rendimiento del 74,74%, pero lo más importante era descubrir por qué ocurría esto y cómo solucionarlo.
Por suerte el problema fue bastante sencillo. Esa pérdida de rendimiento se produjo por un problema a nivel de drivers tras pasar de Windows 10 a Windows 11 25H2. La última versión de Windows 11 trae cambios notables frente a la última versión de Windows 10, así que en parte es lógico que puedan ocurrir ciertos problemas a nivel de drivers.
La solución fue simple, solo tuvo que actualizar los drivers de la unidad SSD y listo, todo volvió a la normalidad, como se puede ver en la segunda prueba de rendimiento, donde los valores fueron los propios de una unidad SSD Samsung 970 EVO. La diferencia es muy grande, y es importante en aplicaciones que dependan del ancho de banda de la unidad de almacenamiento, como los juegos, por ejemplo.
Si vas a actualizar desde Windows 10 te recomiendo que, una vez terminada la actualización, pases algunas pruebas de rendimiento para comprobar que todo está en orden. Si no quieres perder el tiempo pasando pruebas de rendimiento tranquilo, también puedes optar por actualizar directamente los drivers y el firmware más importante, incluyendo el chipset de la placa base.
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