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MacBook Pro táctil: Apple da el paso que llevaba años evitando
El MacBook Pro táctil permite hacer algo que Apple llevaba dieciséis años explicándonos que no tenía demasiado sentido: levantar la mano y tocar la pantalla de un portátil. En 2010, Steve Jobs defendía que las superficies verticales no eran adecuadas para trabajar continuamente con los dedos, y que el teclado y el trackpad ofrecían una experiencia mucho más cómoda. Aquella idea terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad del Mac, incluso cuando los portátiles táctiles empezaron a popularizarse en el mercado Windows. Pero Apple ha decidido que ha llegado el momento de cambiar de criterio. Y lo hace con una renovación importante de sus MacBook Pro de 14 y 16 pulgadas, que estrenan una destacable pantalla OLED, un diseño más ligero y nuevas posibilidades de interacción con macOS.
Apple no pretende sustituir el teclado ni el trackpad, sino añadir una forma de interactuar con el ordenador cuando resulte más natural hacerlo directamente sobre la pantalla. Podemos desplazarnos por una página web con el dedo, ampliar fotografías mediante gestos, arrastrar elementos entre aplicaciones o reorganizar ventanas sin necesidad de buscar el cursor. También es posible maximizar una ventana con una doble pulsación o distribuir varias mediante un gesto. El sensor táctil se integra en el propio panel, en lugar de superponerse a él, para reducir la latencia y mejorar la sensación de contacto directo con el contenido. Son acciones sencillas, pero precisamente ahí puede estar una de las claves de esta nueva experiencia: utilizar cada método de entrada cuando más nos convenga.
Las posibilidades resultan todavía más interesantes cuando pasamos a las aplicaciones profesionales, donde tocar directamente aquello con lo que estamos trabajando puede aportar bastante más que comodidad. En Pixelmator Pro, por ejemplo, será posible dibujar, pintar o seleccionar elementos sobre el propio lienzo; en Final Cut Pro podremos marcar fragmentos, colocar clips o ampliar una secuencia con los dedos, mientras que Logic Pro incorpora un teclado polifónico Multi-Touch y controles para interpretar instrumentos virtuales. Apple también contempla la manipulación de modelos tridimensionales y la posibilidad de probar aplicaciones de iOS y iPadOS directamente en el Mac. Además, macOS traduce automáticamente los toques en clics, por lo que muchas aplicaciones podrán responder al tacto desde el primer momento, mientras sus desarrolladores aprovechan las nuevas API para incorporar gestos más avanzados.
Claro que el control táctil es solo una parte de lo que hace especial a esta renovación. El nuevo MacBook Pro estrena la pantalla PROLED XDR, basada en tecnología OLED en tándem, una solución que utiliza dos capas de píxeles autoiluminados para conseguir una imagen con negros profundos, un contraste extraordinario y un brillo especialmente elevado. Apple anuncia hasta 2.000 nits de pico tanto para contenidos HDR como SDR y una relación de contraste de 10.000.000:1, cifras que deberían traducirse en una reproducción más precisa de los detalles, tanto en las zonas más oscuras como en las más luminosas. La tecnología ProMotion mantiene una frecuencia de actualización adaptable entre 10 y 120 Hz, mientras que el nuevo motor de pantalla controla individualmente la luminancia y el color de cada píxel para mejorar la uniformidad de la imagen.
Este último aspecto cobra especial importancia cuando hablamos de fotografía, diseño o posproducción audiovisual. La pantalla PROLED XDR cubre los espacios de color P3 y Adobe RGB, además de superar el 80 % de Rec. 2020, una combinación que amplía considerablemente sus posibilidades como herramienta de trabajo. Apple incorpora una calibración avanzada de fábrica, perfiles de referencia para diferentes disciplinas y la posibilidad de realizar ajustes profesionales de color. También ofrece compatibilidad con Genlock, especialmente útil en producciones audiovisuales que necesitan sincronizar la imagen con las cámaras. A esto se suma un tratamiento antirreflectante mejorado y la opción de vidrio nanotexturizado, pensado para quienes trabajan habitualmente en entornos muy iluminados. La idea es que el portátil pueda ofrecer una experiencia cercana a la de un monitor de referencia sin obligarnos a permanecer siempre delante de uno.
La transformación también alcanza a la interfaz de macOS. La Dynamic Island llega por primera vez al Mac, recuperando un elemento conocido de los iPhone para concentrar información y controles que necesitamos consultar rápidamente. Desde ella podremos seguir actividades en directo, gestionar llamadas, controlar la reproducción multimedia o acceder a Siri AI y Spotlight cuando estén disponibles y activados. Su integración resulta especialmente interesante en un ordenador táctil, porque permite interactuar con determinadas funciones sin tener que desplazarnos por diferentes ventanas. Todo ello llega acompañado de macOS 27 Golden Gate, que amplía las posibilidades de Apple Intelligence y estrena Siri AI.
También hay novedades importantes en el propio diseño. El MacBook Pro de 14 pulgadas reduce su peso hasta 1,38 kilogramos, 227 gramos menos que su predecesor, mientras que el modelo de 16 pulgadas se queda en 1,82 kilogramos, una rebaja de 317 gramos. Ambos son ligeramente más finos y aprovechan unos marcos reducidos para ofrecer una superficie de visualización generosa sin aumentar innecesariamente sus dimensiones. Apple ha rediseñado el sistema de refrigeración para mantener el rendimiento de los componentes y alejar el aire caliente de la pantalla. La bisagra también recibe mejoras para proporcionar mayor estabilidad cuando utilizamos los controles táctiles, y una nueva función de estabilización de vídeo compensa los pequeños movimientos que pueden producirse durante una videollamada al tocar el panel.
En el interior encontramos otra particularidad interesante. Los nuevos MacBook Pro táctiles utilizan los procesadores M5 Pro y M5 Max, mientras que el MacBook Pro de 14 pulgadas presentado ayer incorpora el M6 estándar. En este caso, Apple apuesta por la potencia de sus chips profesionales para acompañar las nuevas posibilidades de la pantalla, con configuraciones de hasta 128 GB de memoria unificada y 16 TB de almacenamiento SSD. Son capacidades especialmente atractivas para quienes trabajan con proyectos audiovisuales complejos, renderizado tridimensional o modelos de inteligencia artificial ejecutados directamente en el dispositivo.
La renovación conserva, además, buena parte de las características que han convertido al MacBook Pro en una referencia entre los portátiles profesionales. Apple mantiene una autonomía anunciada de hasta 24 horas, con carga rápida capaz de recuperar el 50 % de la batería en aproximadamente media hora. En conectividad encontramos tres puertos Thunderbolt 5, HDMI, lector de tarjetas SDXC, MagSafe y toma de auriculares, junto con Wi-Fi 7 y Bluetooth 6 mediante el chip N1. Dependiendo del procesador, podremos utilizar hasta tres monitores externos con el M5 Pro o cuatro con el M5 Max. El apartado multimedia también recibe atención, con una cámara de 12 megapíxeles con Encuadre Centrado, micrófonos con calidad de estudio y un sistema de seis altavoces renovado que, según Apple, ofrece graves un 50 % más profundos.
Los MacBook Pro táctiles pueden reservarse desde hoy, 28 de octubre, y estarán disponibles en España a partir del 6 de noviembre. El modelo de 14 pulgadas con M5 Pro parte de 3.349 euros, mientras que el de 16 pulgadas comienza en 3.949 euros. Quienes necesiten las prestaciones del M5 Max podrán optar por configuraciones desde 5.249 y 5.649 euros, respectivamente. Son precios que sitúan esta nueva familia claramente por encima del MacBook Pro de 14 pulgadas con M6, disponible desde 2.329 euros, y que dejan bastante clara la intención de Apple: ofrecer una propuesta especialmente avanzada para quienes necesitan prestaciones profesionales y quieren aprovechar las nuevas posibilidades de la pantalla PROLED XDR.
Apple llega tarde a un terreno en el que otros fabricantes llevan muchos años experimentando, pero lo hace con una propuesta que resulta interesante por su integración con macOS y con las aplicaciones profesionales. El verdadero examen del MacBook Pro táctil no será comprobar si podemos tocar botones o ampliar fotografías con los dedos, sino descubrir si terminamos haciéndolo de manera espontánea porque resulta más cómodo que utilizar el cursor. Puede parecer una diferencia pequeña, pero ahí está el cambio más importante: por primera vez, el Mac nos invita a acercar la mano a la pantalla en lugar de mantenerla siempre sobre el teclado o el trackpad.
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