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Los dispositivos Android tendrán 2 años de actualizaciones de seguridad

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seguridad Android

Cuando se corrió la voz de que Google había obligado a los fabricantes a publicar «actualizaciones de seguridad oportunas» para los dispositivos Android, quedaron preguntas sin respuesta: ¿cuándo entraría en vigencia, cuánto duraría y qué dispositivos se verían afectados?

The Verge ha obtenido un contrato que ofrece las respuestas. Las nuevas reglas entraron en vigor el 31 de julio y los dispositivos afectados que tienen que cumplir obligatoriamente estas normas son los activados por más de 100.000 personas. Aproximadamente el 75% de los dispositivos Android que se ponen a la venta superan esa marca. 

Todos los dispositivos incluidos tendrán que recibir (al menos) actualizaciones de seguridad durante dos años a partir del 31 de enero de 2019. Los fabricantes deben proporcionar «al menos» cuatro actualizaciones en el primer año después del lanzamiento de un dispositivo y un número no especificado de actualizaciones en el segundo año. 

No podrán retrasarlas para el final de año porque las compañías tienen que ofrecer protección contra todas las vulnerabilidades identificadas durante los últimos 90 días, sin importar cuántas actualizaciones hayan publicado. Si una empresa no cumple con los requisitos, Google puede legalmente rechazar la certificación original y bloquear efectivamente la venta de un dispositivo.

Google se ha puesto serio con los fabricantes y ya era hora. No es seguro que estas nuevas reglas disipe toda la problemática de la seguridad en Android y es probable que tengamos que lidiar con retrasos, pero puede ayudar a abordar los malos hábitos de los fabricantes que ofrecen actualizaciones esporádicamente o aún peor reservan soluciones para ciertos modelos. Ahora, incluso un dispositivo de éxito modesto tendrá que ser relativamente seguro. Al menos durante los dos primeros años.

Obsolescencia programada: el gran problema

La obsolescencia programada o planificada es una lacra de la industria actual. Una técnica inmoral e ilegal por la que un fabricante estudia y calcula un tiempo de vida limitado de un producto electrónico o componente y lo desarrolla bajo ese parámetro temporal. De esta manera el producto electrónico queda obsoleto, no funcional, inútil o inservible en un tiempo determinado por el fabricante. El objetivo no es otro que vender nuevos modelos y seguir la cadena.

La obsolescencia planificada también se practica vía software. Ayer mismo conocimos la multa de Italia a Apple y Samsung por reducir el rendimiento de sus smartphones. Y van a llegar más multas porque la Comisión Europea planea convertir en Ley unas propuestas de autorregulación que realizó hace tiempo y que nadie cumple.

En el caso de smartphones Android es sencillo practicar esta obsolescencia. El fabricante no actualiza la seguridad de los dispositivos o a una nueva versión de Android para vender los nuevos modelos. La mayoría de los usuarios no conocen técnicas como las ROM y se quedan con terminales obsoletos de software. En nuestra opinión, Google debería fijar unas reglas similares a las de seguridad para que los fabricantes estuvieran obligados a actualizaciones de software durante un tiempo razonable para vender dispositivos con Android.

Se impone un modelo más sostenible (el problema de basura electrónica y tratamiento de recursos es gravísimo) y un consumo más responsable.

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