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Nuestros lectores hablan: ¿qué es lo que menos te gusta de Windows 10?

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Windows 10 ha generado opiniones enfrentadas. Es cierto que Microsoft ha dado forma a un sistema operativo de última generación y que ha introducido mejoras importantes, pero también es verdad que ha cometido errores importantes.

Hace cosa de unos días me decidí a compartir con vosotros un artículo donde comenté cinco cosas que no me gustan de Windows 10, un sistema operativo que utilizo prácticamente desde que llegó al mercado, y que me acompaña tanto en mis sesiones de trabajo como en mis ratos de ocio. Ahora quiero daros la palabra a vosotros y que nos contéis qué es lo que menos os gusta de dicho sistema operativo (sí, una cosa en concreto).

Como siempre empiezo mojándome yo primero. Siendo consecuente con mi último artículo creo que lo que menos me gusta es el enfoque de Microsoft con las actualizaciones, pero en sentido amplio, es decir, entiendo que quieran mantener Windows 10 al día y que para ello crean que deben lanzar actualizaciones semestrales, pero no lo están llevando a cabo de la manera correcta.

En primer lugar no puedes desarrollar actualizaciones cada seis meses si no estás seguro de que estas van a llegar en un estado óptimo, y con esto no quiero decir que vengan totalmente libres de errores, sino que al menos no traerán fallos importantes que puedan llegar a arruinar la experiencia de uso. Por otro lado hay que destacar el tema de las novedades y los cambios funcionales que justifican el lanzamiento de una nueva actualización, ya que no siempre cumplen con las expectativas y acaban resultando «poco interesantes».

Por último, aunque no por ello menos importante, está el tema del soporte asociado a los ciclos de actualización y el cese del mismo, que son demasiado cortos. Por ejemplo, Windows 10 1803 dejará de recibir parches de seguridad a partir del próximo mes de noviembre, una versión que llegó al mercado en primavera de 2018 que obviamente sigue siendo perfectamente funcional. Microsoft aplica una especie de fin del soporte forzado que, imagino, ayuda a reducir la fragmentación al «animar» a los usuarios a actualizar, pero no es positivo para nadie.

Esas tres claves resumen el problema que tiene Microsoft con Windows 10 y sus actualizaciones semestrales. Ya lo he comentado en otras ocasiones y me reafirmo, creo que la compañía debería saltar a un ciclo de actualización anual, reducir su dependencia del canal Insider y no limitarse a probar las actualizaciones en máquinas virtualizadas.

Ahora os toca a vosotros, ¿qué es lo que menos os gusta de Windows 10 y qué creéis que debería hacer Microsoft para mejorarlo? Los comentarios son vuestros.

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