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¿Qué es Kind Words? ¿Por qué debes conocerlo?

¿No conoces Kind Words? Pues deberías, ya que puede llegar a cambiar, por completo, tu visión del mundo en el que vivimos. A mucho mejor.

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Kind Words

No sé si ha sido la casualidad o la causalidad, pero hace unos días, después de algún tiempo pensándolo, compré Kind Words (lo fi chill beats to write to). Lo hice, en parte, porque quería sentirme partícipe de ese juego-no juego-experimento-red social anónima. Sí, hace meses que lo pienso y me apetece. Pero también, en parte, pensando en compartir experiencias aquí. Y sí, hablo en plural, porque voy a compartir la mía, pero también me encantaría conocer las vuestras.

Y digo lo de la casualidad o causalidad, porque hace unas horas me he encontrado con un artículo de Kris Naudus en el que habla de su experiencia con el mismo. ¿Qué significa esto? ¿Que yo debía seguir con mis planes y publicar este texto, o por el contrario debía dejarlo de lado, para que no pareciera que me había inspirado demasiado en su texto para el mío? Bueno, estás leyendo esto, así que ya sabes qué interpretación he hecho.

Pero empecemos por el principio, ¿qué es Kind Words? En teoría es un juego, y como tal lo puedes encontrar tanto en Steam (por 3,99 euros, más otros 3,99 euros si también quieres hacerte con la banda sonora) como en la adorable y maravillosa Itch.io (a partir de 4,99 dólares). Sin embargo no esperes ninguna de las mecánicas habituales en un juego. Una vez que lo abras, lo único que verás es la imagen que puedes ver en la parte superior. Y unos cuantos aviones de papel.

¿Y qué tienes que hacer? Lo primero es hacer click en alguno de esos aviones. Cuando lo hagas, se mostrará un mensaje anónimo, escrito por algún otro «jugador» de Kind Words en el que encontrarás precisamente eso, palabras amables. Puede que un abrazo virtual, quizá una frase de ánimo, una cadena de palabras que puedes continuar, un saludo divertido… Algo que empieza sorprendiendo, si tenemos en cuenta que vivimos en los tiempos del odio a través de las redes sociales.

Pasados esos primeros minutos, en los que la banda sonora del juego-no juego nos guía hacia un estado de relajación (que no somnolencia, no confundir), llega el momento de prestar atención a la barra que se muestra a la derecha, y especialmente en los dos primeros botones de la misma, View Requests y Make Request (sí, está en inglés). Cada Request es un texto, anónimo por supuesto, de alguien que se encuentra mal y necesita consejo, aliento, guía… o simplemente unas palabras reconfortantes.

Así que estás sentado en tu escritorio y puedes intentar apoyar a otras personas, o bien puedes buscar tú ese apoyo en la comunidad de Kind Words. Todo será anónimo, y no podrás mantener correspondencia con una misma persona. Solo un texto y una respuesta. Cada conexión emocional empieza y termina ahí, y se pide a los usuarios que no revelen ningún dato personal. Todo, en el modelo del juego, debe ser anónimo y efímero. Resulta sorprendente, pero puede ser muy efectivo.

 

Kind Words en los tiempos del odio

Que tire la primera piedra quién no se haya quejado nunca del nivel de odio que llega a alcanzar la conversación en Internet y, especialmente, en Twitter. Las fake news y la polarización parecen haber ganado la batalla de las redes, ¿no? Sin embargo, y con el miedo que da pensar en la traslación de ese modelo de sociedad a un proyecto como este juego, la realidad es que Popcannibal, sus desarrolladores, confirman que el volumen de mensajes y respuestas no adecuados es realmente muy bajo.

Muy bajo no significa inexistente, claro, pero para esos casos Kind Words cuenta con una función para reportar mensajes que no son kind. Y, aunque no lo aclaran de manera específica, cabe entender que los usuarios con actitudes no adecuadas, verán limitadas o totalmente eliminadas sus posibilidades de interactuar con el resto de la comunidad. Y yo puedo decir que, en las horas que le he dedicado ya, en las que he visto no pocos mensajes, no me he encontrado con nada que no debiera estar ahí.

Y esto es lo que me ha hecho replantearme algunas cosas. ¿Realmente hay tanto odio en Twitter y otras redes? ¿Realmente el ser humano está tan cabreado todo el tiempo? Es indudable que bastantes personas calificarían Kind Words con un peyorativo «buenismo». Sin embargo, la comunidad de este juego-no juego no duda en participar en un intercambio constante de apoyo mutuo, en una especie de círculo virtuoso que se retroalimenta con cada interacción y que no hace más que crecer.

Pero entonces la gran pregunta es, ¿qué es más representativo de este mundo nuestro? ¿El odio de las redes o las good vibes de Kind Words? Por escala podría parecer que las redes ganan por goleada al juego, pero no olvidemos un detalle muy importante: odiar en RRSS es gratis, para ser empáticos en el juego hay que pagar, por lo que las escalas se desdibujan.

Y lo más interesante es, una vez que has dedicado unas horas a este juego, volver a entrar a la redes, volver a entrar a Twitter. Pero, en esta ocasión, evitando las discusiones, las soflamas, los enfrentamientos. Descubrir que, bajo esa primera capa de odio, hay una ingente cantidad de personas compartiendo historias humanas, personales, y que en muchas ocasiones encuentran respuesta por parte de una gran comunidad dispuesta a apoyar. Sí, en Twitter.

Kind Words es, en mi opinión, no solo una herramienta para ayudar y ser ayudados. No, también es una herramienta con la que replantearnos el concepto que tenemos de nuestra sociedad y, quizá, a renunciar a parte del cinismo con el que, inconscientemente, tendemos a analizar todo lo que nos rodea. No creo que este juego-no juego nos convierta en mejores personas (somos lo que somos), pero sí que nos ayuda a observar con algo más de benevolencia a quienes nos rodean. Y quizá, solo quizá, ese ya sea un gran paso.

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

2 comentarios
  • JM

    Muy bueno tu aporte, compañero. Esas preguntas me las hice yo también hace un tiempo y a la hipótesis que llegue es que en realidad son más las personas «buenas» que existen, no solamente en lo digital sino también en el mundo. No obstante, se les presta más atención a aquellos que comparten odio y es por eso que creemos que esas personas son más, irónicamente muchas veces por las mismas redes sociales y medios de comunicación que enfatizan más esos actos de odio. Un ejemplo es que si ves las noticias generalmente ves en primera plana o en encabezado, un acto de violencia y no «perro es rescatado de un hoyo» (por nombrar alguno).

  • -.-

    Mi hipótesis es que todas las personas tienen una naturaleza mala que muestran si tienen impunidad para hacerlo. Eso es lo que pasa en las redes sociales, se le dio el derecho a la gente a ser un patán, tóxico y hasta recibir aplausos por eso. Comenzó siendo anónimo, pero cuando dejó de serlo lo otro no cambió sino que seguían siendo premiados. Pero la gente también muestra su mejor cara si se ve forzada a ello, del mismo modo que lo hace en citas y en ambientes de trabajo.

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