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Nuestros lectores hablan: ¿qué tarjeta gráfica te ha durado más tiempo?

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Mi primera tarjeta gráfica fue una SiS de 1 MB, un modelo de bajo coste que acompañó a un Pentium a 133 MHz con 16 MB de RAM y un disco duro de 1,2 GB. Fue un equipo bastante modesto, pero por aquella época (mediados de los noventa) el precio de montar un PC de este nivel era elevado y las configuraciones superiores representaban una inversión muy grande.

Fue, sin duda, la tarjeta gráfica que menos tiempo me duró, ya que cuando empecé a utilizar ese PC dio comienzo el auge de las aceleradoras 3D. Todos soñábamos con conseguir una Voodoo de 3DFX, pero en aquella época estaba estudiando, así que no puede conseguir una. Por suerte pude ahorrar un poco y le di una segunda vida con una ampliación de memoria a 32 MB y una nueva tarjeta gráfica, la S3 3D Virge, que me costó unas 8.000 pesetas (menos de 50 euros). Compré el modelo de 2 MB, pero poco después lo amplié a 4 MB por menos de 2.000 pesetas (12 euros).

Sé que fue una actualización humilde, pero gracias a ella pude jugar a títulos como Resident Evil 1 y 2 en 640 x 480 píxeles y aceleración 3D a través de Direct3D. Incluso puede disfrutar de Final Fantasy VII de una manera relativamente aceptable (algunas invocaciones se ralentizaban enormemente). Le saqué mucho partido, de hecho los 32 MB me permitieron jugar a Diablo II, aunque en offline y con ralentizaciones bastante marcadas.

Otra tarjeta gráfica que me duró poco tiempo fue la GeForce FX 5200 Ultra de 128 MB, con la que acompañé a un Pentium 4. No tardé en darme cuenta de que fue una mala compra, y la cambié por una GeForce 6600 GT de 256 MB. Esa sí fue una compra acertada, recuerdo que me costó unas 25.000 pesetas en su momento (unos 150 euros), y con ella pude jugar a una gran cantidad de títulos muy exigentes, como DOOM III y Quake 4.

Esa habría sido la tarjeta gráfica que más tiempo de ha durado, de no ser por la fantástica GeForce 9600 GT, toda una campeona que monté a principios de 2009 y que pude estirar durante casi seis años, justo en el momento en el que DirectX 11 se hizo imprescindible. Con ella pude jugar a muchos títulos de transición generacional, y con un buen rendimiento gracias a sus 512 MB de memoria y a la resolución de mi monitor, que era bastante baja.

El valor de la tarjeta gráfica de gama media

Mis tarjetas gráficas más longevas siempre han sido modelos de gama media, aunque en las tres últimas renovaciones de PC he optado por la gama alta por el tema de jugar a una mayor resolución o buscar una mayor fluidez y una larga vida útil. A pesar de todo tengo claro que el mejor valor en relación precio-rendimiento está en la gama media.

Desde que AMD y NVIDIA empezaron a diferenciar sus tarjetas gráficas por gamas de una forma totalmente clara (utilizando numeraciones) esa realidad se ha vuelto una máxima indiscutible que solo se ha roto en momentos concretos (por ejemplo, la GTX 960 no ofrecía un buen valor y merecía mucho más la pena invertir un poco más en la GTX 970).

Estoy seguro de que muchos de nuestros lectores también han tenido, entre sus tarjetas gráficas más longevas, varios modelos de gama media. Ya sabéis cuál fue la mía, una GeForce 9600 GT, aunque debo reconocer que habría sido superada por la GTX 970 si no hubiera encontrado en su momento una GTX 980 Ti a precio «de infarto». Ahora os toca a vosotros, ¿cuál ha sido la tarjeta gráfica que os ha durado más tiempo?

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