Casi 470.000 euros, la mayor estafa a una persona con bitcoin hasta el momento
las cibermonedas con el bitcoin son el futuro, dicen unos. Sin embargo otros afirman que solo son una enorme burbuja que, tarde o temprano, reventará y dejará a decenas de miles de inversores sin sus ahorros y con cara de pocos amigos. Y, mientras tanto, reguladores y otras instituciones financieras empiezan a hacer presión para que se establezcan regulaciones para las criptomonedas se sean, o al menos se acerquen, a las de las monedas fiduciarias, esto es, las emitidas por los estados.
Y es que son varias las diferencias entre el dinero que hemos empleado desde siempre (bueno, desde que inventamos una herramienta para poder comerciar sin depender del trueque) y las cibermonedas, entre las que destaca la falta de respaldo del mismo por una entidad solvente y fiable (bueno, razonablemente fiable). Sin embargo hay algo que euro, bitcoin, dólar, ethereum, yen, dogecoin y demás comparten como buenas y bien avenidas hermanas: las estafas y los estafadores.
No siempre es así, pero el gancho común de las estafas es la codicia. Digo que no siempre, porque en bastantes casos los estafadores también se aprovechan de la necesidad y el miedo (véase a aquellos que venden clorito de sodio como un medicamento milagroso) o de la bondad de las personas, como el recientemente sentenciado a dos años de cárcel y conocido como el hombre de los 1.000 tumores. Los sinvergüenzas se valen de todo, y no hacen ascos a cualquier moneda, por muy ciber que sea. Es más, debido a sus particularidades, bitcoin, ethereum y compañía resultan cada vez más interesantes para los estafadores.
El último caso al respecto lo encontramos en Entrepreneur, y una vez más sirve para confirmar lo que mencionaba antes, que la codicia suele ser mala consejera, algo que ya sabían hace décadas los especialistas en el timo de la estampita, el tocomocho y otras artes callejeras similares. En esta ocasión, eso sí, la estafa tuvo lugar en Twitter, con la participación involuntaria de Elon Musk, y le ha costado a la víctima cerca de 470.000 euros.
Es sabido que Elon Musk es un firme defensor de las cibermonedas, y todo empieza con un tweet publicado en su cuenta el 21 de febrero con el texto «Dojo 4 Doje», una clara alusión a dogecoin, otra popular cibermoneda. Entre las miles de respuestas se coló una que pretendía ser la del propio Musk y que, y aquí hay un punto importante, estaba verificada por Twitter. Tenía la misma fotografía de perfil que la cuenta de Musk pese a que su dirección es @JoshyMcB, y el nombre estaba escrito con un espacio entre cada letra. El tweet hablaba de un evento especial e incluía la dirección de una página web.
