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Qué es una refrigeración líquida AIO Qué es una refrigeración líquida AIO

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Qué es una refrigeración líquida AIO y cinco cosas que debes saber

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El mundo de la refrigeración líquida AIO ha experimentado importantes avances en los últimos años, no solo en lo que respecta a la calidad de construcción, sino también en materia de diseño y de costes. Poco a poco, estas soluciones de disipación de calor se han convertido en un componente cada vez más utilizado, se han adaptado a la evolución del mundo del PC en lo que a estética se refiere, y se han democratizado gracias a unos precios que, hoy por hoy, son bastante asequibles.

Un kit de refrigeración líquida AIO es, en esencia, un sistema de refrigeración que utiliza líquido como principal sistema de enfriamiento, pero esto no quiere decir que no disponga de otros elementos pasivos y activos.  Para entender mejor qué es, debemos tener claro cómo se instala en un PC, y qué trabajo realiza cada una de sus partes, así que vamos directamente a ello.

Como siempre, si tenéis cualquier tipo de duda podéis dejarla en los comentarios y os ayudaremos a resolverla. Recordad que todas las refrigeraciones líquidas de tipo AIO parten del mismo principio, incluidas aquellas que se utilizan en tarjetas gráficas, y combinan, por tanto, líquido con un radiador y al menos un ventilador.

¿Qué es una refrigeración líquida AIO?

refrigeración líquida

Es un sistema de refrigeración líquida de circuito cerrado, con elementos pasivos y activos. La instalación de un kit de refrigeración líquida AIO empieza por la base de contacto, que se asienta sobre el procesador a través de la clásica pasta térmica. Normalmente, la base de contacto suele estar fabricada en cobre, tiene un espacio donde se encuentra la bomba que se encarga de mover el líquido, y es ahí donde se produce el intercambio de calor, es decir, donde el calor que genera el procesador se transmite al líquido.

Ese líquido con el calor generado por el procesador se mueve por un tubo hacia un radiador que puede ser de 120 mm, 240 mm, 360 mm y 420 mm, que son las versiones de mayor tamaño. El calor se distribuye sobre el radiador, y este cuenta a su vez con uno, dos o tres ventiladores de 120 mm que ejercen un papel de refrigeración activa, mejorando y acelerando el proceso de enfriamiento y evitando que el líquido pueda acabar calentándose en exceso. Una vez que el líquido pasa por el radiador, vuelve a la bomba.

El radiador debe ir sujeto a una parte del chasis de nuestro equipo donde tengamos espacio suficiente para este y para los ventiladores, y es importante tener cuidado con no doblar o forzar en exceso los cables del circuito, ya que al final podríamos acabar produciendo algún daño grave que dejará inutilizada nuestra refrigeración líquida AIO.

Como vemos, todo funciona dentro de un circuito cerrado, y viene listo para ser utilizado tal cual. Esto quiere decir que un kit de refrigeración líquida AIO es fácil de instalar y de utilizar, especialmente si lo comparamos con una refrigeración líquida personalizada. Es cierto que ambas ofrecen un rendimiento muy distinto, pero al final en relación coste y simplicidad la primera es una opción más interesante para la mayoría de los usuarios.

Cinco cosas que debes saber sobre la refrigeración líquida AIO

A pesar de todos los años que lleva disponible en el mercado este tipo de componente, todavía existen muchas dudas y muchos mitos sobre él, algo que al final no es bueno para nadie, ya que muchos usuarios terminan evitando los sistemas de refrigeración líquida AIO dejándose llevar por falsas creencias.

Por eso, quiero compartir con vosotros cinco grandes claves que debéis tener claras sobre los kits de refrigeración líquida AIO, y que os ayudarán a entender mejor qué es lo que ofrecen y cómo marcan la diferencia frente a los ventiladores tradicionales.

1.-Los kits de refrigeración líquida AIO tienen un alto grado de compatibilidad

refrigeración líquida icue

Es sin duda una de sus grandes ventajas, ya que estos kits vienen con una gran variedad de sujeciones y de tornillería, lo que facilita su instalación en una gran cantidad de sockets. Con todo, hay que tener presente que poco a poco se van descartando los sockets más antiguos, y que por ello antes de comprar un kit de refrigeración líquida AIO es recomendable asegurarnos de que este viene con todo lo necesario para su instalación en el socket que utilizamos.

Por otro lado, el hecho de que un kit de refrigeración líquida AIO venga con diferentes anclajes y tornillos es algo muy positivo porque influye en su vida útil. Imagina que tienes un PC basado en la plataforma AM3+ y compras un kit de refrigeración líquida, pero un año después actualizas a una placa base con socket AM4. Pues bien, lo más normal es que no tengas problema para seguir utilizando tu kit de refrigeración líquida con tu nuevo PC, ya que este contará con los anclajes correspondientes.

En aquellos casos en los que el usuario compra un kit de refrigeración líquida AIO antes del lanzamiento de un nuevo socket tampoco suele haber problema, ya que muchos fabricantes acaban ofreciendo la posibilidad de comprar los nuevos anclajes y tornillos de forma independiente que son compatibles con ese nuevo socket, lo que evita tener que comprar un nuevo sistema de refrigeración permite darle al nuestro una segunda vida. No hace mucho vimos que Corsair lo hizo con el socket LGA1700.

2.-Debemos tener cuidado con la colocación

refrigeración líquida

El proceso de instalación y de configuración de un kit de refrigeración líquida AIO no es complicado, solo debemos tener cuidado de utilizar la tornillería y los anclajes adecuados en función de nuestro socket y seguir el proceso indicado en las instrucciones. En esencia, todo se resume en:

  • Atornillar los ventiladores al radiador.
  • Instalar el retenedor en la parte trasera, si es necesario.
  • Insertar los anclajes correspondientes en el cabezal de la bomba.
  • Aplicar pasta térmica si no viene ya preaplicada en la base de contacto.
  • Colocar los anclajes sobre la base de retención. Puede que tengamos que atornillar, en función del socket utilizado.

Una vez hecho lo anterior debemos atornillar el radiador al chasis, y conectar el cable de alimentación de la bomba a la placa base. No tiene mayor misterio, pero la colocación del radiador y la orientación del cableado pueden influir mucho en la vida útil del sistema de refrigeración, así que debemos tener cuidado.

Esto tiene una explicación. Con el paso del tiempo aumenta el aire presente en el circuito que recorre el líquido, y este normalmente termina por acumularse en la parte superior del radiador, lo que facilita su entrada en la bomba. Para evitar problemas sin tener que entrar en complicadas configuraciones existe una regla muy sencilla, que el punto más alto del radiador siempre se encuentre por encima del punto más alto de la bomba. Siguiendo este consejo, evitaremos problemas derivados de la acumulación de aire y su entrada en la bomba.

Para que no quede ninguna duda os he dejado una imagen de cómo sería un montaje correcto de un kit de refrigeración líquida AIO. Si os fijáis en la imagen que está al principio de este apartado, la bomba está bastante por debajo del punto más alto del radiador, que es esa regla de oro que debemos seguir siempre al montar un kit de este tipo.

3.-Un kit de refrigeración líquida AIO no siempre rinde mejor que sistema por aire, pero tiene otras ventajas

refrigeración líquida

Es un tema que viene generando mucha polémica y que es una realidad, pero debemos interpretarlo correctamente y valorar todas sus claves de una manera apropiada. Los kits de refrigeración líquida AIO de 120 mm suelen ofrecer un rendimiento muy similar al que podemos encontrar en sistemas de refrigeración por aire de gama media-alta, y es algo totalmente comprensible ya que al final estos kits de refrigeración líquida utilizan un radiador muy pequeño y tienen un único ventilador.

Aunque en valores de rendimiento térmico los kits de refrigeración líquida AIO de 120 mm no suelen destacar por su rendimiento, estos tienen ventajas a nivel de estética y de nivel de ruido, especialmente en aquellos modelos que permiten gestionar la velocidad de los ventiladores y de la bomba de forma directa. Por otro lado, también debemos tener en cuenta que no todos los kits de refrigeración líquida tienen la misma calidad de construcción, y tampoco ofrecen la misma capacidad de disipación.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que los kits de refrigeración líquida AIO se dirigen a CPUs distintas en función de su configuración, y de sus dimensiones. Así, los modelos de 120 mm con un ventilador suelen ser una buena opción para disipar procesadores con un TDP de 95 vatios y consumos medios de hasta 150 vatios a plena carga.

Si hablamos de procesadores con un TDP superior y con consumos de menos de 200 vatios deberíamos utilizar una solución de 240 mm. Por último, los modelos de 360 mm son la opción más recomendable para procesadores de alto rendimiento con consumos que superan los 200 vatios, como el Intel Core i9-12900K, y los de 420 mm ofrecen un extra de potencia disipando calor. No te olvides, además, de que utilizar un kit de refrigeración líquida AIO más potente de lo que realmente necesitas también tiene ventajas, y es que este irá más suelto y trabajará de una manera más silenciosa.

4.-Son una excelente alternativa a la refrigeración líquida personalizada

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Muchos todavía creen que los sistemas de refrigeración líquida personalizada ofrecen una mejora de rendimiento enorme frente a los kits de refrigeración líquida AIO, y que son la única opción realmente válida para los usuarios más exigentes, pero lo cierto es que las diferencias entre un buen kit de refrigeración líquida y un sistema personalizado suelen ser más bajas de lo que cabría imaginar.

Es cierto que un kit de refrigeración líquida personalizado es más versátil y nos permite refrigerar no solo la CPU, sino también otros componentes como la GPU e incluso las unidades SSD, pero al final tiene contrapartidas importantes que no debemos pasar por alto, ya que pueden complicarnos la vida de forma notable con el paso del tiempo. En primer lugar tenemos el tema del montaje de una refrigeración líquida personalizada, que dependiendo del proyecto que tengamos en mente puede ser más o menos complejo, sobre todo si utilizamos tubos rígidos y tenemos que cortar y doblar con calor.

Todo el proceso de montaje lleva mucho tiempo y esfuerzo, y un error sencillo puede acabar saliéndonos muy caro. Por otro lado, también hay que tener en cuenta que este tipo de sistemas de refrigeración requieren de un mantenimiento frecuente que, a la larga, puede acabar siendo muy molesto. Obvia decir que, para cualquier usuario medio, todas estas desventajas son más que suficientes para hacer que una solución de refrigeración líquida de tipo AIO sea más interesante, y más acertada.

5.-Son fiables y tienen una vida útil bastante larga

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Con el paso de los años también se ha extendido la creencia de que los kits de refrigeración líquida AIO no son fiables, y de que tienen a dar problemas con frecuencia, pero nada más lejos de la realidad. El paso del tiempo también ha tenido un impacto positivo en la calidad de construcción de las soluciones de refrigeración líquida, y ha hecho que estas tengan una vida útil y una fiabilidad cada vez mayor.

Es cierto que, con el paso del tiempo, se produce un desgaste de sus componentes derivado del simple uso, y que factores como la permeabilidad hacen que poco a poco vaya disminuyendo la cantidad de líquido presente en su interior. Sin embargo, esto es totalmente normal, y los kits de refrigeración líquida AIO se fabrican teniendo todo esto en cuenta, es decir, están hechos para funcionar durante años sin que sea necesario llevar a cabo ningún tipo de mantenimiento.

Lo normal es que acabes cambiando tu sistema de refrigeración por otro más nuevo o superior antes de que un kit AIO de refrigeración líquida pueda empezar a fallar, así que puedes estar tranquilo. Si todavía tienes dudas recuerda que fabricantes como Corsair ofrecen cinco años de garantía en sus kits de refrigeración de este tipo, tiempo más que suficiente para poder rentabilizar con toda seguridad la inversión que representan estos sistemas de disipación.

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