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Análisis

Xteink X4 Pro: el lector de bolsillo que ha dejado mi Kindle en casa

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Hace unos meses analizamos el Xteink X4 y llegamos a una conclusión clara: aquel pequeño lector de tinta electrónica no competía con tu Kindle, sino con tu móvil. Su sitio eran los tres minutos muertos en el metro, la cola del supermercado o la espera entre dos reuniones. Pero también dejamos claro que tenía dos peros importantes: no tenía luz frontal y su software de serie tenía, siendo generosos, mucho margen de mejora.

El Xteink X4 Pro llega para resolver precisamente eso. Mantiene el formato de bolsillo que hacía único a su hermano, incorpora la luz frontal que tanto echamos de menos y añade, de regalo, una pantalla táctil. Sobre el papel es una actualización lógica. En la práctica, ha conseguido algo que no esperaba: que mis Kindle ya no salgan de casa. Llevamos años pidiéndole a Amazon un Kindle mini, uno que quepa en el bolsillo de verdad. Amazon no lo ha hecho. Lo ha hecho Xteink.

En casa tengo y uso varios Kindle, incluido un Scribe, y no pienso dejar de hacerlo. Pero me faltaba algo más portátil, un lector que pudiera llevar encima sin pensarlo, como llevo las llaves o el móvil. Con el X4 Pro lo he encontrado. No creo que vuelva a sacar un Kindle de casa en mis trayectos diarios en transporte público o cuando salgo a dar un paseo.

Especificaciones técnicas

  • Pantalla: 4,26″ E-Ink, 480 x 800 píxeles, 219 PPI, con luz frontal (brillo y temperatura de color regulables) y táctil
  • Procesador: ESP32-S3R8
  • Almacenamiento: tarjeta microSD de 16 GB incluida (ampliable hasta 256 GB)
  • Batería: 1.100 mAh
  • Conectividad: WiFi 2,4 GHz y Bluetooth (sin NFC)
  • Carga: conector magnético pogo pin (incluye adaptador a USB-C, no cable)
  • Controles: botones físicos laterales, botón capacitivo bajo la pantalla y pantalla táctil
  • Peso: 72 gramos
  • Dimensiones: 111 x 69 x 5,95 mm
  • Formatos compatibles: EPUB, TXT, JPG, BMP (más opciones con CrossInk)
  • Idiomas del sistema: inglés, japonés y chino (español previsto en futuras actualizaciones)
  • Contenido de la caja: lector, tarjeta microSD, adaptador pogo pin a USB-C y manual
  • Precio: 99 euros, disponible solo en su web oficial

Mismo espíritu, cambio de botones

Quien conozca el X4 reconocerá enseguida al X4 Pro. El formato es el mismo, más pequeño que la mayoría de smartphones, y el peso se queda en 72 gramos. Las dimensiones apenas varían; de hecho, es ligeramente más corto. Si los pones uno al lado del otro, a primera vista cuesta distinguirlos.

Donde sí hay un cambio de calado es en los controles. Los botones físicos de la parte inferior del frontal desaparecen y el paso de página se concentra en los laterales, ahora con botones a ambos lados, al estilo del X3. En su lugar, bajo la pantalla, aparece un pequeño botón capacitivo para volver atrás. Para mí es un acierto claro. Con el dispositivo en una mano, el pulgar cae de forma natural sobre el lateral y pasar página se convierte en un gesto casi inconsciente, sin tener que recolocar la mano. En el metro, agarrado a la barra con la otra mano, se nota. En el uso en vertical, que es el que tiene sentido en una pantalla de este tamaño, la nueva disposición funciona mejor que la del X4.

Arriba el nuevo modelo con luz, abajo la versión anterior.

La comodidad y la ergonomía siguen siendo, sin duda, lo mejor del dispositivo. El tamaño y el peso están tan bien calibrados que puedes sostenerlo durante horas sin que se te canse la mano. Y de lo portátil que es, ni hablamos. Cabe en el bolsillo de una camisa, desaparece en cualquier mochila o bolso y, sobre todo, nunca supone un esfuerzo llevarlo encima. Esa sigue siendo la clave de todo.

Lo verdaderamente llamativo es lo que Xteink ha conseguido meter en el mismo espacio. Luz frontal, panel táctil y una batería que pasa de 650 a 1.100 mAh, casi el doble, sin ganar peso. Para un dispositivo de este precio, es un logro de ingeniería notable.

Ahora bien, tanta delgadez tiene una contrapartida. Se siente bien construido y mi unidad llegó en perfecto estado, pero es un dispositivo muy fino y conviene tratarlo con cuidado, sobre todo la pantalla, como cualquier lector de tinta electrónica de este grosor. Por eso, si te lo compras, la funda magnética es casi obligatoria: protege la pantalla en el bolsillo o en la mochila. Y si quieres poner protector de pantalla, que sea uno fino de PET o mate, nunca de cristal grueso: en un panel tan delgado, un protector rígido puede acabar haciendo más daño que bien.

La luz que lo cambia todo

Cuando analizamos el X4, comentamos que la ausencia de luz frontal no era una especificación más de la ficha, sino algo que cambiaba dónde y cuándo podías usar el dispositivo. Era un lector de luz diurna o de habitación bien iluminada. Leer en la cama a oscuras o en un avión con las luces apagadas no era una opción.

Con el X4 Pro, ese límite desaparece. La integración de la luz frontal es, para mí, uno de los dos grandes argumentos de este modelo. El lector deja de ser un compañero de día para convertirse en uno de 24 horas. Ya no hay que elegir entre el X4 y el Kindle según la hora o el sitio, y eso, precisamente, es lo que ha hecho que el Kindle haya dejado de salir de casa.

La luz permite regular tanto el brillo como la temperatura de color, de tonos fríos a cálidos, para leer de noche sin ese blanco azulado que cansa la vista. Es una luz de dos tonos, como la de los lectores de gama media y alta, algo que no era evidente en un dispositivo de 99 euros. En mi unidad, la iluminación es uniforme en toda la pantalla, sin fugas en los bordes ni zonas más brillantes que distraigan.

Los ajustes están a mano: basta con deslizar desde la parte superior de la pantalla para que aparezcan los controles de brillo y calidez, y aquí la pantalla táctil ya demuestra su utilidad. Lo que no tiene es sensor de luz ambiental ni modo automático, así que al pasar de la calle a un vagón de metro o de la luz del salón a la cama toca ajustarla a mano. Es un gesto de un segundo, pero en un lector que vas a sacar y guardar tantas veces al día, un modo automático se echa de menos.

De día, con luz natural, puedes apagarla del todo (se puede configurar un atajo) y la tinta electrónica se lee como siempre. En interiores o en un transporte con poca luz basta con un nivel medio. Y de noche, con el brillo bajo y el tono cálido, se puede leer en la cama sin molestar a nadie y sin la sensación de tener una pantalla delante. En mi caso, el punto ideal para el día a día está en torno al 65 % de intensidad: suficiente para leer con comodidad en casi cualquier situación y razonable con la batería, como veremos después.

Tiene, eso sí, un pequeño precio que pagar en contraste, del que hablo más abajo. Pero es un peaje que asumo sin dudar a cambio de poder leer en cualquier sitio y a cualquier hora.

El otro gran cambio es la pantalla táctil. En el X4 defendíamos que la navegación íntegramente por botones tenía sentido en un dispositivo tan pequeño, porque evitaba toques accidentales. Sigo pensando que los botones son un acierto, y por eso me parece especialmente inteligente que Xteink no los haya eliminado, sino que los haya mejorado.

El resultado es que puedes elegir según el momento. Con una mano, los botones laterales son imbatibles: precisos, con buen tacto y sin necesidad de mirar. Tumbado en el sofá o moviéndote por los menús, cambiar de libro o ajustar la tipografía, el dedo es más rápido y natural. La pantalla táctil es otro punto enorme a favor, y en combinación con la luz frontal convierte al X4 Pro en un lector completo, no en un experimento con limitaciones.

Software: el de serie cumple, el de la comunidad enamora

En el análisis del X4, la sección de software se titulaba «Primer mandamiento: instala CrossPoint». El firmware de fábrica era tosco, con opciones mínimas de personalización y un soporte de idiomas muy limitado.

Hay que reconocerle a Xteink que ha tomado nota. El firmware de fábrica del X4 Pro va bien y ha mejorado bastante respecto al del modelo anterior. No ha sido así desde el primer día, eso sí. En las primeras versiones me encontré con algunos fallos que, para un lector en español, no eran menores: en algunos EPUB la «ñ» no se mostraba correctamente y los márgenes salían descolocados, además de un par de detalles en los menús. Lo bueno es que se han ido corrigiendo con las sucesivas actualizaciones, que llegan con mucha frecuencia. Eso da cierta sensación de producto todavía en rodaje, pero también demuestra que hay un equipo trabajando de verdad en él y escuchando lo que le reportan. Si eres de los que no quieren complicarse, puedes usarlo tal cual sale de la caja sin sentir que te falta algo esencial. Ya no es un mandamiento cambiarlo.

Pero sí es una recomendación muy firme, especialmente para el lector en español. Porque hay un detalle que conviene saber antes de comprarlo: el sistema oficial sigue sin ofrecer la interfaz en castellano. Por ahora solo está disponible en inglés, japonés y chino, y el español figura entre los idiomas «previstos» para futuras actualizaciones, sin fecha.

Aquí es donde entra, de nuevo, la comunidad. En este caso, el firmware a instalar se llama CrossInk, un fork de CrossPoint, el proyecto de código abierto que nació alrededor del X4 y del que ya hablamos largo y tendido. CrossInk da soporte completo al X4 Pro desde su versión 1.5.1, incluidos la luz frontal, la pantalla táctil y un modo de unidad USB para pasar libros directamente desde el ordenador, además de un menú de lectura rediseñado. La instalación sigue la misma filosofía que con CrossPoint: una web de flasheo, un cable y unos minutos. Y Xteink, en este modelo, no pone ninguna barrera: el dispositivo llega desbloqueado.

No es la única opción. El propio CrossPoint ya tiene una versión específica para el X4 Pro, y hay otros forks más pequeños, como INX Pro, que apuesta por ajustes por libro y soporte nativo de imágenes, aunque todavía está en una fase muy temprana. Para la mayoría, CrossInk es hoy el punto de partida más redondo.

Yo lo instalé, junto con una tarjeta SanDisk por si acaso, y las diferencias se notan especialmente en tres frentes:

  • Castellano. La experiencia en español es claramente mejor, empezando por la propia interfaz. Para un lector que vas a usar a diario en tu idioma, no es un detalle menor.
  • Conversión de EPUB. CrossInk abre y convierte los EPUB directamente en el dispositivo, sin tener que pelearte con herramientas externas ni preparar los archivos antes.
  • Márgenes y tipografía. El control de márgenes y de letra es mejor. En una pantalla de 4,26 pulgadas, poder ajustar con precisión el tamaño de la fuente y el espacio que ocupa el texto marca la diferencia entre leer a gusto y pasar página cada pocas líneas.

Hay algo más. El rendimiento con CrossInk me ha sorprendido para bien: pasar página, abrir libros y moverse por los menús es ágil, sin esperas que molesten. Que un lector de 99 euros basado en un microcontrolador se mueva con esta soltura dice mucho del trabajo de la comunidad, y en especial de uxjulia, responsable del proyecto. El salto de hardware también ayuda: el ESP32-S3R8 del X4 Pro, de doble núcleo y con 8 MB de memoria PSRAM, tiene bastante más músculo que el ESP32-C3 del modelo original, que se las apañaba con apenas 380 KB de RAM utilizable, y se nota. Eso sí, sigue siendo un microcontrolador: con EPUB muy pesados o carpetas con cientos de libros, alguna operación tarda más que en un lector convencional.

Mi opinión sigue siendo la misma que con el X4: Xteink haría bien en mirar lo que hace su comunidad e incorporarlo a su firmware oficial, o al menos mantener su filosofía de no poner barreras a quien quiera cambiarlo. Que el dispositivo siga abierto es una garantía de que seguirá recibiendo mejoras mucho después de que el fabricante deje de actualizarlo. En un mercado donde la mayoría de lectores son ecosistemas cerrados, eso tiene un valor enorme.

Batería y carga: una de cal y otra de arena

La batería crece de 650 a 1.100 mAh y en general es buena, aunque aquí hay un matiz importante: la autonomía depende sobre todo del nivel de luz. Es lógico. El X4 original no tenía que alimentar ninguna iluminación y por eso su batería parecía infinita. En el X4 Pro, la luz frontal es el principal consumidor, y cuanto más la subes, antes tendrás que cargar. Con la luz en torno al 65 %, que es mi punto ideal, el equilibrio entre comodidad y duración es más que razonable para un dispositivo que va a vivir en tu bolsillo.

Lo que no es razonable es el sistema de carga. El X4 Pro abandona el USB-C del X4 y apuesta por un conector magnético tipo pogo pin. La idea tiene sentido, porque libera espacio y permite adelgazar el dispositivo, pero la ejecución es pésima. La conexión es tan poco firme que tengo que poner algo pesado encima del conector para que no pierda el contacto, porque si no se desconecta y deja de cargar. A eso se suma que en la caja no viene cable, solo un adaptador de pogo pin a USB-C, pequeño y fácil de perder. Y si lo pierdes, no hay forma de cargar el dispositivo hasta que consigas otro. Es, con diferencia, el aspecto que más urgentemente debería revisar Xteink. Venden un stand aparte, pero hay que comprarlo por separado u optar por un pack superior.

Leer en 4,26 pulgadas

La pantalla mantiene los 219 PPI del modelo anterior. No es la nitidez de un Kindle Paperwhite, que llega a los 300 PPI, pero para leer texto cumple de sobra y sin fatiga visual. Y ahora, con luz frontal, cumple en cualquier condición.

Eso sí, la luz y el táctil tienen un pequeño peaje. Las capas adicionales que hay sobre el panel le restan algo de contraste frente al X4 original, en el que el texto resaltaba un poco más sobre el fondo. Es una diferencia leve, que se aprecia sobre todo si pones los dos dispositivos lado a lado, y que en el uso diario queda más que compensada por poder leer a oscuras. Pero conviene saberlo: si comparas, el X4 sin luz se ve ligeramente más nítido.

Lo que no cambia es la física: 4,26 pulgadas son 4,26 pulgadas. Cabe menos texto por página que en un lector convencional y pasarás hojas con frecuencia. Para novelas, ensayos y textos corridos es perfectamente viable, sobre todo si ajustas bien márgenes y tipografía con CrossInk. Para PDFs o documentos con maquetación compleja, sigue sin ser el dispositivo adecuado.

En el X4 decíamos que en estático, sentado en el sofá o en la cama, la diagonal se quedaba corta frente a las 6 o 7 pulgadas de cualquier lector convencional, y que ahí no había partido. Con el X4 Pro mi experiencia personal ha cambiado. La luz frontal ha eliminado la principal razón para echar el Kindle a la mochila y, una vez acostumbrado al tamaño, fuera de casa no echo de menos más pantalla. No será así para todo el mundo, pero conviene saber que la frontera entre «segundo lector» y «lector principal» se ha movido.

Más que un segundo lector

El X4 lo definimos como un segundo lector: un dispositivo para quien ya tiene un Kindle o un Kobo y quiere algo ultraportátil para los ratos muertos del día. El X4 Pro sigue siendo perfecto para ese perfil, pero amplía su público. Con luz y táctil, puede ser perfectamente el único lector de muchos usuarios, sobre todo de quienes leen en movilidad y valoran más llevarlo siempre encima que tener una pantalla grande.

Si la luz no te importa y quieres gastar lo mínimo, Xteink ha relanzado el modelo básico como X4 Classic, más barato, con algo más de contraste y sin las capas de luz y táctil. Pero, sinceramente, la luz frontal y la pantalla táctil justifican de sobra la diferencia. Son exactamente las dos cosas que convierten este concepto en un lector para todos los días, no solo para el metro. Si lees de noche, lo que cuesta de más el X4 Pro está bien invertido.

Eso sí, hay que asumir dos cosas. La primera, que conviene dedicarle un rato al principio: instalar CrossInk, pasar los libros, ajustar la tipografía. No es el ecosistema llave en mano de Amazon, y tampoco admite libros con DRM. La segunda, que hay que tratarlo con cuidado y ponerle funda desde el primer día. En un dispositivo pensado para ir en el bolsillo, merece la pena.

Hay algo que el X4 Pro confirma y que ya intuíamos con su hermano: Xteink ha encontrado un hueco que los grandes fabricantes no estaban cubriendo, y lo está aprovechando con cada generación, escuchando a sus usuarios y dejando que su comunidad haga el resto. La idea en sí es fantástica. Tiene margen de mejora, sin duda, empezando por el cargador. Pero si el X4 era una propuesta interesante con asteriscos, el X4 Pro es simplemente un muy buen lector. Es, en la práctica, el Kindle mini que muchos llevamos años esperando, solo que no lo ha fabricado Amazon.

Por 99 euros, es el lector que ha conseguido que mis Kindle se queden en casa.

Precio y disponibilidad

El Xteink X4 Pro se vende únicamente en la web oficial de Xteink, donde ahora mismo cuesta 99 dólares (su precio de referencia es de 129). Si quieres resolver de paso el problema de la carga, hay un pack con la base de carga por 109 dólares, y la funda magnética se puede añadir al pedido por 8,99 dólares. Además, hasta el 31 de octubre la marca tiene en marcha una promoción de Halloween con un 10 % de descuento. El acabado negro está disponible de inmediato, mientras que el gris claro está en reserva y empezará a enviarse a partir del 28 de octubre.

Apple iPhone 17 Pro, producto recomendado según MuyComputer

Valoración final
8.5 NOTA
NOS GUSTA
  • Comodidad, tamaño y peso
  • Luz frontal y pantalla táctil
  • CrossInk lo lleva a otro nivel
  • A MEJORAR
  • Sistema de carga pogo pin poco fiable
  • Pantalla delicada: pide funda
  • Sin interfaz en español de serie
  • RESUMEN
    El X4 que debería haber sido desde el principio: mismo tamaño de bolsillo, ahora con luz y táctil, y suficientemente bueno como para que tu Kindle se quede en casa.
    Diseño y calidad de construcción7.5
    Pantalla8
    Rendimiento8.5
    Autonomía10
    Calidad/Precio8.5

    Me encargo de traer innovación y nuevo negocio al grupo TPNET. Además colaboro en varios de nuestros sitios como MC y MCPRO.

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