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Análisis

Samsung Galaxy SIII

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El Samsung Galaxy SIII acaba de alcanzar la mareante cifra de 20 millones de unidades vendidas pero ¿cuál es el secreto de su éxito? Para descubrirlo hemos decidido prescindir de los análisis al uso y recopilar un diario en el que se recogen nuestras experiencias con el último en llegar de la gama Galaxy S de Samsung. En este recorrido veremos cómo se ha comportado el teléfono cuando se acaban de cumplir los cien días desde que lo tuvimos por primera vez en nuestras manos.

Ficha técnica

Día 1 (cara a cara con su hermano pequeño)

A unos días del lanzamiento oficial y después de haberlo probado tanto en Londres durante la presentación como en sesiones a «puerta cerrada», por fin tuvimos la ocasión de tener en nuestras manos de forma exclusiva el Samsung Galaxy SIII. Lo primero que hay que decir es que soy un (todavía) feliz poseedor de un Samsung Galaxy SII y que una vez en posesión del nuevo modelo la recogida de las primeras impresiones fueron sobre la mesa (escrupolosamente limpia) de un bar cercano a la agencia con los dos «hermanos» frente a frente.

Lo primero que piensa uno al desembalar el níveo terminal es «pero ¿me va a caber en el bolsillo?» Seguramente los afortunados poseedores de un Galaxy Note se sonreirán por esta observación, pero tras haberme acostumbrado al ya de por si generoso tamaño del Galaxy SII, tener delante un teléfono de un tamaño considerablemente más grande impresiona. La inspección bajo todas las perspectivas del teléfono revela una mejora en el diseño notable, más delgado, más redondeado y posiblemente más elegante.

Uno de los cambios en diseño que no me convenció es el cambio de la parte posterior, que pasa de un material rugoso para evitar que el teléfono se deslice sin querer en el SII a un acabado pulido y sin rebaje en el nuevo terminal. La diferencia de peso existe (a favor del más ligero SII) pero es apenas perceptible ganando a cambio una pantalla más grande y una batería con mayor capacidad (2100 mAh frente a las 1650 del SII) amén de un procesador de cuádruple núcleo.

Al abrir la carcasa para sacar a la luz las vergüenzas de ambos terminales me llevo una desilusión. La ranura del nuevo SIII es apta solamente para MicroSIM mientra que el SII acepta el tamaño estándar. Esto significa que las pruebas deberían esperar a que mi operador me proporcionara una SIM del tamaño apropiado, cosa que hice esa misma tarde con el consiguiente desembolso. El debate de la utilidad de una tarjeta que podemos perder fácilmente entre las costuras de un pantalón lo dejamos para otro momento.

Una vez con la microscópica SIM en su sitio estaba listo para las comparaciones de funcionamiento. Lo primero que impresiona es la pantalla, que no solamente es más grande sino que dispone de una resolución de 1280×720 pixeles. La diferencia con el SII es notable, sobre todo a la hora de visualizar texto. Sin embargo el brillo de la pantalla del SII es más alto que el de su nuevo hermano y están a la par en cuanto a visibilidad con la luz del sol (con ligera ventaja para el SII). Esto significa que Samsung ha mejorado en muchos aspectos una pantalla casi perfecta como la del Galaxy SII, lo que puede considerarse un logro importante.

En cuanto a velocidad de uso y capacidad el SIII es realmente impresionante. Poner a prueba sus límites es difícil con aplicaciones normales Android, pero se desenvuelve con tanta soltura con varias aplicaciones en memoria que la sensación en todo momento es de «espera cero» (menos cuando dependemos de la conexión de datos, como es obvio). En cualquier caso el SII transmitía unas sensaciones parecidas. Solamente con algunos juegos hemos podido notar alguna diferencia de uso.

Otra buena impresión, de la cual no es responsable el SIII, es la facilidad de pasar del SII al nuevo modelo (si no tenemos en cuenta la necesidad de cambiar a microSIM). Simplemente se hace una copia de seguridad del teléfono antiguo y se restaura en el nuevo. Tendremos todos los contactos (si los hemos guardado en la «nube» de Google) y se instalarán las aplicaciones. Obviamente en algunas de ellas habrá que volver a introducir los datos de cuentas como la aplicación de Twitter. Solamente una incidencia en la migración: la aplicación de NBA.com dejó de funcionar correctamente.

 

Día 10 (de paseo con el SIII)

Más de una semana con el Samsung Galaxy S III y ya puedo contestar a una pregunta: sí, cabe en el bolsillo, y la verdad es que no ha sido para tanto. La «extracción» es algo más problemática que con el SII, sobre todo por la ausencia de la zona rugosa posterior que aumentaba la aderencia, pero por otro lado el material del nuevo SIII facilita la consabida maniobra de rotación de 360 grados sobre el eje de los dedos índice y pulgar cuando se extrae el teléfono en la posición incorrecta. Algo que he notado es que en la mayoría de los casos soy incapaz de notar la vibración del teléfono, algo que me ha hecho perder alguna que otra llamada.

Durante los primeros días he puse a prueba las aplicaciones incorporadas como novedad al teléfono, sobre todo la aplicación S Voice. Sobre el papel parece un sistema eficaz para utilizar el teléfono con la voz. Simplemente pulsando dos veces el botón central el Galaxy SIII nos preguntará qué queremos hacer. Lo malo es que si decimos «dibujar» o «tomar notas» la respuesta no será la apertura de la aplicación correspondiente. Solamente conseguí conocer el tiempo en Atenas (USA).

Con cierto entrenamiento y experiencia los resultados mejoran y se pueden obtener datos de búsquedas de Internet e incluso llamar a un contacto determinado. El problema es que con el ruido de la calle conseguirlo es prácticamente imposible. Tras varios días de intentos la verdad es que no le he dado gran uso, pero tampoco encontraría mucho uso a un sistema de reconocimiento de voz que funcionara mejor. Un detalle gracioso, podemos configurar el sistema para que oculte las palabras ofensivas que podamos pronunciar con asteriscos.

En estos primeros días también tuve ocasión de probar la cámara del nuevo SIII. Sobre el papel hay pocos cambios con respecto a su antecesor: la misma resolución de 8 megapíxeles, flash LED…  También el interfaz de la aplicación de la cámara (excelente) parece el mismo, pero en realidad hay una serie de cambios muy significativos. El primero la posibilidad de realizar disparo en ráfagas de hasta 20 fotogramas, permite elegir la mejor toma de una serie de ocho y otras funciones como el reconocimiento de caras.

 

La potencia del SIII se deja notar en la velocidad de respuesta para tomar las fotos, ligeramente mayor que en el modelo anterior. En lo que respecta a la calidad de imagen también se ha mejorado. La capacidad de proceso del nuevo teléfono hace que las imágenes aparezcan con mejor contraste y más nítidas al ampliarlas. Hemos realizado pruebas tanto en exteriores como en interiores y en estas últimas también se aprecia una mejora en condiciones de luz más adversas. En lo que respecta al vídeo se nota igualmente la potencia de proceso y la mejora de imagen en condiciones de poca luz.

Al igual que con el anterior modelo, si hay que poner un pero a la funcionalidad de la cámara es el no tener un botón de disparo dedicado como ofrecen otros teléfonos. En ocasiones el tener que pulsar la pantalla para realizar la toma de la foto hace que no adoptemos la mejor postura o que tengamos que sujetar el teléfono con solo una mano. Por lo demás la calidad es excelente, mejorando algo la muy buena cámara del Samsung Galaxy SII.

Tras diez días la adaptación al nuevo teléfono era total. En realidad y a pesar de los avances en el ecosistema de aplicaciones S al final en estos primeros diez días sigo utilizando el SIII como utilizaba el SII. Eso sí, con una mayor potencia, una pantalla mejor, mejor conectividad, una cámara de mayor calidad y más potente… es decir, un SII mejorado. ¿Merece la pena el cambio? Sigamos probando…

 

Día 30 (accesorios y prueba playera del SIII)

A finales del mes de junio Samsung nos envía un elemento que apreciamos como importante para el lanzamiento del nuevo smartphone: sus accesorios oficiales. Pudimos verlos en las sesiones de pruebas pero queríamos tenerlos porque donde realmente se ve la utilidad de un accesorio es en el día a día. En una caja nos enviaron fundas, protectores, soportes y cables de la nueva gama de complementos de Samsung. En el mismo pack también recibimos un elegante puntero en forma de bolígrafo.

El primer accesorio que sufrió nuestras pruebas fue la «flip-cover», una funda protectora que sustituye la parte posterior del teléfono y proporciona una tapa opaca y resistente para proteger la pantalla. Recibimos tanto el modelo negro como el blanco. Ambos con un acabado muy bueno y un material con tacto agradable. Se trata de un accesorio muy importante si queremos preservar el móvil de posibles arañazos en la pantalla.

La funda en cuestión logró un éxito total protegiendo el móvil no solo de arañazos sino también del sudor de la cara propio de la temporada en la que hicimos el test ya que es posible hablar por teléfono con la tapa  protegiendo la pantalla con una mínima pérdida de calidad acústica (dispone de una ranura para el altavoz). La resistencia ha sido buena, sobre todo en la parte que hace de bisagra, aunque los bordes de la tapa frontal sufrieron (al final de la prueba) algún deterioro.

La funda puede funcionar de soporte para mantener algo elevado uno de los laterales del teléfono además de fijarlo sobre la superficie de apoyo gracias al material de la parte interna de la tapa. Eso sí, dificulta algo la toma de fotografías, ya que hay que dejar «colgando» la tapa para realizar una imagen con el teléfono. Por otro lado es fácil de limpiar, protege la pantalla de forma eficaz, es más versátil de lo que parece y en definitiva es un complemento perfecto para el SIII.

También recibimos una serie de protectores de plástico que protegen la parte posterior del teléfono pero no la pantalla. Éstos son más eficaces contra las caídas, y de paso proporcionan un material menos resbaladizo en la parte posterior del SIII. También recibimos un útil cable de conversión para conectar el smartphone con cualquier pantalla y televisor compatible con la conexión HDMI. Pudimos probar el AllShare Cast Hub que permite que cualquier televisor con HDMI sea compatible con el sistema AllShare de Samsung.

 En la misma caja de las sorpresas recibimos dos soportes de mesa, uno el clásico soporte / cargador que ofrece además una salida de audio para conectarlo a un sistema de altavoces o un equipo de música. El segundo permite cargar la batería (o una batería auxiliar) y sirve como soporte para el teléfono. Finalmente el soporte para coche que instalamos y aprovechamos para emprender un viaje a la playa siguiendo las instrucciones del SIII.

Lo primero a resaltar es que el color blanco hace que el teléfono al exponerlo al sol pegado al parabrisas, alcance una temperatura menor que otros modelos de color negro (por ejemplo el anterior SII). Aunque parezca trivial no es la primera vez que un teléfono avisa que interrumpe la carga de la batería por la elevada temperatura de la misma. El viaje con el Galaxy SIII como guía no presentó ningún problema, gracias también al generoso altavoz del terminal y su gran pantalla.

En la playa y aledaños el SIII mostró algunos otros talentos interesantes. El primero la luz LED frontal que indica encendiéndose con luces de distintos colores la llegada de un correo electrónico, una llamada perdida, un mensaje… Esto hace que en situaciones de relax (o reuniones en las que el teléfono tiene que estar en silencio) podamos saber a simple vista y sin tener que manipular el teléfono si hay algo que requiera nuestra atención.

También cumplió admirablemente su función de tenernos conectados gracias al tethering, proceso que no supuso ningún problema… salvo por la autonomía. Y es que el nuevo SIII y a pesar de disponer de una batería mucho más potente que el SII, ofrece una duración de la batería similar. Normalmente es difícil que si tenemos activadas conexiones de datos podamos llegar a día y medio sin necesidad de cargar el terminal. Si realizamos tethering o usamos el smartphone como navegador, la autonomía es aún menor.

Otros veinte días y ya hemos descubierto nuevas y útiles características del SIII como su indicador LED. El corto periplo por la playa se concluye con éxito y vuelve a la oficina no más moreno pero sí intacto a pesar de las amenazas de la arena y el agua salada. Descubrimos también que el SIII tiene personalidad propia. Es algo más «amistoso» e intuitivo que su pariente cercano, como ocurre con el acceso a funciones directamente desde la pantalla de reposo o los botones frontales más cómodos de utilizar.

 

Día 60 (un verano SIII)

Verano en la oficina y bajo el aire acondicionado y las calles que empiezan a aligerarse de tráfico el SIII se tropieza con el primer problema serio. Durante el uso de la aplicación de GMail ésta se cierra inesperadamente sin previo aviso. Ocurre con alguna otra aplicación como el navegador. Nada grave, pero como ocurre siempre… en el peor momento. En los foros otros con problemas similares apuntan a problemas de memoria. Aplicamos algún remedio «casero» (desinstalar algunos elementos, nada drástico) pero el problema persiste.

Entonces recuerdo lo sencillo que fue la transición del SII al SIII gracias a las copias de seguridad. Así que como si fuera un PC de antaño realizo la copia de seguridad y reestablezco los datos de fábrica. Pocos minutos y todo como antes. Solamente hay que volver a registrar el teléfono con el manos libres Bluetooth, proporcionar datos de determinadas cuentas y ya estamos en marcha. Esto da una idea de dos cosas, de la complejidad de los sistemas operativos de los smartphones de la actualidad y de la eficacia del sistema de copia de seguridad.

Tras unas semanas eternas, llegan las vacaciones, en este caso fuera de España. Una aplicación de la cual descubrimos su utilidad en este tiempo es DropBox. Samsung ofrece durante dos años 50 GBytes gratis en Dropbox y le damos buen uso, sobre todo con las fotografías que se van acumulando en los días de descanso. Además y siempre vigilando de cerca  el tráfico generado que el roaming está por las nubes, aplicaciones como WhatsApp nos ahorran mucho dinero en llamadas.

Nos acostumbramos con el tiempo a otras pequeñas pero importantes ventajas del SIII, como acercar el teléfono al oído cuando tenemos abierto un mensaje para que el SIII llame automáticamente al contacto del mensaje o el «smart alert», por el cual el teléfono vibra si lo hemos dejado sin atender y mientras tanto hemos recibido una llamada o un mensaje (un complemento al ya mencionado LED frontal).

En definitiva un conjunto de complementos y utilidades que refuerzan la ya mencionada sensación de un teléfono más usable, más «humano» según mencionan las campañas de Samsung. Sobre el intercambio de ficheros por NFC o Smart Beam poco podemos hablar. Solamente en una ocasión hemos podido utilizarlo y es que por ahora solamente es compatible con otro SIII. Ahora que con 20 millones de unidades de este modelo cada vez será más fácil dar con otro…

Al final de las vacaciones descubrimos más cosas. La primera (que ya sabíamos) es que los grandes consumidores de batería son los datos y la pantalla. En el extranjero como he limitado el uso tanto de WiFi como de 3G consigo que la batería dure hasta cinco días sin recargar. También pillo el truco de hacer fotos con la «flip cover» y ahora puedo realizar instantáneas casi sin demora. En cualquier caso un excelente compañero de viaje e indispensable cuando hay retrasos en el aereopuerto (si estamos bien pertrechados con películas o libros electrónicos).

 

Día 100  (conclusiones)

Llegamos a los cien días con el Samsung Galaxy SIII y podemos apuntar a algunas claves del éxito de este teléfono. No solamente se trata de un smartphone más rápido, con la pantalla más grande y con una mejor cámara sino que se ha hecho un gran esfuerzo de diseño y usabilidad. En ese sentido es interesante ver cuánto ha evolucionado el diseño exterior, la funcionalidad y el interfaz de los modelos Galaxy S comparado, por ejemplo, con la evolución de diseño del iPhone.

El terminal de Apple es un excelente terminal, pero en Samsung los avances son muy sensibles y si el SII ya podía considerarse un competidor del móvil de la manzana, el SIII compite con algunos ases en la manga. Cierto es que faltan por madurar algunas aplicaciones como el S-voice o el S-beam, pero a poco que consigan afinar su funcionamiento y sobre todo comunicar sus ventajas se convertirán en aplicaciones importantes.

No vemos por otro lado la necesidad de Samsung de competir con Google con su propia tienda de aplicaciones, aunque encontramos programas interesantes como el S-health para controlar nuestras constantes vitales. En cualquier caso y a modo de conclusión hemos pasado cien días con un teléfono que si no marca una época apunta a una generación de teléfonos no solamente inteligentes, sino diseñados para ser más cómodos, intuitivos y eficaces en su uso.

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