El virus Zika podría servir para tratar el cáncer cerebral

El virus Zika podría servir para tratar el cáncer cerebral
6 de septiembre, 2017

Hace ya más de un año que hablamos del virus Zika, un patógeno muy peligroso que provoca microcefalia. Sin embargo parece que  podría ser muy útil a nivel médico, ya que según los expertos se puede utilizar para tratar casos de cáncer cerebral que se encuentran en una etapa muy avanzada.

El cáncer cerebral es uno de los tipos de tumores malignos más complejos y difíciles de tratar que existen actualmente, no sólo por los riesgos que supone aplicar procesos tan básicos como la extirpación quirúrgica, sino porque normalmente no se detectan en fases tempranas y su curación en fases avanzadas resulta prácticamente imposible.

También debemos tener en cuenta el carácter recurrente que tienen las principales formas de cáncer, y es que aunque se consiga una extirpación de la masa tumoral y se reduzca al mínimo la presencia de células cancerígenas éste vuelve a reproducirse en un periodo determinado de tiempo, debido a la subsistencia de las células madre responsables de la producción de células tumorales.

Ahora que tenemos una idea base del cáncer cerebral y de los tratamientos básicos podemos entender el valor que plantea el virus Zika como tratamiento. Según los experimentos que han realizado un grupo de expertos dicho patógeno es capaz de atacar y destruir esas células madre que crean células cancerosas.

Esto significa que su aplicación conjunta con otros tratamientos podría ayudar a conseguir una curación completa incluso de aquellos tumores que se encuentran en etapas avanzadas, ya que ataca a la raíz de la enfermedad.

Los primeros resultados han sido muy positivos ya que el virus ha reducido el tamaño de tumores en ratones, e incluso se ha comprobado que las versiones debilitadas del Zika pueden destruir células cancerosas, aunque su efectividad es menor si se compara directamente con las versiones no modificadas.

La investigación todavía se encuentra en una etapa muy temprana así que todavía tiene mucho camino por delante antes de que se lleguen a plantear pruebas en humanos, pero al menos aporta un pequeño rayo de esperanza en la lucha contra un mal terrible.

Más información: New Scientist.

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