La NASA podría haber destruido por error pruebas de vida en Marte

La NASA podría haber destruido por error pruebas de vida en Marte
13 de julio, 2018

Se ha hablado mucho de la posibilidad de que existan restos de vida en Marte, una idea que se ha respaldado con enfoques muy diversos pero que siempre parten de una misma base común: la idea de que nuestro polvoriento vecino fue una vez parecido a la Tierra, y que en ese pasado lejano fue un lugar óptimo para que sugieran formas simples de vida.

A pesar de ello nunca se ha llegado a confirmar con total seguridad que haya existido vida en Marte, ya sea pasada o presente, aunque algunos expertos siguen pensando que es posible que en el planeta rojo se mantengan algunos tipos de bacterias, virus u organismos de tipo extremófilo, que son aquellos que pueden sobrevivir en unas condiciones extremas tanto por calor como por salinidad, presión, acidez y radiación.

La importancia de las sondas Viking 

En 1976 la NASA envío a Marte dos sondas gemelas con un objetivo claro y simple: explorar dicho planeta y recoger muestras del suelo marciano para poder analizarlas y buscar indicios de vida en Marte.

Los expertos tenían claro que los planetas del sistema solar llevan muchos años siendo bombardeados por micrometeoritos que son ricos en carbono y en polvo espacial que contiene elementos necesarios para crear lo que se conoce como “la sopa de la vida”. Obvia decir que esta idea disparó las expectativas sobre la posibilidad de encontrar restos de vida en Marte, pero los resultados de las muestras recogidos por la misión Viking no dieron los resultados esperados.

Ninguna de las muestras recogidas presentaba el más mínimo indicio de la presencia de vida o de restos orgánicos que apuntaran a ella, pero según un nuevo estudio publicado en Journal of Geophysical Research sugiere que pudo producirse un importante error en el análisis de las muestras que acabó destruyendo lo que querían encontrar.

El calor pudo destruir cualquier resto de vida

Según dicho estudio cuando las sondas de aterrizaje recogían las muestras y las calentaban para realizar un análisis de los vapores que producían estaban provocando en realidad un pequeño incendio, debido a la presencia de percloratos (un tipo de sal) que actuaban como combustible y cuya presencia se confirmó en el suelo marciano en 2008.

En efecto, esto quiere decir que los análisis realizados por las Viking con el objetivo de encontrar restos de vida en Marte fueron infructuosos porque al aplicar calor y generar ese incendio quemaron cualquier posible resto de materia orgánica, convirtiendo las muestras en restos de tierra quemada.

Esta teoría gana fuerza cuando se compara con los resultados obtenidos por otras misiones enviadas al planeta rojo, que utilizaron un proceso de análisis distinto y que registraron la presencia de moléculas orgánicas que no estaban presentes en los resultados de las Viking.

¿Qué supone todo esto?

Es importante tener claro que esto no quiere decir que tengamos la certeza de que existió (o existe) vida en Marte. La presencia de moléculas orgánicas parece apuntar en esa dirección, pero sólo es un indicativo que tendremos que completar con otras pruebas antes de poder lanzar las campanas al vuelo.

Por lo que respecta a los análisis realizados por las Viking está claro que el desconocimiento de las condiciones de un planeta puede acabar arruinando una misión completa y hacer que tengamos que replantearnos lo que creíamos como cierto.

En el fondo somos unos “novatos” en lo que se refiere a la exploración espacial. Creemos que hemos dado pasos de gigante y sí, es justo reconocer los avances que hemos conseguido durante las últimas décadas, pero todavía estamos muy lejos de llegar a conocer la realidad del espacio “cercano” y ni siquiera hemos pisado Marte, así que tenemos un largo camino por recorrer.

Debemos destacar en este sentido que las limitaciones técnicas y económicas que implica la exploración espacial no es lo único importante. La propia fragilidad del ser humano y la hostilidad del espacio y de los planetas del sistema solar también representan un muro importante a derribar, ya que no serviría de nada poder llegar a un planeta determinado si los astronautas no serán capaces de sobrevivir o de adaptarse a las condiciones del mismo y de mantenerse durante un periodo de tiempo relativamente largo.

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