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Malos tiempos para la mecánica: Microsoft patenta su teclado háptico

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Microsoft está trabajando en una nueva tecnología que promete teclados ultrafinos pero cómodos, gracias a la tecnología háptica que ha hemos visto en productos como el iPhone o el Apple Watch. Esperamos que esté presente en la próxima generación de dispositivos, dado que lleva en desarrollo desde 2017.

La publicación de esta patente por parte del organismo regulador norteamericano (USPTO) hace unos días nos ha permitido conocer un desarrollo muy interesante que podría revolucionar no solo los teclados de Surface, sino a todos los portátiles tal y como los conocemos. Microsoft quiere construir un teclado donde las teclas no tienen recorrido, pero si transmiten al usuario esa sensación. Algo muy similar al invento de Apple en el iPhone 7 y 8, cuando decidió suprimir el botón físico Home.

“El diseño habitual de teclas mecánicas incluye interruptores de goma o metal y mecanismos de tijera, que nos obligan a elegir entre el rendimiento o el grosor. Los dispositivos de retroalimentación háptica ofrecen al usuario la sensación de selección de la tecla sin desplazamiento físico, ofreciendo lo mejor de los dos mundos” explica Microsoft en la documentación que ha remitido para su registro.

Esta patente de Apple, de marzo de 2018, apuesta por un concepto similar.

¿Quién necesita un teclado sin teclas?

Obviamente, en Redmond ni quieren ni pueden competir con la comodidad que proporciona un teclado “de los de toda la vida”. Sin embargo, los productos orientados a usuarios móviles (como Surface) se enfrentan al reto de ser cada vez más finos y ligeros sin comprometer su capacidad a la hora de producir contenido.

Un teclado háptico puede ser mucho más fino que uno convencional pero esa no es su única ventaja; al carecer de partes móviles tiene menos posibilidades de romperse y es más fácil para los fabricantes que sean resistentes a agresiones externas, como el polvo o los líquidos. Además, jugando con la intensidad de la respuesta háptica las posibilidades de cada pulsación se pueden multiplicar, en función de variables como el tiempo o la fuerza que haga el usuario.

Los inconvenientes, más allá del necesario periodo de adaptación para adaptarse a no tener un retorno físico de cada pulsación, pasan por unos precios más elevados, menores (y más caras) posibilidades de reparación y, probablemente, un mayor consumo de batería. La idea no es nueva, ya la vimos en modelos como el Lenovo Yoga 930 y su doble pantalla.

La tecnología háptica lleva con nosotros desde los años 90 y proviene de la aeronáutica, pero no ha sido hasta hace poco cuando la empezamos a ver en los productos de consumo. En general, consideramos háptico a aquellos interfaces que son capaces de establecer una relación entre la máquina y el humano a través del sentido del tacto.

¿Veremos el nuevo teclado háptico en la próxima Surface? Es pronto para asegurarlo. La experiencia nos dice que muchas patentes acaban en un cajón durante años, a la espera de que la tecnología avance lo suficiente y el mercado demande soluciones diferentes. En todo caso, puede que dentro de unos años nuestros preciados teclados mecánicos no sean más que piezas de colecionista en mercadillos retro.

Más información | USPTO

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