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Ryzen 5 1600 frente a Ryzen 5 2600 y Ryzen 5 3600, ¿cuál es mejor opción?

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Los procesadores Ryzen 5 1600 fueron de lo mejor que lanzó AMD cuando debutó la primera generación de CPUs Zen, y se han mantenido como un valor sobresaliente gracias a su buen rendimiento monohilo, su excelente rendimiento multihilo y su bajo precio.

Recuerdo que en una de las últimas rondas de ofertas que abrieron los principales minoristas españoles el Ryzen 5 1600 llegó a caer por debajo de los 100 euros, un precio fantástico para un procesador que, os recuerdo, tiene seis núcleos y doce hilos, y que puede alcanzar los 3,8 GHz-3,9 GHz gracias al overclock sin demasiado esfuerzo, aunque con un buen sistema de refrigeración y afinando un poco los voltajes es posible mantener 4 GHz estables en la mayoría de los casos.

Con el lanzamiento de la arquitectura Zen+ AMD consagró su apuesta por el diseño MCM, un concepto que, como sabemos, gira alrededor de las unidades CCX interconectadas a través de un sistema de comunicación llamado Infinity Fabric. Cada unidad suma cuatro núcleos, lo que significa que para dar vida al Ryzen 5 2600 AMD empleó dos de esas unidades pero con un núcleo desactivado en cada una de ellas.

Las mejoras que introdujo dicha arquitectura fueron menores y se centraron, principalmente, en reducir la latencia de las cachés, mejorar la compatibilidad con memoria RAM de alta velocidad y subir las frecuencias de trabajo, tres grandes claves que, en conjunto, fueron suficiente para lograr un aumento de rendimiento aceptable.

Zen 2 ha sido el golpe final sobre la mesa de AMD, una arquitectura que sí introduce cambios muy marcados y que supone una nueva etapa para la compañía de Sunnyvale. Las unidades CCX se simplifican y se compactan para dar forma al chiplet, un silicio con ocho núcleos que carece de elementos I/O y de controladora de memoria (estos se han movido a un encapsulado en 12 nm), y que puede interconectarse en diferentes configuraciones para dar forma a procesadores de hasta 128 núcleos.

Esto ha permitido doblar la cantidad de caché L3 por chiplet, ha facilitado el salto al proceso de 7 nm y ha permitido a AMD introducir mejoras importantes a nivel de latencias, predictor de saltos y otros elementos que, en conjunto, han elevado el IPC de los Ryzen 3000 hasta colocarlos al nivel de los Core 9000 de Intel. La arquitectura no es perfecta, pero ofrece un excelente valor precio-rendimiento.

Tres generaciones de Ryzen 5 entre las que elegir

La primera generación de procesadores Ryzen debutó en 2017 y ha sido superada por dos generaciones, pero los Ryzen serie 1000 todavía tienen una fuerte presencia en el mercado, una situación que no parece que vaya a cambiar a corto y medio plazo, al menos en la gama media.

Ahora mismo el Ryzen 5 1600 se encuentra disponible por 102,99 euros, un precio fantástico teniendo en cuenta todo lo que ofrece este chip: 6 núcleos y 12 hilos a 3,2 GHz-3,6 GHz (soporta overclock), 16 MB de caché L3, un IPC similar a Skylake (Core 6000 de Intel) y un TDP de 65 vatios.

Los Ryzen 5 2600 se mantienen como una opción ligeramente superior a la anterior en términos de rendimiento bruto, y podemos conseguirlo por 123,99 euros. Mantiene los 6 núcleos y 12 hilos y es un poco más caro que el anterior, pero a cambio ofrece un leve aumento de IPC y sube las frecuencias de trabajo a 3,4 GHz-3,9 GHz.

El auténtico punto de inflexión ha venido con el Ryzen 5 3600, un chip que mejora significativamente el IPC frente a los anteriores y que eleva también las frecuencias de trabajo hasta llegar a los 3,6 GHz-4,2 GHz, modo normal y turbo, y dobla la caché L3 (32 MB). Su precio es de 212,99 euros.

Tenemos tres procesadores con el mismo conteo de núcleos y unas especificaciones similares que tienen, sin embargo, precios muy distintos. La diferencia entre el Ryzen 5 1600 y el 2600 es bastante pequeña, pero si miramos al Ryzen 5 3600 vemos que cuesta más del doble que aquel. ¿Está justificada esa enorme diferencia de precio? ¿Realmente merece la pena? Es una excelente pregunta, y a continuación vamos a responderla.

En el vídeo que acompañamos podemos ver una completa comparativa que nos permite ver el rendimiento que ofrecen estos tres procesadores funcionando a una frecuencia de 4 GHz. Esto permite que todos jueguen en igualdad de condiciones y que al final sea el IPC de cada chip el que decida el resultado, y es precisamente lo que hace que la comparativa tenga tanto valor y sea tan interesante.

Si nos centramos en el rendimiento medio vemos que los Ryzen 5 1600 y 2600 ofrecen un resultado casi idéntico. El segundo es un poco más potente y se impone al primero, pero por la mínima (de 3 a 7 FPS más de media), de hecho la diferencia es tan pequeña que me lleva a la conclusión de que no merece la pena pagar 20 euros más por él.

Cuando vemos los resultados del Ryzen 5 3600 nos damos cuenta de por qué hemos dicho que representa un salto importante. En algunos casos logra hasta 19 FPS más de media que el Ryzen 5 1600 y 12 FPS más que el 2600, aunque la mejora más importante la vemos en las tasas mínimas de FPS, donde consigue niveles mucho más estables. Con todo, y teniendo en cuenta su precio, en relación calidad-precio posiciona como la peor opción de los tres chips que estamos valorando.

Entonces, ¿cuál es la mejor opción?

Si nos limitamos al valor rendimiento por euro invertido el Ryzen 5 1600 es el ganador absoluto. Este procesador llegó en 2017 y tiene todavía una larga vida útil por delante. Como os contamos en nuestro artículo dedicado a valorar el impacto de PS5 y Xbox Scarlett en el sector de los procesadores de consumo los modelos con seis núcleos y doce hilos deberían poder aguantar todo (o casi todo) su ciclo de vida, así que en principio dicho chip de AMD nos permitirá jugar a títulos de nueva generación sin problemas.

Para aquellos que prioricen el rendimiento y tengan previsto montar un buen sistema de refrigeración que les permita hacer overclock el Ryzen 5 3600 es una opción a tener en cuenta, ya que puede alcanzar los 4,2 GHz-4,3 GHz de forma estable, lo que permite arañar unos cuantos FPS extra. Con todo, si vas a montar un PC para jugar y tienes un presupuesto ajustado es mejor que te ahorres los 110 euros de diferencia que tiene con el Ryzen 5 1600 y los inviertas en una tarjeta gráfica más potente.

Quizá a priori no te des cuenta de la diferencia que eso puede suponer, así que te lo explico con un ejemplo. Imagina que tienes un presupuesto de 450 euros para renovar procesador y tarjeta gráfica, si inviertes en un Ryzen 5 3600 solo te quedarán 247 euros para comprar una tarjeta gráfica, lo que te limitaría a optar por un modelo de gama media como las Radeon RX 580-590 de 8 GB o la GTX 1660 de 6 GB, siendo mejor opción esta última. Por contra, si montas un Ryzen 5 1600 tendrás 347 euros para gastar en la tarjeta gráfica, suficiente para hacerte con una potente Radeon RX 5700 o una RTX 2060, siendo mejor opción la primera.

La diferencia entre esas tarjetas gráficas es enorme, tanto que una Radeon RX 590-GTX 1660 puede trabajar de forma óptima en 1080p y en 1440p reduciendo calidades gráficas, mientras que las Radeon RX 5700-RTX 2060 son capaces de mover juegos en 1440p de forma óptima y en 2160p bajando la calidad gráfica. Son, como vemos, dos «ligas» distintas.

¿Tienes dudas? Pues compártelas con nosotros en los comentarios y estaremos encantados de ayudarte a resolverlas. Aprovecho, antes de terminar, para recordaros nuestra guía dedicada a cinco procesadores que no debes comprar y cinco alternativas que sí, ya que se mantiene de plena actualidad.

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