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Bitcoin: ¿Se avecina una segunda gran caída?

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Bitcoin: ¿Se avecina una segunda gran caída?

¿Con qué palabra definirías bitcoin? ¿Revolución? ¿Burbuja? ¿Milagro? ¿Futuro? La lista es enorme pero yo, de momento, me quedo con Volatilidad. Para los menos duchos en la terminología financiera, cuando hablamos de volatilidad nos referimos tanto a la frecuencia como a la intensidad en los cambios de valor de un bien específico. A menor volatilidad, mayor fiabilidad, pero también menos rentabilidad. Mayor volatilidad señala mayores riesgos, pero también la posibilidad de un mayor beneficio (o de perderlo todo, claro).

Esa es la razón por la que muchos reguladores financieros, como la Comisión Nacional del Mercado de Valores en España, obligan a las entidades que comercializan fondos de inversión a ofrecer a los futuros inversores una hoja informativa denominada Documento de datos fundamentales para el inversor (DFI), y a incluir en el mismo el perfil de riesgo de la inversión, con un valor entre 1 (mínimo riesgo) hasta 7 (máximo riesgo). Obviamente para establecer esta nota no solo se tiene en cuenta la volatilidad, pero sí que es un elemento muy importante en el cálculo.

Un rápido vistazo al historial de bitcoin nos muestra que su tasa de cambio, por momentos, ha sido equiparable al perfil de una montaña rusa (y seguramente muchos de sus inversores se hayan sentido como si se hubieran subido a una). A mitades de diciembre de 2017 el bitcoin se vendía por más de 16.000 euros, pero en ese momento se inició una caída que hizo que despidiera el año rondando los 10.000, y que algo menos de un año después su valor fuera de menos de 3.000 euros. Muchos pensaron, en ese momento, que la burbuja de bitcoin había pinchado.

Sin embargo, desde marzo del año pasado y como si se hubiera sometido a un completo tratamiento con esteroides, bitcoin ha escalado un Everest virtual que, semana tras semana, ha ido sumando nuevos máximos históricos, en una senda que ha hecho que llegara a superar los 47.000 euros hace ahora una semana. Sin embargo, solo seis días después, su cambio en los últimos días ha descendido hasta rondar los 37.000 euros. Un descenso de alrededor del 23% en una semana, seguro que la venta de tensiómetros se ha disparado en determinados ámbitos.

Bitcoin: ¿Se avecina una segunda gran caída?

Ahora, claro, la pregunta es si este descenso es un movimiento puntual o, por el contrario, señala el principio de algo peor, y según podemos leer en Fortune, las perspectivas para bitcoin a corto plazo no parecen demasiado positivas. Según el análisis planteado en dicho texto, los inversores están apuntando a activos más seguros, dejando un tanto de lado las inversiones sometidas a mayor volatilidad y riesgo, como bitcoin.

De confirmarse esta lectura, que también afecta a otras criptomonedas como ethereum, el abrupto descenso de esta semana podría ser solo el principio, dando lugar a un segundo crack similar al de la navidad de 2017 en el que, tras la abrupta caída estos días, el valor del bitcoin mantenga una senda descendente que pueda alargarse durante meses, y que no sabemos hasta dónde puede llegar. No parece nada probable que alcance mínimos inferiores a los del periodo 2018-2020, pero basta con que se acerque un poco a ellos, para que su depreciación con respecto al máximo de hace una semana sea una clara señal de los riesgos de las cibermonedas.

La lectura más positiva que podemos sacar de esto, eso sí, es que un batacazo de bitcoin, ethereum y demás se traduce en que el mercado de las tarjetas gráficas podría experimentar un cierto alivio, pues en esas circunstancias seguramente los mineros se replanteen sus inversiones y levanten un poco el pie del acelerador, facilitando la adquisición de las mismas a los consumidores finales. No hay mal que por bien no venga, ¿verdad?

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

10 comentarios
  • Sele Asuka

    Mira que me gusta la innovación, pero las monedas estas me tienen ya hasta el toto xd

  • Gregorio Ros

    Confianza -0.000…..

  • Jess Fern

    No le deseo mal ninguno a los mineros, pero si de alguna forma se consigue racionalizar la disparatada situación actual, ojalá sea así…

  • Sele Asuka

    Para empezar nunca debio poderse «minar», que la compren, que la destilen, pero no usar graficas comerciales.

  • Tony Culebra

    Desde que comenzó hace muchos años, cada foto que se le saca por año individual nos da una montaña rusa tal cual dice el articulo y comparto. Ahora, cuando le sacamos una foto mas de lejos y abarcamos unos 10 años, o porque no desde su inicio, lo unico que vemos es una escalada sin freno , siempre de abajo hacia arriba, con altos y bajos en el corto plazo todo el tiempo pero en la carrera general siempre arriba y subiendo. Mas alla de alguna subida estratosférica sin demasiado sentido, en la vista general siempre al alza desde hace un tiempo a esta parte. Sube 10, baja 3,2,1… Sube 10 baja 3,2,1, etc. Lo anuncian desde hace años….Y cuando llega el pinche? Que se yo…..

  • doc

    Podríamos interpretar a la volatilidad como algo no tan azaroso. Como dijiste inversores de alto riesgo elevan el valor de la moneda y cuando lo consideran suficiente se retiran. De todos modos estoy de acuerdo con el razonamiento de Tony Culebra, las monedas digitales se van a quedar.

  • Nicolás Bochi

    Podéis empezar a minar la criptomoneda pi, que a finales de este año ya no se podrá minar. Se mina solo en la nube a través de una aplicación que se puede descargar en el móvil y sin gastar batería. Solo descargar la aplicación ya minas a 0.25 pi por hora. Si lo descargáis, y usáis el código: nicogb88 vais a minar más rápido. La aplicación se llama Pi Network

  • el bitcoin es el futuro.

  • Patoo

    Entonces nunca hubieran existido las monedas descentralizadas… Seguro preferis comprarle a fb monedas y gastarlas en los juegos de casino slot

  • El minado es un «desecho» de la compra-venta y transacciones, el problema que se volvió el principal ingreso

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