Web Analytics
Conecta con nosotros

Noticias

¿Eres curioso? La policía lo sabe (porque Google se lo dice)

Publicado el
google

La curiosidad mató al gato y a ti te llevó directo a los registros policiales… Pero, alto, no te pongas muy nervioso pues que se sepa hablamos de Estados Unidos y de casos muy concretos cuyos afectados, no obstante, deben contarse por millares, si no más. El tema es la vigilancia policial y cómo Google cede a las autoridades datos de sus usuarios sin ofrecer ni un poco de resistencia, sino todo lo contrario.

Ya te lo imaginabas, ¿verdad? Google, al igual que cualquier otra compañía que opera en Internet, tiene la obligación de colaborar con las autoridades cuando se está investigando algún delito. Sin embargo, lo que uno esperaría de un supuesto Estado de derecho es que esta cesión de datos se haga conforme a la ley y de manera transparente. Pero no es así. Google comparte continuamente datos con el gobierno de Estado Unidos de acuerdo con la ley, pero con secretismo y sin cumplir con sus principios de transparencia.

Según informan en Forbes en exclusiva, «el gobierno de los EE. UU. está ordenando secretamente a Google que proporcione datos sobre cualquier persona que escriba ciertos términos de búsqueda, según un documento judicial mostrado por accidente. Se teme que tales «órdenes de palabras clave» amenacen con implicar a usuarios inocentes de la Web en delitos graves y son más comunes de lo que se pensaba anteriormente».

El quid de la cuestión es lo que denominan como «órdenes de palabras clave», un proceso supuestamente legal, pero opaco para con el ciudadano por el que Google comparte con las autoridades datos tales como dirección de correo electrónico, dirección IP y otros datos como fechas y horas de las búsquedas realizadas por los usuarios. Y entre los asuntos de búsqueda a vigilar hay de todo: víctimas de abusos sexuales, creación de artefactos explosivos… Todo asuntos muy serios a priori, aunque el alcance completo de estas órdenes se desconoce.

Mencionan en Forbes casos concretos y conocidos en los que se han aplicado las órdenes de palabras claves en el pasado. Por ejemplo, por un caso de intimidación o atentados terroristas, pero a raíz de la filtración en la que basan su noticia, se entiende que se trata de una práctica generalizada. Así, basta con que alguien haya buscado el nombre de una víctima no se sabe bien de qué delito, o que haya buscado las calles en las que se cometió un atentado, para caer en la saca de las autoridades.

En efecto, la arbitrariedad es la norma y no distingue entre curiosos, turistas incluso, o personas que por estar relacionadas con algún supuesto delito, son objeto de examen, que era lo obvio hasta el momento. Es decir, todo el mundo entiende que a un sospechoso se le investigue por todas las vías posibles, rastreo de actividad en línea incluido, siempre y cuando se cuente con una orden judicial. Las órdenes de palabras claves, no obstante, van mucho más allá.

Para entendernos, basta con realizar una búsqueda en Google después de leer una noticia que implique delitos graves, simplemente interesándose por saber más, para que tu cuenta de Google, tu IP y más datos personales e identificables acaben en una base de datos policial. Y no, no importa que no estés identificado en Google, porque la compañía todavía puede compartir con la policía tu IP y un identificador de usuario.

«La búsqueda a través de la base de datos del historial de búsqueda de Google permite a la policía identificar a las personas simplemente en función de lo que podrían haber estado pensando, por cualquier razón, en algún momento en el pasado», explica Jennifer Granick, abogada de vigilancia y ciberseguridad de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). «Esta técnica nunca antes posible amenaza los intereses de la Primera Enmienda e inevitablemente barrerá a personas inocentes, especialmente si los términos de las palabras clave no son únicos y el marco de tiempo no es preciso. Para empeorar las cosas, la policía está haciendo esto en secreto, lo que aísla la práctica del debate público y la regulación».

Por supuesto, esto solo sucede en Estados Unidos y la GDPR protege a los ciudadanos de la Unión Europea de semejantes atropellos, habida cuenta del escrupuloso respeto de Google por las privacidad leyes. ¿O tal vez no? Léase este último párrafo con sorna y resignación, porque la única otra forma de hacerlo es con rabia e indignación y no compensa. Claro que si las mismas leyes se crean con la intención de vulnerar derechos fundamentales en favor de la justicia…

Enfocado en las nuevas tecnologías empresariales y de usuario final. Especializado en Linux y software de código abierto. Dirijo MuyLinux y escribo en MC, MCPRO y MuySeguridad, entre otros.

2 comentarios
  • Sele Asuka

    es como el homer en la web de la poli: ha cometido un crimen? no , eso quiere decir que si, una patrulla va para alla.

  • Virtualbox Vbox

    A ver, tampoco creo que haya que ser catastrofista.

    También es sabido que en las llamadas telefónicas existen palabras clave que hacen que se grabe parte de la llamada, etc y no pasa nada. Las bases de datos serán inmensas, y luego será la policía quién filtre lo que sirve y lo que no.

Lo más leído