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Nuestros lectores hablan: ¿cuál ha sido la peor compra que has hecho en informática?

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El mundo de la informática ha experimentado una evolución muy grande durante las últimas décadas. Mucho ha cambiado desde que tuve en mis manos mi primer PC: se rompió la barrera de del GHz, llegaron los procesadores de doble núcleo, tener varios GB de RAM se convirtió en algo normal y los juegos evolucionaron hasta alcanzar un nivel de calidad gráfica que en los ochenta no me habría atrevido ni a soñar.

Recuerdo cuando llegó al mercado Resident Evil 2, mi mejor amigo y yo alucinamos con la calidad de las cinemáticas y nos preguntamos si algún día llegaríamos a tener juegos con ese nivel visual. Seguimos siendo amigos y sí, somos conscientes de que nuestra pregunta fue respondida cuando PS3 y Xbox 360 llegaron al mercado. Hoy tenemos juegos que han superado de largo la calidad de esas escenas cinemáticas que nos hacían soñar en los noventa, y el futuro del videojuego pinta brillante.

La evolución hardware-software ha ido siempre cogida de la mano, esa es una realidad evidente en el mundo de la informática. Sin embargo, los avances en uno y otro lado no siempre han sido equilibrados, lo que ha generado descompensaciones que hoy se mantienen de plena actualidad. Por ejemplo, existen videojuegos que funcionan terriblemente mal en hardware de última generación, y al mismo tiempo existen componentes que no han cumplido con las expectativas que han generado.

Hoy nos queremos centrar en estos últimos, en esos componentes o productos relacionados con el mundo de la informática que hemos comprado durante los últimos años y que no solo no han cumplido con lo que esperábamos, sino que además hemos acabado por considerar como una mala compra.

Como de costumbre nos mojamos nosotros. En mi caso la peor compra que hice fue un procesador Pentium E2140, un procesador de dos núcleos a 1,6 GHz con 1 MB de caché que utilicé para emprender una actualización parcial tras una bajada de tensión que se llevó por delante mi configuración anterior, un Pentium 4 a 2,8 GHz.

Me decidí a optar por dicha CPU porque no tenía presupuesto suficiente para montar una superior, pero quería dar el salto al socket LGA775 y tener todo listo para montar un Core 2 Duo o un Core 2 Quad en un futuro. Fue un procesador de transición, pero sin duda el peor que he tenido. Ahora os toca a vosotros, los comentarios son vuestros.

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