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Listado el Core i9 9900KFC: ¿qué diferencias presenta frente al Core i9 9900K?

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La conocida prueba AIDA64 recoge una referencia directa al Core i9 9900KFC, un procesador tope de gama con el que Intel podría completar su catálogo de soluciones de alto rendimiento.

Como recordarán nuestros lectores habituales Intel anunció recientemente la serie Core 9000F y Core 9000KF, una línea que mantiene la arquitectura Coffee Lake Refresh y el mismo conteo de núcleos y frecuencias de trabajo que la serie Core 9000. La diferencia está marcada por el uso de la letra «F», un distintivo que significa que esos procesadores vienen con la GPU desactivada.

En efecto, la GPU integrada sigue presente físicamente en el encapsulado, pero no está activa. Intel ha lanzado estos procesadores por una razón simple: aprovechar al máximo la producción que obtiene de cada oblea de silicio y aliviar en parte la falta de stock que está viviendo el mercado durante los últimos meses, un tema que, como sabemos, se debe a la excesiva dependencia que tiene el gigante del chip del proceso de 14 nm y a la alta demanda.

Al comercializar procesadores con la GPU desactivada se reduce la complejidad del silicio y se pueden comercializar incluso los chips que salen de la oblea con la unidad gráfica «muerta» o defectuosa. Una idea simple pero efectiva y muy extendida, ya que empresas como AMD o NVIDIA también recurren a esta estrategia con los chips que salen defectuosos de las obleas que contratan con fabricantes como TSMC. Por ejemplo, un núcleo TU106 se utiliza en la RTX 2070 en su configuración con 2.304 shaders funcionales, y las versiones que no llegan a ese nivel se emplean para dar forma a las RTX 2060, que montan un TU106 con 1.920 shaders activos.

¿Qué son entonces los Core i9 9900KFC?

El nombre es muy curioso y no, no tiene nada que ver con la conocida cadena de comida rápida. Las dos primeras letras ya las conocemos:

  • «F»: de nuevo significa que la GPU integrada viene desactivada.
  • «K»: es el distintivo clásico que utiliza Intel en los procesadores que tienen el multiplicador desbloqueado y que por tanto soportan overclock.

No tenemos confirmación sobre el significado de la letra «C», pero si nos remontamos a los procesadores Core serie 5000, basados en la arquitectura Broadwell, nos damos cuenta de que los modelos que incluían dicha letra en su nomenclatura venían con memoria eDRAM integrada. Dicha memoria iba dirigida a mejorar el rendimiento de la tarjeta gráfica integrada, al actuar como una especie de buffer que permitía alcanzar picos elevados de ancho de banda. Sí, el concepto es en esencia el mismo que vimos en Xbox One con la memoria eSRAM.

Sin embargo, el Core i9 9900KFC vendrá con la GPU integrada desactivada, ¿así que qué sentido tiene montar un bloque de memoria de este tipo? Pues no está del todo claro, pero podría actuar como una reserva de memoria de cuarto nivel (caché L4) para mejorar el rendimiento del procesador al trabajar como buffer de la caché L3. Dicho de una manera más simple, el procesador podría guardar datos importantes en esa caché que podrían ser accedidos de forma directa por la caché L3 en función de la carga de trabajo.

La introducción de la memoria caché L3 marcó una mejora notable a nivel de rendimiento que se consolidó cuando la misma se integró en el mismo encapsulado que el procesador. En este caso no compartiría encapsulado, pero estaría muy cerca del mismo. En la imagen adjunta podéis ver un Core i5 5775C que muestra la CPU y el encapsulado dedicado a la memoria eDRAM. Así podría quedar el Core i9 9900KFC.

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