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La condena a los operadores de Fukushima es «histórica» y expone los problemas de la energía nuclear

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Condena histórica a los operadores de Fukushima

Un tribunal de Tokio ha condenado a cuatro de los máximos ejecutivos de la devastada planta nuclear de Fukushima al pago de 13,32 trillones de yenes (97.000 millones de euros) por no haber evitado el desastre. Es la mayor compensación jamás otorgada en una demanda civil de toda la historia de Japón. Y debe ser récord mundial o cerca.

El 11 de marzo de 2011 se nos atragantó el desayuno cuando conocimos un impresionante terremoto submarino de 8,9 grados en la escala abierta de Richter, el mayor registrado en Japón y el quinto más potente de la historia humana en esa fecha. Las réplicas posteriores y un tsunami con olas de diez metros asolaron la costa noreste de Japón destrozando todo lo que encontraba a su paso, dejando casi 20.000 muertos o desaparecidos, medio millón de evacuados, unos costes económicos incalculables y la mayor crisis en Japón desde la segunda guerra mundial.

La consecuencia más grave, tras las víctimas directas, fue el desastre nuclear de la planta de Fukushima. Calificada con el máximo grado en este tipo de catástrofes (nivel 7 del INES) fue el segundo más grave de la historia de la energía nuclear civil tras Chernóbyl. Ironías del destino, solo un mes después de los sucesos de Fukushima se «conmemoraba» el 25 aniversario del desastre en Ucrania.

Fukushima: condena histórica

La condena es histórica y no solo por su cuantía. El tribunal ha dictaminado que los operadores de plantas nucleares «tienen la obligación de prevenir accidentes severos con base en los últimos conocimientos científicos y de ingeniería experta y que, en este caso, los ejecutivos no prestaron atención a las advertencias creíbles».

En Japón, no se entiende una resolución de casos como este sin asignación de responsabilidades personales y es lo que ha sucedido contra cuatro de los máximos directivos de la planta nuclear. Por contra, el mismo tribunal los ha declarado no culpables de negligencia profesional «al no poder haber predicho la magnitud del tsunami que desencadenó el desastre».

Es obvio que cuatro personas no podrán pagar una multa por daños de tal cuantía, pero es un aviso a navegantes de las responsabilidades de operar este tipo de energías. 10 años después todavía hay otras demandas que sustanciar y la empresa responsable que hoy está en manos de los demandantes, comprometida a un esfuerzo de décadas para desmantelar la planta y limpiar la zona de contaminación dentro de lo posible, ya que elementos radiactivos como el Xenon-133 estará activo durante 600 años o el Plutonio-239 que actuará la friolera de 24.000 años.

Condena histórica a los operadores de Fukushima

Su afectación por enfermedades posteriores como cánceres no está calculada, pero si tenemos en cuenta las investigaciones sobre Chernóbyl deben ser muy graves. En mi humilde opinión, la energía nuclear no debe formar parte del futuro, aunque tendrá que ser utilizada a modo de transición. Hace años que las energías renovables son las opciones más baratas, incluso sin subsidios. Solo falta que los que mandan, manden para los ciudadanos, y los poderosísimos intereses lo permitan.

Y sería deseable avances en otra «nuclear», la de Fusión, con el objetivo de obtener energía ilimitada, barata y prácticamente limpia (que no total), pero reduciendo radicalmente la dependencia de los combustibles fósiles. Y también de la energía nuclear incontrolable y de consecuencias, en reducido número de casos, pero catastróficas como en Fukushima.

La Comisión Europea ha presentado una propuesta de actuación para responder a la crisis energética agravada por la guerra en Ucrania. Es una «oportunidad» para apostar definitivamente por Renovables y Fusión, dejando a un lado la dependencia de tipos tan poco fiables (por ser suave) como Putin (y otros de similar pelaje) y ayudar a sacar al planeta del abismo al que ha conducido un modelo económico y de vida basado en la quema de combustibles fósiles.

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