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Qué placa base elegir: guía de compras para procesadores Intel y AMD

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El primer paso antes de empezar a montar un PC pasa por elegir la placa base. Este es, sin duda, el pilar fundamental sobre el que empezaremos a construir cualquier montaje, y es perfectamente comprensible, ya que de él dependerá la plataforma a utilizar y el conjunto de componentes que podremos instalar, así como el aprovechamiento de los mismos.

La placa base determina los procesadores compatibles, tanto presentes como futuros, el tipo de RAM y la cantidad que podremos instalar y también otros aspectos fundamentales, como las unidades de almacenamiento compatibles, los conectores disponibles y las funciones avanzadas integradas que disfrutaremos sin tener que añadir componentes adicionales.

Ese listado es meramente ilustrativo, ya que como sabrán nuestros lectores habituales la placa base también determina la posibilidad de hacer overclock a determinados procesadores, una cuestión que Intel ha reservado a los modelos que integran sus chipsets tope de gama, y que AMD ha implementado en las placas base de gama media y gama alta.

En este artículo os vamos a ayudar a elegir la placa base que mejor se ajusta a vuestras necesidades, pero no nos limitaremos a hacer una exposición de modelos recomendados de forma directa, sino que vamos a profundizar en una serie de cuestiones que debemos tener claras a la hora de elegir un modelo u otro.

Qué placa base elegir: ¿una mirada a corto o a largo plazo?

Antes de elegir una placa base debemos pensar qué tipo de inversión queremos hacer, es decir, si tenemos pensado optar por una solución que nos ofrezca una larga vida útil o si necesitamos un modelo que cumpla a corto o medio plazo.

Esta idea es simple pero importante, ya que nuestros planes a medio y largo plazo afectarán a nuestra elección. Por ejemplo, si queremos montar un Core i7 9700K pero no tenemos presupuesto para llevar a cabo el montaje de forma directa podemos hacerlo en dos fases. En este caso sería buena idea montar una placa base con chipset Z390 y un procesador de gama baja, como un Pentium G5400, ya que tendríamos lo que necesitamos para actualizar posteriormente al Core i7 9700K y aprovecharlo adecuadamente.

Si todavía te preguntas por qué es tan importante la placa base no te preocupes, es una idea que se puede resumir en cuatro claves muy sencillas:

  1. Todos los componentes del PC se conectan e interactúan entre sí gracias a ella.
  2. Integra funciones básicas, muchas de ellas accesibles a través de la BIOS, que afectan al rendimiento y a la experiencia de uso.
  3. Su calidad de construcción y su compatibilidad afecta al correcto funcionamiento de otros componentes, y también determina la vida útil del equipo.
  4. Puede venir con funciones avanzadas que nos permitiría evitar la compra de ciertos componentes adicionales, y sacar más partido a otros.

Cosas a tener en cuenta a la hora de elegir una placa base: formato

Hay muchos elementos a considerar antes de decantarnos por un modelo u otro. Lo primero que debemos tener claro es el formato que vamos a necesitar en función del tipo de caja que vayamos a utilizar para montar nuestro PC.

Estos son los tres tipos de formatos que se utilizan actualmente en el mercado de consumo general:

  • ATX: es el tamaño estándar y el más utilizado en general. Tiene unas medidas de 305 x 244 mm.
  • Micro-ATX: su popularidad ha crecido de forma sustancial, ya que permite montar equipos compactos pero potentes. Tiene unas medidas de 244 x 244 mm.
  • Mini-ITX: permite montar equipos verdaderamente pequeños manteniendo un buen nivel de prestaciones. Tiene unas medidas de 170 x 170 mm.

Los principales vendedores de placas base tienen un amplio catálogo de productos centrados, principalmente, en los formatos ATX y micro-ATX que ofrecen un alto nivel de prestaciones, aunque los modelos ATX suelen ser más completos y un poco más económicos.

Por contra, las placas base con formato mini-ITX obligan a hacer ciertos sacrificios y normalmente tienen un precio mayor al de los modelos ATX y micro-ATX.

Os recordamos que las placas ATX y micro-ATX pueden funcionar en una torre ATX, pero no a la inversa. Es cuestión de lógica por temas de espacio, pero lo aclaramos por si acaso.

Cosas a tener en cuenta a la hora de elegir una placa base: plataforma y  chipset

El siguiente punto a tener en cuenta es la plataforma que vamos a utilizar, es decir, el socket. La elección de uno u otro determinará qué procesador podremos utilizar tanto a presente como a futuro, ya que podemos encontrar limitaciones por cuestiones de compatibilidad.

En este sentido también puede influir el chipset. Por ejemplo, los procesadores Core 6000 y Core 7000 de Intel funcionan bajo el socket LGA1151 siempre que la placa base utilice chipset serie 100 o 200, pero no funcionan con placas base que monten un chipset serie 300, a pesar de que el socket es el mismo. Dicho chipset está limitado a los procesadores Core 8000 y 9000, que tampoco funcionan en placas base con chipset serie 100 y 200.

Con los procesadores AMD ocurre todo lo contrario. La serie Ryzen 1000 y 2000, así como las APUs (CPU + GPU) Ryzen y la línea Athon 200GE, funcionan sin problemas en todas las placas base con socket AM4, independientemente del chipset que utilicen.

El chipset influye en las prestaciones de la placa base, y en sus posibilidades

A la hora de elegir una placa base no solo debemos tener en cuenta el socket, sino también el chipset, ya que como hemos visto en el caso de Intel determina los procesadores compatibles.

Pero esta no es la única razón por la que el chipset importa. Este elemento también determina el conjunto de funciones base que ofrece una placa base. Los modelos más básicos suelen limitar el número de puertos USB, la cantidad y la velocidad de las ranuras PCIE y también algunas funciones importantes como el overclock.

A continuación os dejamos un resumen con las claves más importantes para que podáis identificar las particularidades de cada chipset:

Chipsets Intel:

  • Nivel básico: aquí se ubican los chipsets H110 y H310. No soportan configuraciones multiGPU y tienen una configuración baja de líneas PCIE (x6) que, además, es de tipo 2.0 en la serie H110. Esto puede afectar al rendimiento de unidades SSD M.2 NVME. Sin embargo son una buena opción para equipos económicos, ya que la tarjeta gráfica utilizará las 16 líneas del procesador. No soportan la tecnología Intel Optane.
  • Nivel intermedio: aquí podemos ubicar una gran cantidad de chipsets, como las series B250, H170, H270 y H370. En general mejoran la cantidad de líneas PCIE disponibles, así como el número máximo de puertos USB disponibles, los conectores SATA integrados y también introducen el soporte de funciones avanzadas, como Intel Optane y también Intel Rapid Storage Technology, entre otras.
  • Nivel alto: aquí se agrupan los chipsets serie Z170, Z270, Z370 y Z390. Soportan configuraciones multiGPU, aumentan también la cantidad de líneas PCIE, así como los puertos USB y los conectores SATA, mantienen la presencia de tecnologías avanzadas y cuentan, además, con soporte de overclock. Imprescindible para aprovechar procesadores con overclock.

Os recordamos que la plataforma HEDT de Intel, que utiliza el socket LGA2066 y el chipset X299, presenta una base común que aplica a todas las placas base del mercado. Todas soportan overclock y tienen unas especificaciones comunes, siendo el procesador el que marca diferencias importantes en temas clave, como el total de líneas PCIE.

Chipsets AMD:

  • Nivel básico: se encuadra el chipset A320, utilizado en las placas base más económicas de AMD con socket AM4. No soporta overclock, pero permite utilizar sin problemas tarjetas gráficas en configuración PCIE x16 y unidades SSD M.2 con interfaz NVME PCIE x4.
  • Nivel medio: aquí posicionan los chipsets B350 y B450. Ambos permiten hacer overclock, soportan configuraciones multiGPU (aunque de forma limitada) y ofrecen prácticamente las mismas características clave. Las únicas diferencias importantes están en que el segundo es compatible con funciones avanzadas como Precision Boost Overdrive y Store MI.
  • Nivel alto: en esta ubicación se encuadran los chipets X370 y X470. Soportan overclock y configuraciones multiGPU, y como en el caso anterior las únicas diferencias se limitan al soporte de Precision Boost Overdrive y Store MI, que solo está presente en el chipset X470.

La plataforma HEDT de AMD, formada por la gama de procesadores Threadripper, que utilizan el socket sTR4 y el chipset X399, tiene un nivel de prestaciones común. Las diferencias existen únicamente por las particularidades que cada fabricante utiliza para distinguir sus placas base.

Otras cosas a tener en cuenta a la hora de elegir una placa base

Ya hemos visto los puntos clave, pero debemos profundizar en aquellos que a pesar de representar un valor añadido y de jugar un papel secundario pueden acabar siendo también muy importantes.

Lo primero que debemos valorar es la calidad de construcción de la placa base y el sistema de alimentación. Si montamos una placa base de gama baja con un procesador de gama alta habrá un desequilibrio evidente que podría acabar en catástrofe si la placa no tiene un sistema de alimentación capaz de mantenerlo durante largos periodos de uso. Por lo general los fabricantes advierten de cualquier problema en este sentido, pero es importante estar alerta para evitar problemas.

La calidad de construcción de la placa base también puede afectar a su vida útil y mejorar la experiencia de uso, así que debemos valorarlo en conjunto antes de tomar una decisión.

Otros aspectos a tener en cuenta son:

  • Sistema de sonido integrado y calidad del mismo.
  • Funciones avanzadas de configuración y gestión.
  • Sistema de refrigeración integrado en el VRM y en el chipset.
  • Conectores disponibles.
  • Soluciones de red integradas y conectividad inalámbrica.
  • Funciones de overclock simplificado.

Llega la hora de elegir: ¿qué placa base es la mejor para mi?

Como prometimos os dejamos una selección de modelos ordenados por plataforma, precio y gama. Tened en cuenta que debemos evitar montajes claramente descompensados, y que el mejor criterio es equilibrar el PC siguiendo una regla simple: un procesador de gama baja, media o alta merece una placa base ubicada dentro de su misma gama.

Placas base para procesadores Intel

GIGABYTE GA-H110M-S2H por 51 euros.

mejores placas base (6)

  • Calidad de construcción Ultra Durable.
  • Chipset H110.
  • Hasta 32 GB de DDR4 a 2.133 MHz en dos slots.
  • Formato Micro ATX.

MSI H310M Gaming Plus H310 por 69,99 euros.

  • Tecnología Core Boost.
  • Chipset H310 (Core 8000).
  • Ranura PCIE con protección metálica.
  • Hasta 32 GB de DDR4 a 2.666 MHz en dos slots.
  • Formato Micro ATX.

MSI Z270 PC Mate Z270 por 79,99 euros.

  • Chipset Z270. Permite aprovechar procesadores serie K.
  • Hasta 64 GB de DDR4 a 3.866 MHz en cuatro slots.
  • Conector USB Type-C.
  • Soporta CrossFire.
  • Soporta SSDs en interfaz NVMe PCIe.
  • Formato ATX.

MSI H370M Bazooka por 94,99 euros.

  • Tecnología Core Boost.
  • Chipset H370.
  • Alta calidad de construcción.
  • Hasta 64 GB de DDR4 a 2.666 MHz en cuatro slots.
  • Formato Micro ATX.

MSI Z370 Gaming Plus por 113,05 euros.

  • Construcción Military Class 5.
  • Chipset Z370. Permite aprovechar procesadores serie K.
  • Hasta 64 GB de DDR4 a 4.000 MHz en cuatro slots.
  • Soporta CrossFire.
  • Soporta SSDs en interfaz NVMe PCIe.
  • Formato ATX.

ASUS PRIME Z370-A II por 191,90 euros.

  • Construcción de gran calidad con sistemas de disipación pasiva en toda la placa base.
  • Chipset Z370. Permite aprovechar procesadores serie K.
  • Hasta 64 GB de DDR4 a 4.000 MHz en cuatro slots.
  • Soporta CrossFire y NVIDIA SLI.
  • Soporta SSDs en interfaz NVMe PCIe.
  • Formato ATX.

Plataforma LGA 2066: GIGABYTE X299 AORUS Master por 349,90 euros.

  • Construcción de alta calidad con iluminación LED personalizable.
  • Sistemas de disipación en todas las zonas clave de la placa base.
  • Refrigeración pasiva en las ranuras M.2.
  • Chipset X299. Permite utilizar procesadores Intel serie extrema.
  • Sistema de sonido integrado de alta calidad.
  • Hasta 128 GB de DDR4 a 4.000 MHz en ocho slots.
  • Soporta SLI y CrossFire.
  • Formato ATX.

Placas base para procesadores AMD

MSI B450 Gaming Plus por 99,99 euros.

  • Construcción de calidad con refrigeración pasiva en las zonas clave de la placa base.
  • Chipset B450, soporta overclock.
  • Tecnología Core Boost.
  • Hasta 64 GB de DDR4 a 3.466 MHz en cuatro slots.
  • Soporte de configuraciones multiGPU en CrossFire.
  • Compatible con unidades SSD NVMe PCI-E.
  • Formato ATX.

GIGABYTE Aorus X470 Ultra Gaming por 149,90 euros.

  • Construcción Ultra Durable de última generación.
  • Chipset X470, soporta overclock.
  • Hasta 64 GB de DDR4 a 3.200 MHz en cuatro slots.
  • Soporte de configuraciones multiGPU con dos tarjetas gráficas.
  • Compatible con unidades SSD NVMe PCI-E.
  • Conector USB Type-C.
  • Formato ATX.

Plataforma sTR4: ASUS Rog Strix X399-E Gaming por 388 euros.

  • Construcción de alta calidad.
  • Refrigeración pasiva en todas las partes clave de la placa base.
  • Chipset X399, soporta overclock.
  • Hasta 128 GB de DDR4 a 3.600 MHz en ocho slots.
  • Soporte de configuraciones multiGPU con hasta tres tarjetas gráficas (NVIDIA SLI y AMD CrossFire).
  • Formato ATX.

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