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Intel desafía a AMD Ryzen 3000 en rendimiento de videojuegos

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Intel vs AMD

AMD ha dado un buen golpe en la mesa con los procesadores Ryzen. Después del gran batacazo que se dio con Bulldozer, la aparición de Ryzen ha supuesto un soplo de aire fresco no solo a nivel tecnológico, sino también una gran ventaja para unos consumidores que por fin pueden volver a elegir entre dos marcas.

AMD ha conseguido con Ryzen una gran mejora en el rendimiento, una excelente relación calidad-precio y buenos registros a nivel de ventas, llegando hasta a superar a Intel en un mercado de alto poder adquisitivo como el alemán. Pese a todos estos logros, por lo menos hasta el lanzamiento de la tercera generación de Ryzen (con Zen2) todavía hay un campo que se le resiste: los videojuegos.

En un evento organizado y celebrado por Intel en Los Ángeles sobre “rendimiento de los juegos para el mundo real”, el vicepresidente de marketing Jon Carvill ha retado a AMD a que con la tercera generación de Ryzen supere en entornos reales a los procesadores de fabricados por su compañía. “Váis a escuchar mucho de procesadores para gaming durante esta semana, pero estos posiblemente no vengan de cierto acrónimo de tres letras. Dicho esto, aquí es donde quiero plantearles un desafío”, llegó a decir Jon Carvill en términos textuales.

¿Desafío o nerviosismo? Está claro que el gaming es aparentemente el principal sector en el que AMD todavía muestra una desventaja frente a Intel, a pesar de haber recortado muchos las distancias con respecto a épocas pasadas. De hecho, la compañía de Sunnyvale no ha dudado en mostrar en la Computex 2019 que Ryzen 3000 y el chipset X570 fueron creados con el fin de competir con Intel en todas las áreas, siendo aquello una clara alusión a los videojuegos, porque no en todos los contextos lo más importante es la potencia por núcleo.

Veremos qué ofrecen Ryzen 3000 y el chipset X570, ya que si bien los benchmarks son realmente prometedores, en los entornos reales hay muchas más variables que pueden decantar la balanza hacia un lado u otro, como por ejemplo el hecho de que un juego esté fuertemente optimizado para funcionar con Intel y NVIDIA, lo que podría terminar arrojando resultados claramente peores en un ordenador con CPU y GPU AMD.

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