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Análisis

Mazda CX-30, ecoestilo

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Mazda CX-30, ecoestilo 29

Welcome to the jungle, it gets worse here every day Appetite for destruction (Guns N´Roses, 1987)

El paseo me está sentando bien. No hay nadie a la vista y eso me tranquiliza a pesar del cielo plomizo que el sol no acierta a despejar oculto por la densa humareda de los incendios. Uno de esos camiones blindados que han empezado a patrullar se detiene a unos metros de mi. Sigo andando, no quiero perder esa paz que acabo de conquistar. Parece que no les intereso y siguen su camino hacia las colinas donde actúan los saqueadores. Aunque a estas horas no habrán comenzado aún con su actividad. Miro el indicador de mi pulsera. Parece que la radiación aún es tolerable así que decido arriesgarme y alargar mi paseo. Además, tengo oxígeno para por lo menos otro par de horas. Me doy cuenta de que he metido las manos en los bolsillos y que estoy canturreando. Veo una manada de perros salvajes enseñando los dientes tras una valla. Prefiero no investigar el bulto ensangrentado con el que se están entreteniendo. Les saludo con la mano. Me gruñen pero siguen a lo suyo.

No recuerdo la última vez que me di un paseo por la ciudad. Igual han pasado cinco años… no, todo empezó hace cuatro así que debió ser hace menos tiempo. Me llega un denso olor a aceite quemado de las alcantarillas. Los Morlocks deben haber terminado con la gasolina y ya no saben qué quemar para calentarse. En mi refugio nadie entendía la referencia a H. G. Wells pero enseguida adoptaron ese mote para los supervivientes del subsuelo. Creo que les hacía gracia por alguna razón. Cuando saco estos temas sobre cosas del pasado es cuando me dicen que soy el tipo más viejo de la ciudad pero no hay forma de comprobarlo. No es que sean jóvenes, es que no tienen capacidad de recordar. O no quieren hacerlo. A mi no me importa acordarme del color que tenía el cielo antes de que ocurriera lo que ocurrió o cómo era un libro, un cine o un capuccino en una terraza. Vaya. El indicador no tenía cargada la batería. Me cuesta respirar…

A Mazda le faltaba una talla de coche. El fabricante japonés tiene muchas virtudes pero no puede presumir de una gama de modelos muy amplia y en el mercado de los SUV no tenía con qué competir contra los Volvo XC40 o Toyota CH-R. El lanzamiento del CX-30, un coche con un tamaño intermedio entre el CX-5 y el CX-3, cubre esta laguna de Mazda con un modelo que nace con la posibilidad de incorporar la última tecnología en motores desarrollada por la marca japonesa.

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Ficha técnica del Mazda CX-30

Tal y como comentamos al probar el nuevo Mazda 3, la andadura de Mazda en el mercado de vehículos Eco es relativamente reciente y coincide con el lanzamiento de sus motores Skyactiv G y X, una propuesta tecnológica importante realizada por su departamento de ingeniería con motores basados en sistemas microhíbridos o Mild Hybrid en los que el propulsor eléctrico no dispone de potencia suficiente para mover el coche por si mismo, como en los híbridos e híbridos enchufables, sino que ayudan en ciertas circunstancias a completar el funcionamiento del motor de combustión.

Desde el primer vistazo no hay ninguna duda de que el CX-30 mantiene la impronta del diseño dinámico y vanguardista del resto de los componentes de la familia Mazda. Un frontal con la toma de aire central característica, los grupos ópticos afilados que se alargan por los laterales y un spoiler en la parte inferior en color negro que le da una personalidad y un dinamismo muy particulares de la marca. Las luces de posición apenas son una delgada línea que enmarcan la toma de aire inferior.

Perfil deportivo

El perfil de este SUV de Mazda también destila el trabajo de los diseñadores de la marca con una línea alta y deportiva que termina en la parte trasera en un discreto spoiler. Una amplia moldura negra subraya la parte inferior del coche mientras que en la parte de las ventanillas la línea también es elevada y se estrecha en la parte trasera tanto como para comprometer la visibilidad en aras de proporcionar un aspecto más dinámico al conjunto.

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En la parte posterior el portón ha sido diseñado para insinuar un segundo spoiler a la altura de los grupos de luces que también tienen un diseño afilado y dinámico y que se dividen en dos partes entre los elementos que se instalan en la carrocería y los que lo hacen en el propio portón. Un amplio parachoques negro hace de cierre a la moldura inferior de gran tamaño que recorre todo el coche y que le da un toque agresivo muy particular.

Cuidado interior

En el interior del CX-30 nos encontramos con el buen hacer de Mazda y el cuidado que siempre pone tanto en los acabados como en los materiales. También como en otros coches de la marca la parte delantera se ha diseñado de forma que «arropa» al conductor, es decir, el volante y los indicadores están orientados al mismo, la consola central es elevada y voluminosa y en general disponemos de un puesto de conducción cómodo con todo a mano y bien visible pero bien encajados en el lugar que corresponde.

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Los detalles de siempre que hemos mencionado abundan también en el CX-30 como los pespuntes en la tapicería y en varias zonas del salpicadero y partes del interior del coche como el reposabrazos y la palanca de cambios, asientos de diseño deportivo y con buena sujección lateral, materiales de tacto agradable incluso en zonas normalmente no accesibles como la guantera o los espacios portaobjetos… Todo para proporcionar esa sensación de vehículo «premium» que tan difícil es conseguir y que en cambio Mazda tiene tan bien conseguida.

En la parte de los indicadores tras el volante lo que nos parece otro acierto de Mazda: combinar una pantalla central de forma redonda en la que podemos elegir qué información y de qué manera visualizarla con dos indicadores de dial tradicionales a los lados que proporcionan información del régimen de revoluciones del motor en uno de ellos y el estado del mismo en cuanto a temperatura y cantidad de combustible que queda en el depósito.

Detalles y más detalles

Es un conjunto muy bien diseñado con un toque deportivo que según nuestra opinión combina lo mejor de los indicadores digitales con los analógicos. En la parte superior del salpicadero encontramos la pantalla del sistema de información y entretenimiento de 8,8 pulgadas con una muy buena visibilidad y una situación inmejorable para no tener que apartar los ojos de la carretera si necesitamos consultar cualquier información.

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Hay que recordar que no es una pantalla táctil y que se maneja con un controlador a modo de dial y una serie de botones que se encuentran en la consola central justo delante de la palanca de cambios. El funcionamiento es bastante cómodo gracias a la posición del reposabrazos pero quizás se echa de menos la posibilidad de acceder a algunos menús de forma más directa en vez de tener que utilizar el dial para navegar hasta ellos. Dicho esto funciones como la navegación o el menú de audio se acceden directamente mediante un botón.

El sistema es compatible con Android Auto y Apple Carplay y es exactamente el mismo que pudimos probar en el Mazda 3. En realidad el interior es idéntico a éste con pequeñas diferencias obvias por el cambio de carrocería como la altura disponible. Es uno de los coches en los que más confort y comodidad se experimenta primero por esa sensación de tener todo a mano, por la comodidad de ciertos elementos como la palanca de cambio o los acolchados que encontramos para los antebrazos en cualquier circunstancia de conducción.

Atrás menos generoso…

Las plazas traseras están bastante más sacrificadas que las delanteras sobre todo por las decisiones de diseño que afectan a la parte de atrás de la carrocería. Esto hace que el hueco que deja la puerta sea algo bajo con respecto al suelo y haya que agacharse y por otro lado haya menos espacio para la cabeza de los ocupantes que en otros SUV con un diseño más convencional. Tampoco es un coche amplio en anchura y aunque tres personas pueden viajar lo harán bastante incómodas si son adultos.

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Por otro lado los asientos tienen un tacto y un acolchado muy agradable y hay suficiente espacio para las piernas aunque las rodillas van algo elevadas con respecto a otros SUV de tamaño similar. La parte trasera dispone de dos boquetas de ventilación en el túnel central pero no ofrece conexión USB. La visibilidad lateral está algo limitada por el tamaño de las ventanillas. En general se viaja muy cómodos atrás mientras no sean personas altas y no más de dos.

Maletero correcto y versátil

El maletero tampoco es de los más grandes pero con 430 litros tenemos espacio de sobra sobre todo si lo comparamos con los 358 litros del Mazda 3. Lo más reseñable es que resulta muy cómodo y práctico pues sus formas son muy regulares y el portón, que tiene apertura automática motorizada en la versión que probamos, deja mucho hueco para cargar objetos. Además dispone de un doble fondo con distintos espacios para objetos, ganchos para sujetar bultos en el interior y cintas de tela con la misma función.

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Una vez repasadas las características del coche en estático toca la prueba dinámica. El modelo que probamos incorporaba el novedoso propulsor de 180 caballos Skyactiv-X con tecnología de hibridación suave que ya hemos comentado al principio que otorga a esta versión del CX-30 la etiqueta ECO de la DGT. Ya tuvimos ocasión de probar este propulsor cuando realizamos el test del Mazda-3 pero nos encontramos con un coche que pesa  casi 80 kilos más.

En carretera

Como nos ocurría con el sedán japonés al poner a prueba el CX-30 con esta motorización no parece que tenemos entre manos un coche de 180 caballos. Eso sí, aunque no reacciona con decisión el coche sigue siendo igual de progresivo en su entrega de potencia que el Mazda-3 por lo que la diferencia de peso apenas se nota y desde luego no percibimos ese segundo más que según las cifras tarda en pasar de cero a 100 con respecto al sedán. Como siempre nos ha encantado el funcionamiento y la respuesta del cambio, muy preciso y rápido y con unas relaciones que permiten salvar en parte esa «tranquilidad» de los 180 caballos que propulsan al coche.

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También al igual que el Mazda-3 solamente notaremos y de forma muy ligera la ayuda del motor eléctrico de 8 caballos cuando el coche tiene que salir desde parado. En este caso y dada la masa del coche quizás la ayuda se note algo más, pero en cualquier caso no tenemos entre manos un competidor sobresaliente a la hora de salir con el semáforo en verde sino más bien un refinado y silencioso corredor de fondo que transmite más placidez que deportividad.

Placer de conducción

A los mandos del CX-30 la verdad es que conducir es todo un placer. El diseño del chásis, el tarado de las suspensiones, la precisión de la caja de cambios y el silencio. Aunque el motor no sea exaltante para la potencia nominal que tiene sí que tiene empuje más que suficiente para ir a buen ritmo en cualquier situación por muy complicada que sea la carretera. De hecho desde que probamos el Alfa Romeo Stelvio no hemos tenido en nuestras manos un SUV que sea tan competente en terrenos virados.

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En cuanto al consumo este modelo no es de los más sobrios si mantenemos ritmos altos de conducción. Si en cambio cuidamos algo más el consumo jugando con la caja de cambios y manteniendo las revoluciones a raya y entran en acción los sistemas de apagado de cilindros y el pequeño motor eléctrico que pueden hacer que podamos rondar los seis litros y medio sin demasiados problemas. Una hazaña ahorradora que de todas formas no casa demasiado con la filosofía del coche.

Conclusiones

El Mazda CX-30 está lleno de talento. Todo este talento acompañado por un silencio y un confort realmente notables, superior al ya considerable que encontramos en otros modelos de Mazda. Y esto marida de forma excelente con el mencionado cuidado por los acabados y los materiales para reforzar ese sentimiento de estar a los mandos de un coche de categoría superior. Quizás el aspecto deportivo casaría más con un motor con algo más de personalidad, pero igual en ese caso se tendría que sacrificar algo en aras del confort.

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En definitiva con el CX-30 Mazda entra con fuerza en el panorama de los SUV medianos, un escenario que está muy competido pero para el que el fabricante japonés tiene argumentos de sobra, algunos presentes desde siempre en los coches de este fabricante como el cuidado de los acabados y los materiales y el confort de marcha y otros fruto de la innovación como los motores microhíbridos Skyactiv G y X que sacan partido al innovador concepto de la hibridación suave.

Valoración Final
8.5 NOTA
NOS GUSTA
Motor progresivo y refinado
Excelentes acabados y confort
Diseño deportivo
Bajo consumo y emisiones
A MEJORAR
Motor con poco brio
Espacio justo en las plazas traseras
RESUMEN
Un gran SUV con buen comportamiento en curva y grandes dotes de confort y refinamiento. Motor con poca garra per muy progresivo y refinado.
Prestaciones8.5
Diseño9.5
Consumo8
Confort8.5
Sistema de infoentretenimiento8

1 comentario
  • Manuel

    Lo tengo desde hace un mes y va genial. Ideal para familias con un hijo ya que no cuenta con demasiado espacio. El consumo es ajustado si vas a velocidades legales y en ciudad si no apuras las marchas. SI pasas de las 3000 vueltas se nota la fuerza del motor. Lo mejor de todo su comodidad.

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