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Ultima Thule es un auténtico fósil espacial, según la NASA

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Nuestro sistema solar sigue escondiendo muchas sorpresas, y Ultima Thule es una de las más interesantes. Antes de explicaros exactamente qué es debemos tener en cuenta dónde se encuentra ubicado, ya que es fundamental para entender mejor su realidad.

Imaginad nuestro sistema solar como un pequeño pueblo, formado por un pequeño conglomerado de casas que estaría representado por los planetas que todos conocemos: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y sí, también Plutón, a pesar de que lleva tiempo «aparcado» en la categoría de planeta enano.

El Sol sería esa plaza central alrededor de la cual se concentran todas esas «casas», y en las afueras tendríamos un terreno «poco transitado» y menos conocido. Pues bien, es ahí donde se sitúa Ultima Thule, en la zona exterior del sistema solar, una región que, como sabrán nuestros lectores más avanzados, se conoce como el cinturón de Kuiper.

Esa posición ha mantenido a Ultima Thule lejos de la influencia y de los efectos del Sol, y gracias a su pequeño tamaño los científicos de la NASA creen que no se ha visto afectado por la injerencia de ningún otro cuerpo espacial. Esto es, en resumen, lo que lo convierte en un auténtico fósil espacial, que se ha mantenido inalterado desde hace 4.500 millones de años.

¿Qué es exactamente Ultima Thule?

Este cuerpo se define como un «Objeto Frío Clásico del Cinturón de Kuiper» o, dicho de una manera más sencilla, como un fósil espacial que ha permanecido inalterado desde que se produjo el nacimiento del sistema solar.

Su ubicación ha sido clave, pero también han jugado un papel fundamental todos los cuerpos y  los elementos de su entorno. La zona en la que se sitúa Ultima Thule es muy fría, pero además se estima que está rodeado de planetas enanos y de cometas helados, una realidad que explica que también se le identifique como un fósil espacial congelado.

Por su forma y composición estamos ante un cuerpo biobulado (binario de contacto) que, según los expertos, se formó por el choque de dos cuerpos menores a una velocidad relativamente baja. Se estima que mide unos 35 kilómetros de longitud y que está a una distancia de más de 6.600 millones de kilómetros de la Tierra.

El descubrimiento de Ultima Thule ha sido posible gracias a los datos aportados por la sonda New Horizons, una misión de exploración espacial que en su última etapa ha estado centrada en el estudio de Plutón y de su satélite principal, Caronte, pero todavía no se han analizado por completo, así que no podemos descartar que se acaben encontrando nuevos detalles de interés.

¿Por qué es tan importante?

En primer lugar porque se encuentra en las afueras del sistema solar, una región que apenas hemos explorado y que tiene mucho que decirnos sobre el origen del mismo. Esto hay que ponerlo en relación con el hecho de que, como dijimos, es un «fósil viviente», es decir, se encuentra en un estado «primitivo», lo que significa que puede aportar información muy importante que nos ayude a tender qué ocurrió en la etapa más temprana del nacimiento del sistema solar.

Por otro lado también nos permite confirmar algunos detalles sobre la región del cinturón de Kuiper. Si os fijáis en la imagen su superficie es lisa y no presenta muchos cráteres de pequeño tamaño, lo que sugiere que, al contrario de lo que se creía, la presencia de asteroides pequeños en esa región es mínima.

Para terminar los expertos han explicado que no se han encontrado restos de atmósfera, anillos o satélites alrededor de Ultima Thule, lo que permite, en principio, que haya podido ser un planeta en el pasado y que haya adquirido su forma actual tras pasar por un violento proceso de colisiones.

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