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Cinco razones por las que he decidido no comprar una PS5

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En noviembre se cumplirán dos años desde el lanzamiento de PS5, una consola que junto a Xbox Series X y Xbox Series S inauguró lo que todos conocimos como «la nueva generación». No os voy a mentir, las expectativas estaban por las nubes, y la verdad es al final esto acabó haciendo mucho daño porque se generó un «hype» que al final era imposible cumplir.

Estoy seguro de que muchos de nuestros lectores recordarán algunas de las locuras que se llegaron a decir de PS5, aunque dos de las más sonadas fueron que iba a ser capaz de mover juegos en 8K y que su GPU iba a rendir como una GeForce RTX 2080 Ti. Qué puedo decir, la primera afirmación tiene una parte de verdad, ya que dicha consola podría mover juegos en 8K, pero deberían ser muy simples para funcionar con fluidez, así que no tiene sentido.

Con respecto a la segunda, fue un bulo sin sentido. Pensar que una GPU que va integrada junto a la CPU, y que por tanto comparte encapsulado, TDP y tiene unas enormes limitaciones térmicas y de espacio a nivel de silicio, pueda rendir como una GeForce RTX 2080 Ti es un auténtico disparate. No obstante, en su momento no estaba confirmado que Sony fuese a repetir el uso de una APU en PS5, y por eso yo mismo llegué a concederle el beneficio de la duda, incluso aunque me parecía muy difícil de creer.

Hoy, casi dos años después de la llegada de la nueva generación de consolas, ya es posible hacer una valoración de lo que ha conseguido PS5, la consola más esperada de esa mal llamada nueva generación, y la verdad es que tras ver los logros y las carencias de dicha consola tengo muy claro que al final voy a pasar por completo de PS5. No voy a comprar dicha consola, y en este artículo os voy a dar cinco razones por las que no pienso hacerlo.

1.-PS5 no tiene nada revolucionario

Así es la APU de PS5 bajo la lupa. Clic para ampliar.

Y la explicación es muy sencilla, estamos ante una consola que llegó al mercado en noviembre de 2020, y que sin embargo no ofrece nada verdaderamente revolucionario. Sé lo que estáis pensando, ¿y qué hay del trazado de rayos y del SSD? Ambas tecnologías ya llevaban tiempo disponibles en PC, y no, el sonido 3D del que tanto presumió Mark Cerny tampoco es una exclusiva de PS5, también lleva mucho tiempo funcionando en compatibles.

El trazado de rayos debutó en PC con la llegada de las GeForce RTX 20 a finales de 2018, es decir, dos años antes del lanzamiento de PS5, y las unidades SSD llevan años marcando una diferencia enorme en el mundo del PC. Para empeorar las cosas, incluso una GeForce RTX 2060 es capaz de superar el rendimiento de la GPU de PS5 en trazado de rayos, así que no, esta consola no tiene nada de revolucionario ni de potente, de hecho es «comparable» a un PC gaming de gama media de hace cuatro años.

En relación precio-prestaciones es verdad que PS5 ofrecía un valor interesante en su lanzamiento, pero el problema es que era prácticamente imposible encontrar dicha consola en el mercado a su precio recomendado, 499,99 euros, y todavía a día de hoy es una tarea titánica, tanto que de hecho las últimas unidades que llegaron al mercado solo lo hicieron en packs de entre 700 y 800 euros, y se agotaron prácticamente al instante.

2.-Los juegos de nueva generación le quedan grandes

No lo digo yo, lo dicen los hechos. Que PS5 solo pueda mover Cyberpunk 2077 con la actualización de nueva generación en en 4K dinámico (casi siempre se mantiene en 1440p) a 30 FPS y con un trazado de rayos reducido al mínimo (solo se aplica a sombras) no es más que una prueba de lo que os he contado en el apartado anterior. Con otros juegos como Dying Light 2 la cosa es todavía peor, ya que se le atraganta enormemente a la consola de Sony y solo funciona en 1080p y 30 FPS con trazado de rayos limitado a sombras y oclusión ambiental.

Otros títulos más antiguos, como Control, tampoco funcionan nada bien en PS5 con el parche de nueva generación, ya vimos en este artículo que dicho juego funcionaba mejor en un PC con una GeForce RTX 2060, y que en la versión para dicha consola funciona con resolución 1440p, calidad media-baja y trazado de rayos con resolución inferior a la nativa del juego, todo para mantener unos ajustados 30 FPS.

Esa es la experiencia «de nueva generación» que ofrece PS5, juegos en 1080p y 30 FPS con trazado de rayos muy limitado, o juegos en 1440p con calidad gráfica reducida, trazado de rayos muy por debajo del equivalente de PC y 30 FPS raspados. Si estos son los resultados que está mostrando esta consola en sus primeros dos años de vida no me quiero imaginar lo que está por venir. Por eso no dudé en calificar a PS5, y también a Xbox Series X, como la generación de la decepción.

3.-Casi dos años sin exclusivas realmente interesantes

Demon´s Souls en PS5 y PS3. Imagen por cortesía de Digital Foundry.

A nivel técnico está claro que PS5 no ha hecho ninguna demostración verdaderamente espectacular en los últimos dos años, y su catálogo de juegos tampoco cuenta con ninguna exclusiva realmente importante que justifique la compra de la consola. Siendo sincero, el remake de Demon´s Souls llamó mi atención, pero tras ver varios vídeos mi «hype» se desinfló por completo.

La mayoría de los triple A importantes que tiene PS5 se encuentran disponibles en PS4, y muchos de ellos han llegado o acabarán llegando a PC. Imagino que, en un futuro, cuando se complete la transición intergeneracional y PS4 quede abandonada, el catálogo de PS5 empezará a mejorar considerablemente, pero al paso que vamos es probable que esto no ocurra hasta 2023 o 2024. Para entonces PS5 ya llevará cuatro años en el mercado, y tendrán que pasar al menos uno o dos años más para que empiece a acumular exclusivas interesantes. Ya tendríamos cumplido un ciclo de vida de 5 o 6 años.

Esa falta de exclusivos interesantes no solo se va a mantener durante unos cuantos años más, sino que además se verá agravada por el hecho de que la mayoría de los juegos de PS5 van a acabar llegando al PC. Sí, sé que llegarán más tarde, pero esto no es un problema ya que al final lo importante es poder jugarlos en dicha plataforma. Ya hemos visto que incluso franquicias como God of War han llegado en PC, y está confirmado que The Last of Us Part I, el remake del clásico de PS3, llegará a PC poco después de la versión de PS5.

4.-PS5 ha sido incapaz de ofrecer 4K nativo y 60 FPS

Y seamos sinceros, esto es un problema. Promocionar una consola como de nueva generación cuando se atranca en 1080p y 30 FPS al activar el trazado de rayos es un golpe muy duro, pero que encima esta consola siga teniendo problemas para ofrecer 4K nativo y 60 FPS en todos los juegos sin tener que tirar de reescalado o de resolución dinámica dice mucho de las carencias que tiene PS5.

En este sentido es importante destacar que este problema se debe precisamente a la arquitectura que ha utilizado Sony en la GPU de PS5. Dicha GPU es una solución integrada con todas las limitaciones que ya os conté cuando vimos cinco secretos de PS5, y en este sentido debemos tener en cuenta también algo muy importante, la ausencia de la caché infinita L3 en la GPU.

Esta carece de la caché infinita que ha utilizado AMD en las Radeon RX 6000, y por una razón muy sencilla, dicha caché no cabe, no hay espacio suficiente a nivel de silicio en una GPU integrada para meter 64 MB o 96 MB de caché L3. Esta memoria ayuda a mejorar el rendimiento de una manera similar a como lo hacía la eSRAM de Xbox One, con picos en el ancho de banda que podían ser aprovechados por elementos gráficos dinámicos, es decir, por aquellos que cambian con frecuencia y que no requieren de una gran cantidad de memoria. La iluminación y las sombras son dos de ellos.

PS5 no es una consola para jugar a 4K y 60 FPS, eso ha quedado más que claro. Control funciona en 1440p y 60 FPS con calidades medias-bajas, aunque puede reescalar a 4K. También mueve Cyberpunk 2077 en 4K dinámico sin trazado de rayos (se mantiene la mayor parte del tiempo en 1440p), y con el modo rendimiento dicho título funciona en 4K dinámico y 60 FPS, pero se mantiene casi siempre en 1440p. Es curioso ver que, al final, ni siquiera esta generación de consolas ha sido capaz de hacer realidad la idea de jugar en 4K con 60 FPS estables y calidades muy altas.

5.-El precio de los juegos es ridículamente alto y se paga por el modo online

Jugar en consola tiene sus ventajas, pero el problema es que muchos de esos beneficios han desaparecido de manera total o parcial, y algunas de las desventajas que tienen frente al gaming en PC no han hecho más que agudizarse. En este sentido, una de las más importantes es el precio de los juegos y es que, seamos sinceros, nos encontramos en una situación en la que un juego para PS5 puede costarnos más de 80 eurosy para Sony esto es algo normal que debemos aceptar.

Square Enix no ha dudado en intentar trasladar esa estrategia de precios al PC, de hecho Final Fantasy VII Remake Intergrade cuesta 79,99 euros, pero esta es la excepción a la regla general, y es que jugar en compatibles es mucho más barato que hacerlo en la consola de Sony. Las ofertas de Steam y de otras plataformas de distribución digital, unidas a las promociones que permiten conseguir juegos triple A gratis con cierta frecuencia representan un valor único.

Haciendo cuentas del dinero que me he gastado recientemente en juegos para PC he comprado cinco juegos triple A por lo que me habría costado uno en PS5. ¿No te convence? Pues mira este pack especial de juegos de Resident Evil para PC por solo 29,41 euros, y haz cuentas de lo que te costarían todos esos juegos en PS5. Y no te olvides de que podemos introducir en la ecuación el Game Pass de Microsoft, que nos permitirá jugar a una enorme cantidad de juegos por solo 9,99 euros al mes.

Sé que alguno me dirá que un PC es más caro, y que el precio del hardware es un problema, pero os olvidáis de que el precio de PS5 también está inflado (ronda los 700-800 euros), también os olvidáis del enorme gasto que representan los juegos por su mayor precio, y a esto hay que sumar el extra a pagar para disfrutar de las funciones online de la consola, incluido el modo multijugador. Haciendo cuentas a un par de años, al final resulta que el PC es mejor inversión, sobre todo ahora que es posible montar una configuración potente por menos de 800 euros.

Notas finales: Xbox Series S ha sido la consola más interesante de la nueva generación

La verdad es que Microsoft ha creado una auténtica obra maestra. Xbox Series S ha estado disponible por solo 260 euros, un precio increíble teniendo en cuenta los componentes que integra y la experiencia de uso que es capaz de ofrecer esta consola, ya que está a la altura de lo que podemos considerar como nueva generación gracias a su CPU Zen 2, a su GPU RDNA2 y a su unidad SSD funcionando a 2,4 GB/s.

Si a su bajo precio y a su buen rendimiento unimos el valor que ofrece el Xbox Game Pass tenemos una combinación difícil de superar, sobre todo para aquellos que no tengan problemas con jugar en resolución FullHD (1080p), ya que este es el nivel en el que Xbox Series S ofrece lo mejor de sí. Personalmente tengo bastante claro que si no jugase en PC me haría con esta consola y con el Xbox Game Pass, y solo me plantearía comprar aquellos juegos clave que quiera conservar «para siempre» una vez que bajen de precio.

Por otro lado, Xbox Series S nunca ha tenido problemas de stock y siempre ha estado disponible a un buen precio, otra ventaja importante que ha contribuido a su enorme éxito. Y no, no ha sido un éxito porque lo diga yo, sino porque el 95% de las valoraciones totales de usuarios que compraron dicha consola en Amazon (alrededor de 10.597 personas al momento de escribir este artículo) la han puntuado con cuatro o cinco estrellas.

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