Nokia Booklet 3G

Nokia Booklet 3G
1 de diciembre, 2009

El primer netbook de la factoría finlandesa destaca por su cuidado y sólido diseño, por sus opciones de conectividad (3G es la estrella) y por la impresionante autonomía de su batería, que aguanta sesiones interminables de 9 horas. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta que el coste que impone este netbook es demasiado elevado para las prestaciones que ofrece, y aquellos que estén interesados tendrán que tener en cuenta que el rendimiento bruto de los netbooks sigue siendo aún escaso.

Desde que Nokia presentara su Booklet 3G en la conferencia Nokia World 2009 celebrada a principios de septiembre ha habido muchas expectativas con respecto a un equipo que suponía la entrada de este gigante de la telefonía móvil en un segmento totalmente nuevo para él.

Y el resultado lo tenemos en las manos: el Nokia Booklet 3G ya se puede adquirir a través de Telefónica por un precio que va desde los 499 euros a los 629 euros según el tipo de contrato de datos que elijamos. Es posible encontrarlo también "libre" en Internet, aunque su precio se dispara a los 699 euros, cotas totalmente desproporcionadas para un netbook de este tipo.

Un diseño agridulce

Lo primero que sorprende del Nokia Booklet 3G es su diseño: compacto y sólido gracias a la utilización del aluminio en la carcasa. Eso le da un punto a favor -a pesar del incremento de peso- en el acabado, aunque también cuenta con un apartado que podría resultar molesto para muchos usuarios. Se trata de la cubierta, realizada en un plástico brillante en el que nuestras huellas dactilares se quedan impresas como ocurre en dispositivos como la PlayStation 3.

La distribución de los puertos es muy adecuada, con la salida HDMI (la cual se agradece), dos puertos USB 2.0 y la toma de auriculares en un lado, mientras que en el otro nos encontramos con el lector de tarjetas SD y la estrella del netbook: la presencia de una ranura para tarjetas SIM de telefonía 3G, que está integrada en este ultraportátil, además de un puerto USB 2.0 adicional y la toma de corriente.

Curiosamente, el indicador de corriente del Booklet 3G no avisa de cuándo la batería se ha cargado completamente: tendremos que acudir al icono de Windows para comprobar en qué estado se encuentra la carga, algo realmente molesto.

El teclado tiene un tacto decente, aunque la disposición de las teclas las hace algo más pequeñas de lo habitual, algo que puede resultar incómodo para aquellos con manos más grandes que tengan que trabajar en largas sesiones. El touchpad es correcto, aunque las limitaciones de espacio de los netbooks de 10,1 pulgadas pueden resultar también incómodas para sesiones de trabajo prolongadas, de modo que un ratón externo es un apoyo interesante.

Componentes destacados

El interior de este netbook de Nokia es el mismo que encontramos en muchos otros productos de este segmento. La base es la plataforma Intel Atom, con un procesador Intel Atom Z530 a 1,6 GHz y un chipset Intel Poulsbo US15W encargado tanto de los gráficos como del audio. Dispone de 1 Gbyte de memoria RAM DDR2 a 533 MHz, un disco duro de 120 Gbytes de 1,8 pulgadas a 4.200 rpm, y una pantalla de 10,1 pulgadas y resolución de 1.280 x 720 píxeles.

Esas prestaciones vienen acompañadas de tres apartados claramente destacados. En primer lugar está la batería de 16 celdas y 56,8 Wh, que permite llegar a sesiones ininterrumpidas de entre 8 y 9 horas sin ningún problemas, y que sin duda representa una de las claras garantías del equipo.

El segundo componente destacado es el receptor A-GPS que permite aprovechar el portátil para geolocalizarnos en todo tipo de servicios, incluido su uso en Ovi Maps, la aplicación que promocionan desde Nokia para aprovechar dicha capacidad.

Por último tenemos la ranura para tarjetas 3G, en la que insertaremos la tarjeta SIM correspondiente, y que a partir de ese momento proporcionará conectividad móvil a nuestro Booklet 3G cuando no dispongamos de conectividad Wi-Fi. La integración de esta conectividad con Windows 7 Starter -la edición incluida, bastante limitada en diversos apartados- es perfecta, de modo que no tendremos problemas para aprovechar esta característica clave del netbook de Nokia.

Software limitado

Como era de esperar, el equipo de Nokia llega con una suite para poder sincronizar los contenidos del portátil con nuestro terminal móvil Nokia, en caso de disponer de uno. Gracias a un widget que se presenta ante nosotros nada más iniciar el netbook por primera vez podremos descargar la llamada Nokia Ovi Suite, con la que gestionar contactos, fotos y mensajes a través de la conectividad Bluetooth que también se potencia en el Booklet 3G.

Ese componente software se asienta sobre la base de Windows 7 Starter, la edición de este sistema operativo de Microsoft que cuenta con claras limitaciones, como la ausencia de Windows Aero, aunque es suficiente para la mayoría de tareas que puedan llegar a realizar los usuarios móviles, y es que desde el principio el Booklet 3G demuestra su orientación como equipo de apoyo, incluso en el terreno portátil.

La reproducción multimedia es una de esas limitaciones, ya que por ejemplo aunque en Windows 7 el soporte de códecs se ha mejorado notablemente con respecto a pasadas ediciones, el soporte de ficheros MKV -muy utilizado en contenidos HD- brilla por su ausencia. Podemos instalar aplicaciones como VLC para resolver esta limitación, pero al reproducir vídeos de alta definición notaremos como la plataforma Atom vuelve a demostrar sus deficiencias en el terreno del rendimiento.

Usando el Nokia Booklet 3G

Aunque la reproducción multimedia no sea un apartado en el que este -ni otros netbooks- destaque especialmente, hay que valorar en su medida dos ventajas muy interesantes del Nokia Booklet 3G. Por un lado, sus sistemas de refrigeración pasiva, que permiten disfrutar de un equipo ultrasilencioso incluso en periodos de alta actividad del sistema.

Por el otro, la batería, un componente que es la estrella de este netbook y que nos gustaría ver trasladada a otros equipos. Sus 16 celdas ofrecen una autonomía asombrosa que puede llegar a las 10 horas dependiendo del uso, y además se trata de un modelo intercambiable por si a lo largo de los meses decididimos reemplazarla por una nueva.

La resolución de pantalla ayuda también a los usuarios -normalmente nos encontramos con una resolución de 1.024 x 600 píxeles-, y de hecho aporta un importante espacio extra para las aplicaciones. Sin embargo, esos apartados no pueden esconder el hecho de que nos encontramos ante un netbook, y hay que reconocer que no se le pueden pedir grandes rendimientos a este equipo.

Las limitaciones en el terreno del rendimiento se notan en cuanto uno maneja dos o tres aplicaciones medianamente exigentes, como es el caso de los navegadores -Firefox ha mejorado en consumo de recursos, pero sigue siendo duro para micros como los Atom- o los reproductores multimedia. Los tiempos de respuesta del equipo se ralentizan al trabajar con varias pestañas o ventanas, y en ciertos momentos estos retrasos pueden ser especialmente molestos.

Conclusiones

Aunque sobre el papel el Nokia Booklet 3G es un producto atractivo, su comportamiento en la práctica deja claro que este equipo no está dirigido a usuarios con ciertas exigencias a la hora de trabajar con varias aplicaciones de forma simultánea.

Eso quizás no sería tan importante -pasa lo mismo en otros netbooks- si no fuera por el hecho de que nos encontramos ante un netbook elitista, con un precio claramente excesivo a tenor de sus prestaciones y rendimiento. Por 700 euros se pueden encontrar en la actualidad verdaderas maravillas en el terreno de los ordenadores ultradelgados, mucho más solventes en rendimiento aunque no dispongan de la prodigiosa batería de este netbook.

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