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Xbox One S sin unidad óptica: ¿tiene sentido?

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Hace unos días hablamos de un proyecto muy interesante: Xbox One S sin unidad óptica, una consola que se presentará como una alternativa económica a Xbox One S y que Microsoft podría lanzar en algún momento de 2019.

Sé lo que estáis pensando, lanzar una Xbox One S sin unidad óptica suena a locura, pero lo cierto es que hoy tiene mucho sentido. Las conexiones a Internet han mejorado muchísimo, tanto que no necesitamos tener nada del otro mundo para poder descargar un juego de 60 GB en unos minutos. ¿Os suena raro? Pues no debería, y lo ilustro con un ejemplo propio. En la imagen que acompaño podéis ver lo que tardo en descargar Resident Evil HD Remaster con mi conexión a Internet (300 Mbps), casi 17 GB en poco más de 6 minutos.

Nos encontramos en un punto en el que el formato digital ha adquirido una gran popularidad. Servicios como Netflix han contribuido a ello, así que la idea de lanzar una Xbox One S sin unidad óptica que dependa totalmente de los contenidos digitales no debería sorprendernos ni generar recelos, más bien debería alegrarnos, ya que supone un importante paso adelante en el despegue de dicho tipo de contenidos, y al mismo tiempo mejora la oferta y la variedad de productos disponibles para nosotros, los consumidores.

Mismas prestaciones, menor precio

En esencia esa Xbox One S sin unidad óptica ofrecería las mismas prestaciones que el modelo estándar, con la única particularidad de que no podría leer discos. En efecto, esto quiere decir que el hardware será el mismo y que su potencia no se verá alterada. Tampoco cambiará su soporte de Blu-ray UHD ni la presencia de HDR, así que podemos estar tranquilos, todo lo importante seguirá estando.

Sin embargo, la eliminación de la unidad óptica reducirá de forma notable el coste de fabricación, y esto permitirá a Microsoft reducir el precio de venta de esa versión de Xbox One S. Si se cumplen las informaciones que hablan de una rebaja de 100 euros esa Xbox One S sin unidad óptica podría acabar costando entre 199 y 149 euros, todo depende de si el gigante de Redmond decide hacer aplicar alguna rebaja adicional sobre el precio de la versión estándar durante los próximos meses.

Incluso si nos ponemos en el peor escenario posible la conclusión es clara: esa Xbox One S sin unidad óptica sería un sistema de entretenimiento capaz de mover juegos de última generación, reproducir contenidos multimedia en 4K con HDR y de ofrecer una rica experiencia de uso gracias a su gran variedad de aplicaciones disponibles. ¿Te parece poco? Pues piensa que además seguirá siendo compatible con Xbox 360 y con Xbox, así que es prácticamente como tener tres consolas en una.

Si ponemos todo esto en conjunto nos daremos cuenta de que por menos de 200 euros euros esa Xbox One S sin unidad óptica ofrecería un valor insuperable. Como dijimos la configuración base de la consola no cambiaría y quedaría igual que el modelo original, salvo por la supresión del lector de discos:

  • APU AMD con CPU Jaguar de bajo consumo y ocho núcleos a 1,75 GHz.
  • 8 GB de DDR3 compartida con un ancho de banda de 68,26 GB/s.
  • 32 MB de eSRAM que apoyan a la RAM principal con un ancho de banda de 219 GB/s.
  • GPU AMD Radeon derivada de Bonaire con 768 shaders a 914 MHz.
  • Disco duro de 500 GB en el modelo base.
  • Soporte de reescalado 4K y HDR.
  • Compatible con juegos de Xbox 360 y Xbox.

¿Y qué pasa con mis juegos?

Es una pregunta importante, y ya la contestamos en su momento. Si tienes juegos de Xbox 360, de Xbox o incluso de Xbox One y por el motivo que sea te estás planteando hacerte con esa Xbox One S sin unidad óptica tranquilo, está todo planeado.

Para resolver ese escollo Microsoft abriría un programa “de físico a digital”, que permitiría a cada usuario acudir con sus juegos en disco a un distribuidor autorizado y canjearlos por códigos de descarga. Una vez en casa solo tendrá que canjear los códigos e iniciar el proceso de descarga.

Si te preocupa esto recuerda que las consolas hace tiempo que dejaron de ser aquél sistema de “introduce el juego y disfruta”. Cuando introduces un disco en tu consola tienes que proceder a instalarlo y a actualizarlo, así que al final la experiencia de uso no difiere tanto de la que tendrías con una consola sin unidad óptica.

Una consola basada en el formato digital es, hoy por hoy, perfectamente viable en todos los mercados del mal llamado primer mundo, y también en muchos mercados secundarios. Entendemos que puede haber zonas concretas en las que la lentitud de las conexiones a Internet todavía pueden actuar como freno, pero esto no cambia le hecho de que esa Xbox One S sin unidad óptica podría funcionar a la perfección en muchísimos mercados.

En lo personal creo que sería todo un acierto por parte de Microsoft, tanto que podría llegar a plantearme comprar una unidad, al fin y al cabo tuve Xbox y Xbox 360. Siempre me han gustado las consolas del gigante de Redmond, y esta variante podría servirme además como centro multimedia para el salón.

Antes de terminar os dejo con una pregunta sencilla pero interesante: ¿compraríais una Xbox One S sin unidad óptica? Los comentarios son vuestros.

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