El portátil ideal ¿XP o Vista?

¿Consume Windows Vista más batería que Windows XP? ¿A pesar de lo que nos han vendido, el nivel de prestaciones es inferior con el nuevo sistema? En el Laboratorio de MuyComputer desvelamos la realidad. Para ello, hemos utilizado un portátil de gama media/alta con Windows XP primero y Windows Vista después, sobre el que hemos realizado infinidad de pruebas durante días. Los resultados, realmente han sido sorprendentes.

 

Windows Vista lleva más de un año en el mercado, y lo cierto es que la polémica entorno a él no ha terminado de apaciguarse. Las personas que hayan vivido el paso de Windows 98 a Me, 2000 o XP recordarán como, regularmente, los cambios de versión de Windows suscitan una gran cantidad de quejas por parte de los usuarios. Sin embargo, en esta ocasión Vista parece haberse convertido en un verdadero enemigo para infinidad de antiguos usuarios de los productos de Microsoft. Las ventas de Apple y su Mac OS X se han multiplicado, distribuciones Linux como Ubuntu viven uno de sus mejores momentos, y las licencias de Windows XP que se siguen vendiendo son realmente considerables.

 

Y todo ello a pesar de los grandes esfuerzos de Microsoft por imponer sus sistema operativo Vista, llegando a acuerdos con la mayoría de la industria para acelerar en lo posible la implantación y aceptación de su nuevo producto. A pesar de ello, tuvo que alargar la vida comercial de Windows XP que este mismo verano de 2008 dejará de venderse en formato retail (en caja), y dejará de estar disponible para OEM (ensambladores y fabricantes) a partir de enero de 2009. Lo sorprendente es que nunca antes dos versiones de Windows convivieron tanto tiempo en el mercado, ni la antigua versión tardó tanto en ser retirada del mercado.

 

Ahora bien, al margen de que a cada uno nos guste o no la interfaz, o algunas de sus nuevas funcionalidades, para encontrar algunas de las raíces del problema hay que centrarse en el hardware. Hoy por hoy ya se venden más portátiles que equipos de sobremesa, y es por ello que Windows Vista debería estar especialmente optimizado para ese tipo de PCs que ahora mismo son los reyes del mercado. Sin embargo, ¿es realmente la mejor ópción para un portátil? Antes de contestar a esa y otras preguntas, vamos a ponernos en antecedentes.

 

Subnotebooks y UMPC

 

Uno de los grandes problemas que tienen ante sí los fabricantes de equipos se centran, fundamentalmente, en el ámbito de los equipos portátiles. Esta clase de máquinas cuentan por lo general con configuraciones algo más limitadas que sus hermanos de sobremesa. Además, su rendimiento afecta directamente al consumo energético y por tanto a la autonomía de la batería, disipación de calor, tamaño, peso y por supuesto el precio. Es por ello que la nueva generación de equipos subnotebook de bajo coste como los Asus EeePC, MSI Wind o Acer Aspire one serán lanzados originalmente con Linux o Windows XP. A nadie se le escapa que Vista requiere más potencia gráfica, más procesador y mayor cantidad de RAM que Windows XP, y por ello son muchos los fabricantes que siguen optando por la versión anterior como la mejor alternativa, dado que en sus configuraciones prima el tamaño y configuraciones de coste muy ajustado.

 

 

Los pocos UMPC que hemos tenido la ocasión de probar con Windows Vista (HTC Shift o Samsung X1) ofrecían un nivel de prestaciones y “ligereza” de funcionamiento realmente deprimentes. Y es una lástima que máquinas que con Windows XP o una versión adaptada de Linux funcionen realmente bien, deban sufrir a Windows Vista y lleven al usuario a una cierta desesperación. Por poner un ejemplo, cuando analizamos el HTC Shift veíamos como encender el UMPC desde el estado de hibernación, para cargar una página Web de Google Maps, podía llevarnos tranquilamente unos tres minutos o más… algo imperdonable cuando llevas encima una máquina de 1.300 euros, teóricamente pensada para ser algo que te permite acceder a tu correo, información Web o documentos desde cualquier parte.

 

Portátiles

 

En el ámbito de los portátiles que podriámos llamar “estándar” las cosas no pintan tan mal. Los procesadores son cada vez más potentes (como el caso de los nuevos Core 2 Duo “Santa Rosa” de Intel, o los recién presentados Turion 2 Ultra de AMD), los sistemas gráficos también mucho más consistentes que antaño, y las cifras de memoria de serie oscilan ya como algo habitual entre los 2 y 4 Gbytes. Sin embargo, basta hablar con gente que haya comprado portátiles recientemente para comprobar cómo muchos de ellos se quejan de que sus nuevos equipos ofrecen menor autonomía que los que tenían antes, e incluso en algunos casos, su nuevo portátil con Vista les parece más lento en arrancar y ejecutar las mismas aplicaciones que antes.

 

 

En el mundo empresarial, donde tener un portátil que te permita trabajar durante horas fuera de la oficina o tener un equipo con el que poder abrir rápidamente el correo, documentos y presentaciones supone una gran ayuda al estrés diario. Y por nuestra experiencia personal y las opiniones recabadas de diferentes usuarios de dicho perfil, esto es algo que muchos profesionales no perciben en Windows Vista, con el que tienen la sensación de haber dado un paso a atrás respecto a Windows XP. La primera reacción es echarle la culpa al nuevo portátil, sin embargo, es necesario ir más allá.

 

Windows Vista vs. XP: ¿Qué pasa con la autonomía y prestaciones?

 

Llegados a este punto, es cuando desde el Laboratorio de MuyComputer nos decidimos a plantear un Especial donde despejar de una vez por todas si las quejas y sensaciones de una gran cantidad de usuarios, los comentarios de los foros, y las afirmaciones de diversas revistas estaban correctamente fundadas. Esta es la historia, y la conclusiones han sido realmente reveladoras hasta niveles que no imaginábamos.

 

Tabla de contenidos

 

1.- Introducción

 

2.- Entorno y metodología de pruebas

 

3.- Pruebas de autonomía con Windows Vista y Windows XP

 

4.- Pruebas de rendimiento con Windows Vista y Windows XP

 

5.- Conclusiones finales

 

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