Teclas de HP a precio de oro

Teclas de HP a precio de oro
12 de abril, 2009

El portal de la organización The Consumerist informa de la odisea por la que pasó un cliente del fabricante Hewlett-Packard, que necesitó dos teclas del teclado de su portátil que estaban averiadas. Puesto al habla con el servicio de asistencia al cliente, le indicaron que el coste de reparación ascendería nada menos que a 298 dólares e incluso le sugirieron que por ese precio mejor se comprara otro portátil.  

 

Según cuentan en The Consumerist, un usuario llamado Randy necesitaba las teclas “O” y “P” del teclado de su portátil HP, al partirse los delicados conectores de plástico de su base, por lo que se puso en contacto con el servicio de asistencia de la compañía.

 

 

La conversación con el SAT no tiene desperdicio y la podéis “disfrutar” en el enlace. A pesar que el portátil estaba en garantía, HP considera que “es rotura por uso” y por tanto el soporte gratuito por la garantía estaba excluido de la misma. Llegados a este punto el cliente pedía que le enviaran las dos teclas rotas para efectuar el mismo la sencilla reparación, una posibilidad que el servicio de HP negó al considerar que “las teclas no pueden ser sustituidas por el cliente, ya que no es un componente reemplazable, y en su reparación puede dañar el hardware interno de su portátil”.

 

Solución: mandar el portátil al SAT de HP (aún en garantía) a reparar (dos teclas), con un coste aproximado de 298 dólares. El incrédulo usuario terminó alucinando cuando el servicio de asistencia le hizo una recomendación aún mejor: “para 298 dólares no merece la pena la reparación, mejor comprar otro portátil”. El airado cliente optó por desconectar la sesión del chat y suponemos adquirió un teclado completo a un proveedor externo por una decena de dólares o se buscó la vida en servicios de venta de segunda mano como eBay.

 

Afortunadamente, este caso no es norma, aunque con alguna frecuencia ponen en evidencia la solvencia de los servicios de asistencia de las grandes tecnológicas. Es evidente que un cliente necesitaba otra solución que no pasara por comprar un nuevo portátil por la rotura de dos teclas de su teclado.

 

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