El modelo Open Source está roto

El modelo Open Source está roto
1 de diciembre, 2008

El artículo editorial de BusinessWeek analiza el modelo de negocio del Open Source, y afirma que no hay demasiado beneficio económico en aportar estas soluciones. Las ventajas están en la colaboración, pero no a nivel económico. Empresas como Red Hat demuestran que trabajar con servicios de soporte y formación sobre sus soluciones Open Source parece funcionar, pero es uno de los pocos casos disponibles, desde luego.

 

La reflexión de Suart Cohen en BusinessWeek es interesante, aunque pueda parecer algo exagerada: el mundo Open Source ha demostrado en varios ámbitos que puede ser un modelo de negocio válido, pero desde luego la puesta en práctica de esta idea es compleja. Incluso la mismísima Microsoft se alió con Novell hace un par de años, lo que parecía dar alas al desarrollo de soluciones de interoperabilidad. Sin embargo, no parece que Novell haya salido especialmente beneficiada económicamente o a nivel de negocio, y su reputación si ha quedado dañada por aquellos que ven a Microsoft como enemigo de Linux.

 

 

Red Hat es, en cambio, una de las pocas que puede presumir de hacer negocios de forma exitosa basándose en sus soluciones Linux. En BusinessWeek hablan como el trabajo de Red Hat en el código de Linux como una paradoja: dado que Red Hat basa sus beneficios en sus servicios de soporte, no tiene demasiado sentido que el código Open Source sea tan bueno, porque eso debería llevar a que el servicio de soporte no tendría tanto sentido.

 

La adquisición de MySQL por parte de Sun tampoco ha demostrado ser especialmente beneficiosa (al menos económicamente y a corto plazo), pero lo que sí ha hecho es confirmar ese acercamiento cada vez mayor de Sun a la filosofía Open Source. Sin embargo, parece que el software no es la clave del éxito. “Los gigantes software de años pasados -Oracle, Microsoft y SAP por nombrar a algunos- permanecerán, pero no esperéis ver a una nueva generación de empresas pisándoles los talones. El software es una “commodity”, y el valor que los negocios pueden ofrecer por encima de eso, más allá del servicio, es donde la cosa se pone interesante“.

 

Ante ese panorama algo pesimista que nos pinta Cohen hay al menos una buena noticia según el autor: “el valor está en la colaboración, no en el Open Source como tal“. Poder trabajar en un proyecto común y que las comunidades de usuarios y desarrolladores puedan definir un modo estándar -el mejor, se supone- para dar solución a un problema es uno de los fundamentos de esta filosofía, que invita a la colaboración no solo de programadores independientes, sino de las empresas que apuestan por este tipo de alternativas software.

 

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