Leyes de seguridad, 6 a la 10

Leyes de seguridad, 6 a la 10

6. Un ordenador es tan seguro como la confianza que nos merece su administrador

Todo ordenador tiene su administrador, aunque en muchos casos el administrador seamos nosotros. El edministrador es el que instala el software, modifica el sistema operativo y establece las políticas de seguridad. En el decálogo de Technet se advierte que un administrador chapucero puede frustrar cualquier medida de seguridad que tomemos nosotros.

Si necesitamos un administrador para nuestra empresa tomemos eso en cuenta. Ahorrar y contratar un mal administrador, uno descuidado o no fiable puede salirnos muy caro a la larga.

7. Los datos encriptados son tan seguros como su clave de desencriptación

Una versión distinta del problema de las passwords. La encriptación es una excelente herramienta para proteger nuestros datos y se utiliza en las transacciones que se realizan en Internet, pero en el caso de los programas de encriptación, hay que tener cuidado dónde se almacenan. Lo mejor es utilizar claves que memorizaremos o almacenarlas en un dispositivo externo a nuestro ordenador para que sean difíciles de localizar.

8. Un antivirus no actualizado sólo es ligeramente más seguro que ningún antivirus

En Internet van apareciendo y mutando nuevos virus y malware a un ritmo muy alto. Por eso hoy más que nunca, cuando pasamos más tiempo conectados a Internet, es muy importante disponer de un antivirus actualizado. Uno que no esté puesto al día nos protegerá solamente de amenazas obsoletas pero no será una herramienta de protección fiable.

Además, actualizar los antivirus y programas de seguridar periódicamente contribuye a que la expansión de los virus sea menos rápida y que por lo tanto el daño que puedan hacer sea limitado.

9. El anonimato absoluto no es práctico, tanto en la vida real como en Internet

Las herremientas que permiten conseguir un grado de anonimato importante en Internet son muchas, como los proxies o conversores de direcciones IP que hacen que no podamos ser localizados o los navegadores web que no dejan rastros de nuestra actividad. Hay que tener cuidado con qué servicios utilizamos para conseguir el anonimato, porque puede que estemos consiguiendo precisamente lo contrario.

En algunos casos estos servicios ofrecen anonimato frente a otras páginas web, pero no somos anónimos frente a ellos. Es más, en algunos casos tendremos que rellenar un formulario. Pero en muchos casos en Internet será útil dejar nuestros datos, para que nos informen de ciertas promociones, para recibir noticias, para contactar con antiguos compañeros, para participar en redes sociales…

En estos casos el sentido común es lo más importante. Nunca compartir datos personales sensibles de forma pública o con personas que no conocemos y proteger en lo posible nuestra navegación. Los modernos navegadores permiten ejecutar un modo privado que podemos activar solamente cuando lo necesitemos. Ser selectivos es importante también.

10. La tecnología no es la panacea

Una lección que es necesario aprender a pesar de los grandes adelantos tecnológicos que estamos viviendo y en el campo de la seguridad en particular. Como adelantábamos al principio, a pesar de toda esta tecnología tan sofisticada y los avances en el software de seguridad, no podemos encomendar nuestra seguridad totalmente a la tecnología.

Nuestro sentido común, la prudencia y la inteligencia tienen que ser los ingredientes más importantes. Sin ellos la tecnología más avanzada no servirá de nada. Es tentador dar la culpa a los fabricantes de software o a los proveedores de acceso de nuestros problemas de seguridad, pero no perdamos de vista que los responsabes somos nosotros.

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