Linux debe tener su identidad

Linux debe tener su identidad
6 de mayo, 2009

La pasada semana se celebró el ciclo de conferencias Ubuntu Open Week en las cuales los usuarios y desarrolladores de esta distribución GNU/Linux pudieron debatir sobre diversos temas. Mark Shuttleworth, máximo responsable de Canonical, realizó unas declaraciones interesantes. Linux no puede ser una forma más de ejecutar aplicaciones Windows. Debe tener su propia identidad, o de lo contrario ‘nunca podrá ganar’.

 

Como indican nuestros compañeros en MuyLinux, son interesantes las declaraciones de Mark Shuttleworth en el ámbito de las conferencias OpenWeek de Ubuntu que se celebraron la pasada semana y que entre otras cosas dieron la oportunidad a los usuarios de chatear en directo con el máximo responsable de Canonical, Mark Shuttleworth.

 

 

En dicha sesión se trató una cuestión interesante. ¿Qué importancia tiene -si es que tiene alguna- la posibilidad de ejecutar aplicaciones de Windows en GNU/Linux? Un usuario le dirigió dicha pregunta a Shuttleworth, que contestó de forma muy interesante:

 

(12:24:03 PM) jcastro: jcastro: QUESTION: Do you see Wine (and Windows-compatibilty in general) or native Linux ports as the more important ingredient in the success of Ubuntu, or do they each play an important role?

(12:24:18 PM) sabdfl: they both play an important role

(12:24:30 PM) sabdfl: but fundamentally, the free software ecosystem needs to thrive on its own rules

(12:24:41 PM) sabdfl: it is *different* to the proprietary software universe

(12:24:54 PM) sabdfl: we need to make a success of our own platform on our own terms

(12:25:08 PM) sabdfl: if Linux is just another way to run Windows apps, we can’t win

(12:25:13 PM) sabdfl: OS/2 tried that

Como indican en Ostatic, efectivamente Shuttleworth (sabdfl) contesta de forma muy coherente. Linux no puede aspirar a ser simplemente una forma más de acceder a aplicaciones Windows: debe tener su propia personalidad.

 

 

Es cierto que es importante que haya interoperabilidad entre aplicaciones, y que básicamente un usuario pueda tener la libertad de elegir una u otra aplicación -sea propietaria o no- con la confianza de lo que hace en ella puede ser “exportable” a otras herramientas similares. Y precisamente esa ambición de proyectos como Wine en permitir usar software de Windows bajo Linux puede confundir a algunos.

 

Aquí entramos en el eterno debate de qué se puede hacer en Windows que no podamos hacer en Linux. Pocas cosas, diría yo, salvo cuando hablamos de aplicaciones a medida o de sectores muy específicos. Quizá los juegos sean la eterna duda en ese terreno -si nos centramos en juegos nativos, cuidado- pero de todos modos hay buenos juegos en Linux, aunque no sean las grandes superproducciones que sí están disponibles de forma nativa para Windows.

 

Pero salvo por ese apartado notorio, el resto de segmentos están muy bien cubiertos. De hecho, Shuttleworth tiene razón, y como indican en el artículo original, con el coincido del todo:

 

Linux necesita ser él mismo […] No necesita asumir el papel o identidad de sus competidores para tener éxito a largo plazo, ya que puede lograr ese éxito por sus propios méritos.

 

¡Bien dicho!

 

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