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YouTube, las gestoras y el abuso de los derechos de autor

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YouTube, las gestoras y el abuso de los derechos de autor

Si plataformas como YouTube, Twitch y demás actúan de manera tan férrea contra cualquier contenido que pueda incluir material protegido por derechos de autor es, sin duda, por esa aberración legal llamada Digital Millenium Copyright Act, la famosa DMCA que ya hemos visto en muchas ocasiones cómo es empleada con fines cuestionables, como silenciar las críticas, ocultar deficiencias en desarrollos e, incluso, intentar evitar la difusión de imágenes comprometedoras.

Nacida en tiempos de Napster, la DMCA ha demostrado lo efectivo que resulta tener un lobby poderoso, y a ese respecto la industria discográfica es toda una experta. No me extrañaría en absoluto que su presupuesto asignado a los departamentos legal y de relaciones públicas supere con mucho el que reciben actividades secundarias para ellos, como por ejemplo la música. Parece que es más rentable perseguir a los creadores de YouTube y otros servicios, claro.

El problema es que la DMCA pone un enorme poder en las gestoras de derechos, y muy poco en el de las plataformas. Cuando a YouTube le llega una reclamación, tiene que ofrecer al creador un medio para apelar la misma, pero por norma general, y debido a los problemas que suelen plantear las gestoras, su capacidad de respuesta está limitada, ya que son los propios reclamantes los que deben aceptar o no las alegaciones. Y, para sorpresa de nadie, suelen hacer una interpretación peculiar de la norma.

El último ejemplo de ello lo encontramos en la gala de presentación de los premios Ig Nobel, un popular evento anual en el que se reseñan y premian las investigaciones científicas más sorprendentes. Suelen ser observadas desde el humor, pero también siempre desde el respeto a sus responsables. Con el fin de difundir el evento, sus responsables subieron una grabación del acto, y la sorpresa llegó cuando ésta fue bloqueada en YouTube.

¿La razón? Una reclamación de copyright efectuada por, y cito literalmente, «SME, INgrooves (on behalf of Emerald); Wise Music Group, BMG Rights Management (US), LLC, UMPG Publishing, PEDL, Kobalt Music Publishing, Warner Chappell, Sony ATV Publishing, and 1 Music Rights Societies». Algo que ocurre constantemente en YouTube, y que se ampara, por supuesto en la DMCA.

¿Cuál es el problema? Pues que la reclamación que ha provocado el bloqueo del vídeo tiene como razón de ser varios fragmentos de una grabación del tenor John McCormack cantando interpretando el clásico “Funiculi, Funicula”. Es posible que no lo conozcas, puesto que la cima de su carrera concluyó en 1926. Y en cuanto a la grabación reclamada en YouTube, fue realizada en 1914. Hace 107 años. En Estados Unidos, los derechos de autor sobre la música se mantienen durante 95 años después de su grabación, que puedes escuchar aquí.

Dicho de otra manera, la gestora que ha forzado el bloqueo del vídeo lo ha hecho reclamando sobre una pieza que hace 12 años que es de dominio público. Y aún así, según denuncia la organización, de momento nadie en YouTube les ha hecho caso y, por supuesto, la entidad que reclama no ha retirado la queja. Porque, ¿qué más da que la publicación se ajuste a la legalidad? ¿Qué más da la difusión de la cultura, más cuando ésta es de dominio público? Nada de eso, lo importante es ser aves de rapiña a las que lo único que les importa es intentar sacar dinero de cualquier parte.

Ante el comportamiento de las gestoras y la falta de respuesta por parte de YouTube, los organizadores de los Ig Nobel han optado por subir el evento a Vimeo.

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

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