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El problema de la basura espacial va a peor

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El problema de la basura espacial va a peor

Que la basura espacial es un problema creciente no es ni una novedad ni una sorpresa, pero es algo que sí que debemos tener muy presente, pues sus consecuencias pueden llegar a resultar devastadoras. Solo entre finales del año pasado y el principio de este 2022 hemos tenido constancia de tres incidentes en la órbita baja, uno relacionado con la Estación Espacial Internacional y unos restos de basura espacial,un segundo en el que los protagonistas fueron la Estación Espacial China y un satélite de Starlink que no actuó para salir del rumbo de colisión y un tercero en el que la basura espacial casi colisiona con un satélite chino.

Durante los últimos años se han ideado varios sistemas para intentar acabar con este problema pero, a día de hoy, todavía no hay una solución efectiva y en funcionamiento, lo que sumado a la creciente saturación de la órbita baja, algo que se incrementará aún más en el futuro, plantea un pronóstico de futuro que, como ya he dicho en otras ocasiones, plantean un accidente esperando a ocurrir. Accidente, sí, porque incidentes no dejamos de sumarlos.

El último ejemplo de ello lo encontramos en el incidente sobre el que informa la Agencia Espacial Europea (ESA) en su página web, una identificación tardía de un objeto que se dirigía hacia  uno de los satélites Swarm de la ESA que investigan el campo magnético de la Tierra. No es la primera vez, claro, que ocurre algo así. El problema es que normalmente estas situaciones se suelen identificar con más de 24 horas, pero en esta ocasión el aviso se produjo cuando ya solo faltaban ocho para el potencial impacto.

El problema de la basura espacial va a peor

Así, los técnicos de la ESA que gestionan los Swarm, que ya estaban trabajando en un cambio de órbita del satélite, tuvieron solo una fracción del tiempo que se emplea habitualmente para realizar los cálculos para mover el satélite. Y es que, en este punto, volvemos al problema de la saturación de la órbita baja, en la que cualquier movimiento debe calcularse milimétricamente, teniendo en cuenta las órbitas descritas por todos los objetos situados en la misma. Dicho de otra manera, fue un cálculo a contrarreloj.

Afortunadamente, los técnicos pudieron realizar lo cálculos y modificar la posición del satélite de forma segura, algo a celebrar, pero al mismo tiempo un recordatorio más de que seguir poblando la órbita baja tanto de nuevos satélites (y especialmente de megaconstelaciones como la de Starlink) y de más basura, nos aboca a que, más pronto o más tarde, se producirá una colisión, cuyos efectos pueden resultar catastróficas para todas las actividades de la órbita baja.

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

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