Internet nos inunda de música

Internet nos inunda de música
23 de enero, 2009

Los servicios de venta de música on-line se han convertido en una gran fuente de ingresos de la industria discográfica, pero además como complemento a estos portales se sitúan los servicios de streaming, cada vez más versátiles. Algunos tratan de apostar por un modelo mixto con recomenciones enlazadas a portales comerciales, mientras que otros, como el nuevo y sorprendente Spotify, permiten disfrutar de una radio a nuestra medida.

 

Todas las asociaciones que tratan de defender los derechos de autor (al menos eso dicen que hacen) están tratando de luchar contra las descargas en Internet de una forma feroz. Las demandas legales son el principal arma de unas organizaciones que teóricamente protegen los intereses de los artistas, pero poco a poco parecen comenzar a darse cuenta de que ese no es el camino.

 

 

Las principales discográficas del mundo comenzaron hace tiempo a implantar todo tipo de sistemas anticopia que limitaban los derechos de los usuarios a disfrutar de la música que habían adquirido legalmente. Eso ya dio un argumento a los muchos usuarios que descargan música en Internet y que no cometen delito alguno -la ley española especifica que el delito requiere ánimo de lucro-, y las propias discográficas empezaron a comprender que este tipo de medidas no llevaban a ninguna parte.

 

Eso ha hecho que la implantación de plataformas DRM en sistemas de venta de música a través de Internet sea cada vez más escasa. Hasta la propia Apple, responsable de iTunes (la tienda on-line con mayor éxito del mundo) ha anunciado el paso de su biblioteca musical a formatos sin DRM, una decisión que se une a la de otros grandes portales (aunque no todos) de venta que han apoyado la filosofía DRM-Free.

 

 

Sin embargo, la música que se vende en sitios como iTunes o Amazon no es la única que los usuarios disfrutan a través de Internet. Precisamente los servicios de radio on-line vía streaming se popularizaron ya hace años, y su evolución los está convirtiendo en toda una referencia para los internautas. Oir la radio en Internet ya no es acceder a las emisiones digitales de las cadenas tradicionales. Ahora uno es capaz de crearse una emisora a medida, gracias a los sistemas de recomendación de muchos de estos servicios y a las ventajas que aportan con catálogos musicales casi ilimitados.

 

Así, por un lado tenemos los sistemas de radio en Internet tradicionales como los popularizados por Winamp/Nullsoft con su SHOUTcast, RealNetworks, Apple o Microsoft, que a través de sus reproductores multimedia ofrecían la posibilidad de acceder a emisoras de radio preconfiguradas y clasificadas normalmente por géneros y países.

 

A esa primera generación de emisoras les sucedieron los actuales servicios de recomendación social, liderados claramente por Pandora y Last.fm y que también se han visto acompañados por MyStrands. La primera de esas protagonistas surgió como un verdadero descubrimiento tanto por su sistema de clasificación musical (basado en el análisis humano de más de 200 parámetros para cada canción) como por su excelente rendimiento. Sin embargo la política de licencias de radio cambió y Pandora tuvo que limitarse a operar en Estados Unidos.

 

 

Last.fm sigue siendo la opción preferida por muchísimos usuarios, y ha sabido combinar un rendimiento excelente con una faceta social que le ha aportado muchas alegrías. Por su parte MyStrands dispone de una radio Indie de artistas independientes, pero sigue manteniendo el foco en las recomendaciones de música (de las que puedes escuchar fragmentos o canciones en calidad algo más pobre) para enlazarlas, si así nos interesa, con una compra en alguna de las tiendas asociadas.

 

A todas ellas les ha salido un duro competidorSpotify es uno de los grandes descubrimientos de la temporada. Este desarrollo permite disponer de un cliente ligero desarrollado por los creadores de uTorrent (el famoso cliente BitTorrent) que ofrece una interfaz similar a la de iTunes pero que permite reproducir gratuita y legalmente prácticamente cualquier canción que deseemos. El catálogo presente en Spotify es asombroso, y la rapidez con la que se reproducen esas pistas por streaming es igualmente sorprendente.

 

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Todas ellas son nuevas formas de acceder a la música y de dar más libertad a los usuarios para conocerla. Puede que muchos utilicen dichos recursos sin acabar comprando nada o casi nada, pero aún así resulta un método mucho más gratificante para la industria y los usuarios. La industria ingresa en concepto de publicidad (Spotify dispone de cuentas gratuitas en las que se emiten anuncios de cuando en cuando, y cuentas de pago sin publicidad), y los usuarios  ganan en tranquilidad y, claro está, en facilidades a la hora de disfrutar de la música en Internet.

 

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