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Guía para elegir la placa base que necesitas

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La placa base es el gran pilar que da forma a un PC, ese elemento central sobre el que se asientan y acomodan el resto de componentes y del que dependen las posibilidades de ampliación de nuestro equipo, un detalle que hace que su importancia esté fuera de toda duda.

Sin embargo a la hora de elegir una placa base no todo el mundo es consciente de la importancia real que tiene, un desconocimiento que se ve agravado por la gran cantidad de modelos que podemos encontrar en el mercado y que hace que en muchas ocasiones el usuario se encuentre en un laberinto del que no sabe salir por sí mismo.

Esto suele terminar normalmente con una mala compra, bien porque el usuario se acaba haciendo con una placa base insuficiente para sus necesidades o que no cumple el mínimo de calidad deseable, o bien porque hace un gasto excesivo y adquiere algo que no va a poder aprovechar.

Hay muchos ejemplos, como aquél que se compra una placa sin soporte de overclock para un procesador que pretender subir de frecuencia, o el de aquél que se hace con un modelo que no soporta más de una tarjeta gráfica y sin embargo pretende hacer SLI o CrossFire.

Podríamos seguir nombrando ejemplos mejor vamos a entrar de lleno en el objetivo de esta guía, que es ayudaros a elegir bien una placa base, y para ello vamos a ver algunas claves y os vamos a dar una serie de pautas que os serán de gran utilidad.

Para que todo quede más completo os dejaremos al final una serie de recomendaciones de modelos concretos, que podréis tomar como referentes directos.

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Empezamos por lo básico, el tamaño

Lo primero que debemos tener claro a la hora de elegir una placa base es el tamaño que necesitamos. Hay una gran cantidad de tamaños y formatos diferentes, pero en este artículo nos centraremos en los tres que se utilizan en el mercado de consumo general, ya que el resto pueden ser considerados casi como soluciones de nicho.

  • ATX: Es el tamaño estándar y el más utilizado en general. Tiene unas medidas de 305 x 244 mm.
  • Micro-ATX: Ha adquirido una gran popularidad a la hora de montar equipos compactos pero potentes. Tiene unas medidas de 244 x 244 mm.
  • Mini-ITX: No es el más habitual, pero es muy útil para montar equipos pequeños. Tiene unas medidas de 170 x 170 mm.

Es importante tener en cuenta que las placas base más completas y potentes, como por ejemplo aquellas dedicadas a “gaming”, suelen utilizar el formato ATX para ofrecer mayores prestaciones en general y permitir mayores posibilidades de expansión.

Con esto no queremos decir que sean las únicas válidas, sino que debéis tener en cuenta que normalmente son las más completas. A la hora de elegir el tamaño de una placa base tened en cuenta que el tamaño también importa en relación con el espacio interno de vuestra torre.

Así, es posible utilizar sin problemas una placa base micro-ATX en una torre ATX pero no a la inversa, así que cuidado, ya que una torre de formato estándar no os cabrá en una torre pequeña.

Plataforma y chipset

Lo segundo que debemos tener en cuenta es qué plataforma vamos a utilizar, y de ello depende el procesador que queramos montar. Actualmente los dos grandes fabricantes, Intel y AMD, mantienen diferentes procesadores en el mercado que utilizan sockets diferentes, aunque en algunas ocasiones son compatibles con los anteriores.

A pesar de todo ese soporte suele ser parcial y montar un procesador nuevo con un socket anterior no es una buena idea, ya que lo normal es que nos perdamos algunas funciones avanzadas y que no disfrutemos totalmente de nuestro procesador.

Por otro lado tenemos el chipset, elemento fundamental dentro de una placa base ya que de él dependen buena parte de las prestaciones de la misma. Normalmente se agrupan en tres grandes gamas; baja, media y alta, aunque Intel ofrece además una gama “entusiasta” que se limita a los procesadores de serie “Extreme”.

A continuación os dejaremos un resumen con los sockets y chipsets más importantes.

Sockets y chipsets Intel

1-Socket LGA 1150: se utiliza para los procesadores de serie Haswell (Core serie 4000) de Intel. Se divide en una gran cantidad de chipsets, ya que llegaron dos generaciones diferentes y hubo una especie de “refresco”, así que nos centraremos en los tres chipsets más importantes y conocidos que todavía se comercializan:

  • Chipset H81: es el más básico. No soporta configuraciones multiGPU ni están preparados para overclock, y tampoco es compatible con Broadwell. Limitado a PCI-E 2.0 x16. Ideal para equipos económicos.
  • Chipset H97: son modelos asequibles y recomendables si no pensamos hacer overclock. Soportan CPUs Broadwell (Core serie 5000) y traen tecnologías avanzadas.
  • Chipset Z97: es el tope de gama. Están especialmente pensadas para overclock con procesadores serie K, soportan CPUs Broadwell y configuraciones con hasta tres tarjetas gráficas.

2-Socket LGA 1151: se utiliza en procesadores Skylake de Intel (Core serie 6000), pero será compatible también con los procesadores Kaby Lake (Core serie 7000). Esta plataforma utiliza muchos tipos de chipset diferentes, así que nos vamos a centrar en los más importantes:

  • Chipset H110: es el nivel más básico. No soporta configuraciones multiGPU ni están preparados para overclock, y tampoco es compatible con Broadwell. Ideal para equipos económicos.
  • Chipset H170: es un punto intermedio que añade detalles como un máximo de cuatro ranuras para RAM, RAID y soporte de tecnologías avanzadas como Intel Active Management, Trusted Execution y vProTechnology.
  • Chipset Z170: es el único preparado para oveclock, y por tanto la solución ideal para usuarios que quieran utilizar procesadores serie K y que además aspiren a poder montar configuraciones SLI o CrossFire, ya que soportan hasta tres tarjetas gráficas.

3-Socket LGA 2011-v3: es la plataforma tope de gama de Intel, y en ella se utilizan los procesadores serie extrema que tienen entre seis y diez núcleos. Es lo máximo a lo que podemos aspirar en consumo, y aunque sólo tiene un tipo de chipset os daremos los detalles más importantes.

  • Chipset X99: es una solución muy completa, ya que soporta overclock, permite montar un máximo teórico de cinco tarjetas gráficas y soporta las tecnologías más avanzadas de Intel, incluyendo Smart Response Technology.

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Sockets y chipsets AMD

1-Socket AM3+: es un auténtico veterano y se utiliza para dar soporte a los procesadores FX de AMD, tanto los de la serie 8000 como los de las series 6000 y 4000. Actualmente las placas base más importantes equipadas con este socket utilizan un total de tres chipsets diferentes:

  • Chipset 970: a pesar de ser un modelo básico es bastante completo y recomendable, ya que permite hacer overclock sin problemas y soporta configuraciones CrossFire con dos tarjetas gráficas.
  • Chipset 980D: está un peldaño por encima. Mantiene lo anterior pero añade soporte de configuraciones SLI con hasta dos tarjetas gráficas de NVIDIA.
  • Chipset 990FX: es la versión tope de gama y la más completa. Añade soporte de configuraciones SLI o CrossFire con hasta cuatro tarjetas gráficas.

2-Socket FM2+: este socket sirve de sustento a las APUs de AMD, que integran CPU y GPU, y también a los procesadores Ahtlon. Está compuesta por un total de tres chipsets diferentes:

  • Chipset A55: es el más económico y el más limitado. No soporta configuraciones multiGPU. Limitado a PCI-e de segunda generación, no soporta SATA III.
  • Chipset A75: un pequeño avance frente al anterior, ya que añade soporta para dos tarjetas gráficas. Limitado a PCI-e de segunda generación.
  • Chipset A88X: es el tope de gama. Ideal para sacar el máximo partido a tu APU o procesador y hacer overclock. Soporta hasta dos tarjetas gráficas y utiliza PCI-e de tercera generación.

Conectividad y calidad de construcción

Ahora que tenemos claras las plataformas y los principales chipsets toca hablar de dos cuestiones muy importantes, la conectividad y la calidad de construcción. La primera debemos entenderla en sentido amplio, es decir, tanto en materia de ranuras de expansión y soporte de estándares como de salidas para conectar dispositivos USB y accesorios.

En materia de conectividad es fundamental revisar estos puntos antes de elegir una placa base:

  • Número de slots para módulos de memoria RAM, ya que si tenemos cuatro y compramos una placa base con dos ranuras no podremos utilizarlos todos.
  • Ranuras PCI-E para conectar más de una tarjeta gráfica, y también otro tipo de componentes específicos, como unidades SSD NMVe de última generación.
  • Soporte de los estándares que necesitamos, como por ejemplo SATA III para un SSD convencional o M.2. Tened claro qué componentes pensáis montar primero y luego elegid una placa base que sea suficiente para ellos.
  • Conexiones adicionales que vamos a necesitar, entre las que se incluyen por ejemplo los puertos USB y su tipo (2.0 o 3.0) y los de sonido.

Saltamos ahora a hablar de la calidad de construcción, otro elemento fundamental ya que de él dependerán también las prestaciones de nuestra placa base, así como su fiabilidad, su estabilidad y su vida útil.

Cada fabricante utiliza sus propios distintivos para definir la calidad de sus placas, como por ejemplo GIGABYTE, que emplea el nombre “Ultra Durable” como sinónimo de alta calidad de construcción.

Hay muchos detalles y entrar a valorarlos todos haría que esta guía se hiciese eterna, así que vamos a repasar los elementos más básicos e importantes que debe tener una placa base que cumpla con un nivel mínimo de calidad de construcción:

  1. Protección contra humedad y electroestática, así como frente a fallos eléctricos y contra altas temperaturas.
  2. Condensadores sólidos japoneses, ya que ofrecen una mayor vida útil y consiguen un funcionamiento más estable.
  3. MOSFETs de baja RDS que permiten trabajar a temperaturas más elevadas sin perder estabilidad.

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Elementos que añaden valor

Ya hemos visto lo que podríamos considerar como el núcleo central de claves que debemos valorar antes de elegir una placa base, es decir, los cimientos sobre los que debemos empezar a formar nuestra decisión de compra, y ahora nos toca repasar otros elementos que podemos calificar como secundarios pero que al mismo tiempo suponen un gran valor añadido.

Como hemos hecho en puntos anteriores nos vamos a limitar a los que realmente marcan una diferencia importante, y dejaremos a un lado aquellos que no aportan nada verdaderamente relevante.

  • Soluciones de red dedicadas: hay una gran cantidad de modelos que incorporan este tipo de componentes, como por ejemplo las placas base GIGABYTE de gama media y alta que incluyen soluciones Killer que nos ayudan a gestionar y controlar mejor el rendimiento de nuestra red.
  • Sonido integrado de alta calidad: no hablamos de los típicos chips RealTek que traen casi todas las placas base, sino de soluciones premium como por ejemplo Sound Core3D, un chip de sonido fantástico que GIGABYTE utiliza en sus placas base de gama alta.
  • Calidad de construcción premium: con esto no nos referimos a los puntos básicos anteriores, sino a otros que están un nivel por encima, como por ejemplo el uso de una mayor cantidad de cobre en el PCB, los condensadores de sonido de alta calidad, el uso de capas y zonas aisladas para mejorar el sonido y también la presencia de conectores de última generación, como el USB Type-C.
  • Software avanzado: es un elemento al que no terminamos de darle la importancia que se merece hasta que lo probamos. A nivel personal tengo una placa base GIGABYTE Z97X-Gaming 3 y debo decir que la suite de aplicaciones que ofrece el fabricante es fantástica y muy útil, ya que permite desde simplificar las configuraciones hasta hacer overclock a los componentes en unos pasos muy sencillos y con total seguridad. Esto es muy importante, sobre todo para los usuarios que tienen menos experiencia en este ámbito pero quieren aprovechar al máximo su equipo.

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Modelos recomendados

Hemos llegado al punto final de la guía. Ya tenemos todas las claves que necesitamos para hacer una buena elección, pero no queremos terminar sin recomendaros algunos modelos concretos de placas base que creemos que pueden cumplir a la perfección con vuestras necesidades.

Para que os sea verdaderamente útil las vamos a agrupar por plataformas y rangos de precio, aunque si tenéis alguna duda podéis dejarla en los comentarios.

Intel socket LGA 1150:

  • Opción económica: GIGABYTE GA-H81M-HD3una solución muy completa y con una alta calidad de construcción gracias a la tecnología Ultra Durable 4 a un precio muy contenido, 56 euros.
  • Opción de alto rendimiento: GIGABYTE Z97X-Gaming 3, un modelo de gran rendimiento que permite aprovecha al máximo procesadores serie K. Presenta una alta calidad de construcción, soporta SLI y CrossFire y viene acompañada de una solución de red Killer E2200, todo por 130,36 euros.

Intel socket LGA 1151:

  • Opción económica: GIGABYTE GA-H110M-S2H, es una excelente alternativa para aquellos con presupuestos muy ajustados. Tiene una calidad de construcción muy buena y un precio muy razonable, 56 euros.
  • Opción de alto rendimiento: GIGABYTE GA-Z170-HD3P, una de las placas base con mejor relación calidad-precio del mercado. Ideal para hacer overclock y aprovechar memorias de alto rendimiento y procesadores serie K. Soporta CrossFire X, tiene una calidad de construcción soberbia e incluye conector USB Type-C. Su precio es de 119 euros.

Intel socket LGA 2011-v3:

  • Opción con buena relación calidad-precio: GIGABYTE GA-X99-GAMING 5P, es una placa base de alta calidad que no sólo ofrece un nivel de prestaciones excelente, sino que además viene acompañada de elementos premium, como una tarjeta de red Killer E2200, sonido integrado Creative Sound Core3D y condensadores sólidos Durable Black. Tiene un precio de 306 euros.

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AMD socket AM3+:

  • Opción económica: GIGABYTE GA-970A-DS3P Rev 2.0, alta calidad de construcción, soporte de overclock y CrossFire X en una placa muy asequible y bien equipada. Su precio es de 65 euros.
  • Opción de alto rendimiento: GIGABYTE GA-990FX-Gaming, una placa base sobresaliente en todos sus aspectos. Ideal para overclock avanzado, permite configuraciones CrossFire X o NVIDIA SLI, soporta USB Type-C y viene con una solución de red Killer E2200. Su precio es de 142 euros.

AMD socket FM2+:

  • Opción con buena relación calidad-precio: GIGABYTE GA-F2A88XM-D3HPuna placa base que incorpora una construcción sólida y de gran calidad, permite hacer overclock sin problemas y soporta además CrossFire X, todo por apenas 71 euros.

Contenido ofrecido por GIGABYTE.

Editor de la publicación on-line líder en audiencia dentro de la información tecnológica para profesionales. Al día de todas las tecnologías que pueden marcar tendencia en la industria.

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Guía de compras: las mejores tarjetas gráficas NVIDIA y AMD (septiembre)

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Hemos pasado varios meses sin actualizar nuestra guía de compras dedicada a tarjetas gráficas NVIDIA y AMD por una razón muy simple: los precios estaban inflados y no era un buen momento para comprar. Podríamos haber forzado la situación y haberos recomendado algunos modelos, pero no nos parecía correcto, y por ello hemos preferido esperar a que la situación se normalizase de verdad.

Tras la explosión de la burbuja del minado de criptodivisas se ha producido una importante caída en la demanda de tarjetas gráficas de consumo general que poco a poco ha ido poniendo las cosas en orden. Los precios siguen un poco inflados, sobre todo teniendo en cuenta que hay series que ya llevan dos años en el mercado, pero al menos hemos vuelto a un nivel que podemos considerar como razonable, así que es un buen momento para renovar por completo nuestra guía dedicada a tarjetas gráficas.

Sabemos que de todas las guías que hemos publicado ha sido una de las que más os ha gustado, y por ello vamos a escribirla desde cero y a ponerla totalmente al día. No sólo os dejaremos una selección de las mejores tarjetas gráficas que podéis comprar en cada momento siguiendo el binomio calidad-precio, sino que además os dejaremos información relacionada con el rendimiento relativo de cada modelo, criterios básicos que debéis seguir a la hora de elegir y el procesador y la fuente de alimentación que podemos considerar como el mínimo recomendable para cada tarjeta gráfica.

Hay mucho que leer, así que preparaos que empezamos. Como siempre podéis dejar cualquier duda en los comentarios.

Consideraciones previas

Antes de lanzarnos a bucear en el enorme catálogo de tarjetas gráficas que podemos encontrar actualmente debemos tener en cuenta una serie de criterios básicos que nos servirán como punto de partida y nos ayudarán a acertar en nuestra elección.

No, no basta con elegir el mejor modelo en relación calidad-precio, antes debemos resolver una serie de cuestiones que vamos a repasar a continuación:

  1. Qué uso vas a dar a la tarjeta gráfica: es fundamental. Debes pensar si vas a jugar o no, y en caso de hacerlo a qué resolución quieres mover los juegos. Ésta debe ser la base de la que debes partir antes de comprar.
  2. NVIDIA y AMD, valor de marca: circulan muchos bulos que menosprecian a una y otra marca. Debemos deshacernos de esos prejuicios, ya que solo nos llevarán a hacer una compra equivocada. Ambas compañías comercializan tarjetas gráficas muy competitivas, y en sentido estricto no podemos limitarnos a decir sin más que una es mejor que otra.
  3. Ten en cuenta el hardware que utilizas: debes valorar qué procesador va a acompañar a tu nueva tarjeta gráfica, si tienes espacio en tu torre para montarla y si tu fuente cuenta con la potencia, el amperaje y los conectores necesarios para utilizarla. Para ayudaros en este punto acompañaremos cada recomendación del mínimo que podemos considerar como óptimo para cada tarjeta gráfica.
  4. Los colorines y la pomposidad no importan: es algo básico pero debemos tenerlo muy en cuenta. Cualquier tarjeta gráfica con un diseño personalizado está, por lo general, debidamente construida para funcionar sin problemas y con una temperatura óptima. No tenemos porque buscar modelos personalizados muy caros, no marcarán una diferencia importante en rendimiento pero sí en precio. Son una mala compra.
  5. Tu presupuesto: si tienes suficiente para comprar una tarjeta gráfica que no te permite jugar en condiciones óptimas a la resolución que quieras sería buena idea ahorrar un poco más y esperar a que puedas comprar un modelo superior.

Tarjetas gráficas NVIDIA y AMD

Actualmente NVIDIA tiene en el mercado de tarjetas gráficas de consumo general dos grandes generaciones: Pascal y la recién estrenada Turing. No contamos Volta porque aunque ha sido utilizada en la GTX TITAN V dicha gama no cuadra realmente dentro de lo que podemos considerar como “consumo general”.

Pascal es una auténtica veterana y una enorme evolución sobre Maxwell. Gracias al salto al proceso de 16 nm (28 nm en Maxwell) Pascal mejoró enormemente el rendimiento y la eficiencia energética. Para que os hagáis una idea una GTX 1070 de 8 GB prácticamente al mismo nivel que una GTX 980 TI, y con un TDP de 150 vatios frente a los 250 vatios de la segunda.

Por desgracia Turing no ha marcado un cambio tan drástico. Esta arquitectura es en términos de shaders y rasterización una evolución menor frente a Pascal, algo que se deja notar en los resultados que han obtenido en las primeras comparativas de rendimiento. Tampoco mejoran significativamente la eficiencia frente a la generación anterior, y tenemos que irnos a una RTX 2080 para encontrar un modelo capaz de rendir casi al mismo nivel que el tope de gama anterior.

En el caso de Pascal la GTX 1070 compite con la GTX 980 TI, y lo hacía por poco más de 450 euros. Con Turing la RTX 2070 que cuesta 649 euros no supera a la GTX 1080 TI, y la RTTX 2080 queda un poco por encima resulta más cara, ya que cuesta 849 euros.

Todo esto nos ha llevado a omitir directamente las RTX 2080 y RTX 2080 TI. No ofrecen un buen valor precio-prestaciones, y hasta que no veamos pruebas con trazado de rayos y DLSS que nos hagan cambiar de idea seguirán estando fuera de esta guía.

Saltamos ahora a AMD. La compañía de Sunnyvale ha llevado a cabo una aproximación muy particular con sus nuevas generaciones, que actualmente están divididas en dos grandes gamas: las Radeon RX serie 500, basadas en Polaris, y las Radeon RX Vega, basadas en el núcleo homónimo.

Ambas están fabricadas en proceso de 14 nm y son capaces de competir con las soluciones gráficas más potentes de NVIDIA, aunque los resultados dependen de cada juego en concreto. Por ejemplo, una Radeon RX Vega 64 rinde al nivel de una GTX 1080 de media, pero en algunos casos ha demostrado que puede superar a una GTX 1080 TI si el juego está debidamente optimizado y aprovecha el potencial de DirectX 12 o de Vulkan.

Las soluciones de AMD fueron las más perjudicadas por la burbuja del minado de las criptodivisas, pero ahora que los precios se han normalizado han recuperado en parte esa fantástica relación calidad-precio que tenían cuando llegaron al mercado hace cosa de un año.

Guía de compras: tarjetas gráficas por menos de 200 euros

En esta gama se incluyen aquellas tarjetas gráficas que nos permitirán mover juegos en resoluciones 1080p de forma óptima, siempre que estemos dispuestos a reducir la calidad gráfica para mantener un buen nivel de fluidez.

Hemos omitido las tarjetas gráficas menos potentes, como las GeForce GT 1030 y las Radeon RX 550, porque creemos que no son una buena inversión. La Radeon RX 560 tiene una disponibilidad muy baja y un precio muy alto, así que también queda fuera.

GeForce GTX 1050 OC por 134,99 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP107).
  • 640 shaders.
  • 40 unidades de textura.
  • 32 unidades de rasterizado.
  • Bus de 128 bits.
  • GPU a 1.404 MHz/1.518 MHz.
  • 2 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.

Se lleva bien con cualquier procesador de gama baja, como los Core i3 serie 2000 o superior, Pentium G4560 y AMD FX 4300. Requiere 16A y nos basta una fuente de 300 vatios.

Con ella podremos jugar en resoluciones 1080p y calidades medias o altas en la mayoría de los casos. Queda por encima de una GTX 950.

Gigabyte GeForce GTX 1050Ti D5 por 172,90 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP107).
  • 768 shaders.
  • 48 unidades de textura.
  • 32 unidades de rasterizado.
  • Bus de 128 bits.
  • GPU a 1.392 MHz/1.430 MHz.
  • 4 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.

Es recomendable contar como mínimo con un procesador Pentium G4560, un Core i3 serie 2000 o un FX 4300 como mínimo. Se conforma con 16A y una fuente de 300 vatios.

En términos de rendimiento podemos esperar una buena experiencia en 1080p con calidades altas en la mayoría de los casos. Su equivalente más cercano es una GTX 960 de 4 GB.

Guía de compras: tarjetas gráficas por menos de 400 euros

Nos metemos de lleno en lo que podemos considerar como gama media. Esta franja de precios es sin duda la más popular en el mercado de consumo general y es comprensible, ya que en él se encuentran modelos muy equilibrados que pueden ofrecer una experiencia perfecta en 1080p con calidades máximas e incluso en 1440p si nos vamos al “tope” de dicha gama.

Tened en cuenta que los modelos con más memoria gráfica deberían ofrecer una mayor vida útil, sobre todo cuando se produzca la transición con el lanzamiento de las consolas de nueva generación, PS5 y Xbox Two, así que pueden ser una buena inversión cuando la diferencia de precio sea razonable frente a los modelos con menos memoria.

Sapphire Pulse Radeon RX 570 por 219,90 euros.

  • Arquitectura Polaris 20.
  • 2.048 shaders.
  • 128 unidades de textura.
  • 32 unidades de rasterizado.
  • Bus de 256 bits.
  • GPU a 1.244 MHz.
  • 4 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.
  • Requiere conector de 6 pines.

Para aprovecharla debemos contar al menos con un procesador Core i3 8100 o un Ryzen 3 1200. Los Core i5 2500 y FX 8350 son una alternativa ajustada, pero también pueden cumplir en la mayoría de los casos. Necesitaréis una fuente de alimentación de 28A y 450 vatios.

Ofrece un rendimiento muy bueno en resoluciones 1080p con calidades máximas en la mayoría de los casos, y nos permite subir a 1440p reduciendo calidad gráfica. Su equivalente aproximado es una GTX 1060 de 3 GB-GTX 970, o una Radeon R9 290X-390X.

Zotac GeForce GTX 1060 Mini por 284,90 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP106).
  • 1.280 shaders.
  • 80 unidades de textura.
  • 48 unidades de rasterizado.
  • Bus de 192 bits.
  • GPU a 1.506 MHz/1.708 MHz.
  • 6 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.
  • Requiere un conector de 6 pines.

También es recomendable contar como mínimo con un Core i3 8100 o un Ryzen 3 1200. Tiene un consumo bastante bajo, así que es suficiente con una fuente de 400 vatios y 20A.

En términos de rendimiento es capaz de mover cualquier cosa en 1080p con calidades máximas de forma óptima, y puede también con resoluciones 1440p bajando un poco el nivel de calidad. Su equivalente aproximado es una RX 580 de 8 GB-GTX 980.

Sapphire Nitro+ Radeon RX 580 por 289,99 euros.

  • Arquitectura Polaris 20.
  • 2.304 shaders.
  • 144 unidades de textura.
  • 32 unidades de rasterizado.
  • Bus de 256 bits.
  • GPU a 1.340 MHz.
  • 8 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.
  • Requiere dos conectores de 8 pines y de 6 pines.

En este caso es recomendable contar como mínimo con un Core i3 8100 o un Ryzen 3 1200. Para moverla sin problemas nos hará falta una fuente con 30A y 500 vatios.

Es una de las tarjetas gráficas más versátiles dentro de su rango de precio. Ofrece una experiencia perfecta en resoluciones 1080p con calidades máximas en casi todos los casos y puede incluso con resoluciones 1440p, siempre que no nos importe reducir un poco los ajustes gráficos. Su equivalente aproximado es una Radeon Fury-GTX 1060 de 6 GB.

Guía de compras: tarjetas gráficas de más de 400 euros

Terminamos con la gama alta. En este nivel encontramos las tarjetas gráficas más potentes de NVIDIA y AMD. Con ellas podemos disfrutar de una experiencia plena en 1440p con calidades máximas e incluso en 2160p, dependiendo de cada modelo en concreto.

Los modelos de AMD han demostrado estar mejor preparados para trabajar con APIs avanzadas como DirectX 12 y Vulkan. Sus precios continúan inflados, aunque se han empezado a normalizar poco a poco.

EVGA GeForce GTX 1070 por 426,90 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP104).
  • 1.920 shaders.
  • 120 unidades de textura.
  • 64 unidades de rasterizado.
  • Bus de 256 bits.
  • GPU a 1.594 MHz-1.784 MHz.
  • 8 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.
  • Requiere un conector de 8 pines.

Es una tarjeta gráfica muy potente y para poder aprovecharla es recomendable contar al menos con un Core i7 serie 4000 o un Ryzen 5 1500X. Nos basta con una fuente de 500 vatios con 26A.

Puede con todo en 1440p y calidades máximas, y ofrece una buena experiencia en 2160p si reducimos la calidad gráfica. Su equivalente más cercano es la GTX 980 TI.

Sapphire Radeon RX Vega 56 por 499 euros.

  • Arquitectura Vega 10.
  • 3.584 shaders.
  • 224 unidades de texturizado.
  • 64 unidades de rasterizado
  • Bus de 2.048 bits.
  • 8 GB de HBM2 a 1.600 MHz efectivos.
  • Hasta 1.572 MHz en la GPU (frecuencia dinámica).
  • Requiere dos conectores de alimentación de 8 pines.

Una tarjeta gráfica de alto rendimiento, y como tal necesita al menos un Core i7 serie 4000 o un Ryzen 5 1500X. Se trata de un modelo con overclock, así que es recomendable contar con una fuente de alimentación de 700 vatios y 32A.

Ofrece un rendimiento excelente en resoluciones 1440p con calidades máximas, y puede con juegos en 2160p ajustando la calidad gráfica. Su equivalente aproximado es una GTX 1070 TI.

GIGABYTE GeForce GTX 1080 WindForce OC por 527,99 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP104).
  • 2.560 shaders.
  • 160 unidades de textura.
  • 64 unidades de rasterizado.
  • Bus de 256 bits.
  • GPU a 1.657 MHz/1.797 MHz.
  • 8 GB de GDDR5X a 10 GHz efectivos.
  • Requiere un conector de 8 pines.

Una de las mejores tarjetas gráficas de gama alta en relación calidad-precio. Un Core i7 serie 4000 o un Ryzen 5 1500X son también el mínimo recomendable, pero no es muy exigente en términos de alimentación, ya que basta con un 550 vatios y 30A.

Con ella podemos jugar con todas las garantías en 1440p. Puede con cualquier cosa en 2160p, pero reduciendo un poco la calidad gráfica. Su equivalente más cercano es la Radeon RX Vega 64.

GIGABYTE Aorus Geforce GTX 1080 Ti por 699,90 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP102).
  • 3.584 shaders.
  • 224 unidades de textura.
  • 88 unidades de rasterizado.
  • Bus de 352 bits.
  • GPU a 1.594 MHz/1.708 MHz.
  • 11 GB de GDDR5X a 11 GHz efectivos.
  • Requiere dos conectores de 8 pines.

La tarjeta gráfica más potente hasta la llegada de las RTX 2080 TI. Debemos contar con un Core i5 8400 o un Ryzen 5 1600 para poder aprovecharla adecuadamente. Nuestra fuente de alimentación debe ser de 600 vatios y 35A.

Ofrece una experiencia óptima en 2160p con calidades máximas en la mayoría de los casos. Su equivalente más cercano es la RTX 2080.

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Guía SSD: formatos, interfaces, instalación, modelos y precios

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SSD

SSD se ha convertido en el componente estándar para almacenamiento informático de consumo. Dentro de poco tampoco habrá muchas opciones. Como vimos recientemente en la presentación de nuevos productos en el IFA 2018, los discos duros han brillado por su ausencia especialmente en portátiles y convertibles donde el uso del almacenamiento sólido es masivo. También en sobremesas, equipando al menos una unidad primaria para el sistema y aplicaciones principales.

Si en equipos nuevos la tendencia es clara, la instalación de una SSD para mejorar equipos antiguos es una de las mejores actualizaciones de hardware que un usuario puede realizar. Sea reemplazando el disco duro en un portátil o instalando una SSD (sola o junto a ellos) en un ordenador de sobremesa, los beneficios son tangibles desde el primer minuto en el apartado de rendimiento, pero también en su menor ruido, emisión calorífica o consumo, derivados de su base en memorias NAND flash y la ausencia de partes móviles.

La mejora de su robustez y resistencia a fallos en las últimas generaciones; la llegada de nuevos formatos más pequeños y rápidos y una bajada constante de precios, ha añadido atractivos adicionales para convertir a SSD en el componente recomendado para almacenamiento masivo. Hoy repasamos todo lo que un usuario debería conocer de estas unidades y actualizamos la guía de compra con los modelos más interesantes en rendimiento/precio.

SSDUV500

¿Cómo funciona una SSD?

Para entender por qué son tan útiles esta unidades conviene entender cómo funciona la arquitectura de la memoria de una computadora y cada una de sus partes: la caché, la memoria RAM y la unidad de almacenamiento masivo. La memoria caché es la unidad de memoria más interna, mientras que la RAM es el punto intermedio. La unidad de almacenamiento es donde se almacenan todo el resto de datos que necesitan persistencia y en ella se almacenan los datos del sistema operativo, aplicaciones, juegos, archivos de configuración y todos los ficheros de usuario, documentos, vídeo o música.

Hay una gran diferencia de rendimiento entre las tres. La memoria caché es rapidísima, pero de baja capacidad. La RAM también opera a velocidades de nanosegundos, pero es muy cara y su capacidad es limitada. Frente a ellas, una unidad de disco duro tradicional funciona a velocidades de milisegundos. Como resultado, el sistema de almacenamiento ha sido un gran cuello de botella para el rendimiento de todo el PC. Y aquí es donde entran las SSD, mucho más rápidas, lo que reduce significativamente el tiempo de carga de programas y procesos, consiguiendo que tu computadora se sienta mucho más rápida.

Las SSD o “unidades de estado sólido” tienen el mismo propósito que un disco duro: almacenar datos y archivos para uso a largo plazo. La diferencia es que las SSD modernas (desde 2010) usan un tipo de memoria flash (asimilables a las utilizadas en la RAM) pero a diferencia de ellas están basada en puertas NAND que no borran los datos cada vez que se apaga la computadora. Los datos en una SSD persisten incluso cuando no tiene energía. Al ser memorias no volátiles, no requieren ningún tipo de alimentación constante ni pilas para no perder los datos almacenados, incluso en apagones repentinos.

Frente a un disco duro típico con placas magnéticas, platos giratorios y una aguja de lectura, la estructura de una SSD cambia por completo. No tiene partes mecánicas ni móviles y usa un sistema de celdas eléctricas para enviar y recibir datos rápidamente. Con ello, y además de otras ventajas, incluso las SSD de menor rendimiento triplica el rendimiento en transferencia de datos que ofrece un disco duro.

Formatos SSD

El formato más popular y versátil es el que utiliza los mismos estándares que los discos duros, 2,5 y 3,5 pulgadas. Si lo vas a montar en un ordenador portátil tienes que emplear el primero y asegurarte que su altura sea soportada, porque existen unidades de 9,5 mm y 7 mm. Para ordenadores de sobremesa, te sirven todos los existentes. Puedes utilizarlos tal y como se entregan aunque lo ideal es comprar un adaptador a 3,5 pulgadas para un mejor montaje en una torre de PC.

El segundo formato más importante a valorar es el denominado M.2, con ventajas en tamaño, peso y consumo sobre los que usan el estándar de 2,5-3,5 pulgadas con unas dimensiones de 80 x 22 y 3,5 mm. Una variante de ella es mSATA, aún más pequeña con unas dimensiones de 50,8 mm x 29,85 mm x 4,5 mm, pero menos soportada. Entre sus desventajas, podemos citar un ligero mayor coste y menor versatilidad ya que no todas las placas base lo soportan. El apartado de rendimiento es idéntico a las anteriores si utilizan SATA, aunque es muy superior al utilizar PCIe como luego veremos. Es el formato que se impondrá en el futuro y el recomendado a utilizar en placas nuevas.

SSD

Un tercer formato que podemos encontrar para equipos de sobremesa es el de tipo tarjeta pinchada directamente en un slot PCI de la placa base. En este formato se incluyen las unidades que montan sus chips directamente en la tarjeta o si ésta se utiliza como accesorios para poder montar las M.2 anteriores en placas que no tengan un conector especializado.

Optane 905P

 

Interfaces SSD

Otro elemento distintivo a la hora de comprar una SSD es el bus de conexión a la que se conectan. Las unidades de 2,5-3,5 pulgadas se conectan a la interfaz SATA (no compres nada que no soporte SATA-III – 6 Gbps), mientras que M.2 se pueden conectar tanto a SATA como a PCIe. Éstas últimas son las más extendidas y las que marcan la diferencia en rendimiento.

Sin embargo, no todas las SSD ofrecen el mismo rendimiento incluso bajo el mismo bus de conexión, derivado de las memorias utilizadas y especialmente de su controlador. El usuario que compre hoy un SSD, no debería conformarse con menos de una unidad que no alcance los 500 Mbytes por segundo sobre SATA en velocidades de transferencia de datos tanto en lectura como en escritura. Hay SSDs muy baratas que rebajan este dato especialmente en escritura. Evítalas, no merecen la pena.

Las M.2 que utilizan PCIe son las unidades más rápidas que vas a encontrar en almacenamiento sólido de consumo. Utilizan la interfaz nativa PCI-e para disparar su rendimiento hasta un máximo teórico que llega a multiplicar por cinco el de las unidades de estado sólido conectadas a SATA y por quince el de los discos duros. Aunque en sus inicios su precio era prohibitivo para el gran consumo, las distancias frente a SATA se están reduciendo. Si te lo puedes permitir, no lo dudes, por ellas pasan el futuro del almacenamiento en PC.

SSD 970 PRO y EVO

Conviene conocer que las nuevas generaciones de SSD M.2 PCIe soportan el estándar NVM Express, diseñada desde cero aprovechando la baja latencia y el paralelismo de los SSD PCI Express, ofrecen un rendimiento espectacular y convierten la unidad en arrancable, permitiendo prescindir completamente de otras unidades de almacenamiento. Si vas a comprar este tipo de SSDs para reemplazar por completo disco duros, asegúrate que tu placa soporta o puede ser actualizada para soportar el protocolo NVM y convertir la unidad en arrancable. De lo contrario, no podrás utilizarla como unidad principal para instalar en ella el sistema operativo, aunque sí utilizarla para almacenamiento de datos.

Capacidad SSD

Hay una diferencia importante entre la forma que manejan los datos una SSD y un HDD. Una SSD escribe datos en trozos llamadas “páginas”. Un grupo de páginas se denomina un bloque y con el fin de escribir nuevos datos en un bloque ocupado, todo el bloque tiene que ser borrado primero. Para evitar la pérdida de datos, toda la información que existe en el bloque primero debe ser trasladado a otro lugar antes de que el bloque se puede borrar. Una vez que los datos se mueven y el bloque se borra, sólo entonces se pueden escribir.

Este proceso es casi instantáneo pero requiere espacio libre vacío para que funcione correctamente. Si no hay suficiente espacio libre el proceso pierde eficiencia y se ralentiza. Comentamos este apartado técnico porque afecta a la capacidad cuando realizamos la compra de una SSD. Para lograr su máxima eficiencia deberíamos dejar libre aproximadamente un 20 por ciento de la unidad.

De ahí que -actualmente- recomendemos la compra de una unidad de al menos 250 Gbytes si la queremos instalar en un ordenador portátil para reemplazar el disco duro instalado. Evitaríamos las unidades de 128 y 64 Gbytes, exceptuando si el presupuesto es crítico o si el portátil cuenta con doble espacio de instalación y queremos combinar la SSD con un disco duro.

En un PC de sobremesa las necesidades de capacidad de almacenamiento son mayores tanto si reemplazamos todos los discos duros (caro pero más efectivo) como si hacemos convivir la SSD (como primera unidad de arranque para el sistema y aplicaciones) con el/los discos duros instalados. Las posibilidades son amplias.

Guía: Montaje de SSD en un PC manteniendo el disco duro

Montar una SSD de baja capacidad y precio que funcione junto al disco duro es una buena opción para no gastar demasiado. Si tu presupuesto es más amplio y quieres lo mejor, puedes apostar totalmente por SSD. Unidades con 1, 2 y 4 Tbytes son ya comunes; Fixstars tiene a la venta modelos con 6 Tbytes; SanDisk o Samsung comercializarán unidades de 8 Tbytes este año, lo mismo que Intel de la mano de Micron ofertará modelos con 10 Tbytes.

¿Cuánto dura una SSD?

A pesar de sus componentes mecánicos, los discos duros siguen siendo “norma y seña” en cuanto a resistencia de unidades de almacenamiento y de ahí su uso masivo en centros de datos 24/7 donde prima la fiabilidad por encima de todo. Además, requieren pruebas y certificaciones que pueden durar meses y por ello la entrada de SSDs ha sido hasta ahora bastante tímida.

A diferencia de los discos duros, las SSD no tienen partes móviles lo que les otorgan una gran ventaja en cuanto a imposibilidad de fallo mecánico. Por contra, los SSD son más propensos a fallos de energía eléctrica mientras que la unidad esté en funcionamiento, provocando corrupción de datos o incluso el fallo total de los dispositivos. Además, los bloques de memoria en un SSD tienen un número limitado de operaciones de escritura.

Afortunadamente, las nuevas generaciones han mejorado muchísimo en fiabilidad. Todas las SSD incluyen células de memoria adicionales libres para cuando las otras fallen no perder capacidad, reasignando sectores dañados. Pruebas de resistencia han confirmado este aumento de fiabilidad con algunas series de unidades sobreviviendo después de soportar una prueba masiva de escritura por encima de los 2 petabytes. Una cantidad de datos enorme que un usuario en condiciones reales (normales de uso) tardaría decenas de años en completar

Sí conviene señalar que en las últimas generaciones de SSD, los fabricantes están apostando por las memorias flash NAND TLC, de triple nivel por celda, y las QLC o cuádruple núcleo por celda serán las siguientes. Esta tecnología aumenta la densidad de almacenamiento y rebaja costes, pero reduce la resistencia de formatos anteriores como MLC y especialmente SLC, Single-Layer Cell, que solo almacena un bit por celda y que ya no verás en el mercado de consumo.

Para compensarlo, los mejores fabricantes han aumentado la garantía hasta 5 años en unidades de consumo, mientras que hay modelos profesionales con hasta 10 años de garantía. La vida media oficial de una SSD se estima entre 5 o 7 años.

Compra SSD – Modelos y Precios (Septiembre de 2018)

Cualquiera de los grandes fabricantes (Samsung, Kingston, OCZ (Toshiba), SanDisk (WD), Crucial…) nos van a ofrecer modelos interesantes y variados en rendimiento y capacidad. Y, buenas noticias, a precios bastante más baratos que en el mes de mayo donde actualizábamos por última vez esta guía.

Desde ahí, las novedades han sido numerosas e interesantes, como el lanzamiento de las UV500 de Kingston que tuvimos oportunidad de analizar recientemente; la presentación de las BX500 de Crucial; las XG6 de Toshiba; las Barracuda de Seagate; las M500 de Biostar; las 660P de Intel; las M9Pe de Plextor o las RC100 de Toshiba. En cuanto a tecnología, destacar la interfaz PCIe Gen 4.0 x8 o la presentación de las SSD QLC de Samsung.

Si estás dispuesto para la compra, te ofrecemos una selección de la oferta actual de unidades de estado sólido, con diferentes capacidades. Los separamos por los formatos SATA y PCIe que hemos visto en el artículo. No te vas a equivocar; hay muchísima oferta de todos los fabricantes y repetimos, con amplia rebaja de precios desde el último trimestre.

SSD SATA

  • Samsung EVO 860. Una serie que ofrece 250 GB, 500 GB y 1 TB por 62, 98 y 205 euros, respectivamente. Las nuevas versiones añadidas son las de 2 TB por 436 euros y 4 TB por 953 euros. Samsung también mantiene la distribución del modelo anterior EVO 85o, aunque la verdad es que no merecen la pena porque tienen un precio igual o superior.
  • Kingston SUV500. Una de las novedades. Gran velocidad, cifrado y 5 años de garantía y un precio muy atractivo, con 480 GB de capacidad por 95 euros y 960 GB por 216 euros. Si necesitas más, la unidad de 2 TB cuesta 464 euros. Kingston mantiene series anteriores como las UV400, pero como las anteriores de Samsung no merecen la pena.
  • Crucial BX500. Novedad reciente, ofrece versiones de 240 GB y 480 GB con precios sobresalientes: 59 y 75 euros.
  • Crucial MX500. El fabricante también ofrece una serie anterior, en versiones de 250 GB, 500 GB, 1 y 2 Tbytes, con precios respectivos de 59, 90, 191 y 399 euros.
  • SanDisk SSD Plus. Otra de las grandes del sector, adquirida por WD, con una serie de consumo rebajadísima sobre el trimestre anterior, que ofrece versiones de 240 GB por 46 euros, 480 GB por 75 euros y la versión de 960 GB por 178 euros.
  • OCZ TR150. Recuperada con la compra de Toshiba, monta memorias del fabricante japonés (de lo mejor del sector) y ofrece unidades de 480 GB por 119 euros.
  • Toshiba TR200. Una de las novedades de este año fue la Toshiba TR200, disponible en capacidades de 240, 480 Gbytes por 49 y 105 euros, respectivamente. La versión de 960 Gbytes cuesta 241 euros.
  • WD Blue SSD. Muestra de la entrada de los grandes fabricantes en el sector de las SSDs son las nuevas unidades de Western Digital, con capacidades de 250 y 500 Gbytes por 80 y 149 euros, respectivamente. La unidad superior con 1 Tbyte cuesta 302 euros y es de los pocos modelos que han subido de precio.
  • Seagate Barracuda. Otra novedad muy reciente del otro gran fabricante de discos duros, con 250 GB por 80 euros; la de 500 GB por 137 euros y la de 1 TB por 242 euros.

SSD M.2 – PCIe

  • Samsung 970 EVO. De lo mejorcito del segmento en rendimiento en almacenamiento de consumo: 3.200 Mbytes por segundo en modo lectura. De nuevo ha bajado de precio y ahora mismo se puede comprar la unidad de 250 GB por 101 euros, el modelo de 500 GB cuesta 161 euros y la versión de 1 Tbyte por 319 euros. Samsung también mantiene las 960 EVO.
  • Samsung 970 PRO. Pocas más rápidas para consumo con 3500 MB/seg en lectura. La unidad de 512 GB ha vuelve a bajar de precio hasta 232 euros. La firma mantiene las 960 PRO en varias capacidades.
  • WD Black PCIe SSD. Otra de las novedades este año es una unidad de estado sólido del líder de discos duros con 2050 MB/s en lectura. Con 256 Gbytes cuesta 93 euros y con 512 GB por 195 euros.
  • Toshiba OCZ RD400. Toshiba ofrece un modelo MLC NAND con memorias propias de 15 nanómetros y un rendimiento estratosférico: hasta 2.600 MB / s y 1.600 MB / s. La variante de 256 GB cuesta 150 euros, mientras que la de 512 GB cuesta 182 euros, tras una gran bajada de precio.
  • Kingston A1000. Otra de las series de M.2 recomendables (de menor rendimiento que las anteriores, pero más baratas). con velocidades de hasta 1500 MB/s en lectura y 1000 MB/s de escritura. Ofrece un adaptador HHHL opcional para pincharlo en slot PCI si no tiene un conector M.2 dedicado. La versión de 240 Gbytes cuesta 63 euros y la versión de 480 GB tiene un precio de 114 euros y la de 960 GB cuesta 238 euros. Si tienes bastante con su rendimiento es una de las más baratas SSD PCIe.
  • Corsair MP500. Utiliza memorias de Toshiba y es muy rápida (3.000 / 2.400 MB/s). En formato M.2, ofrece versiones de 120, 240, 480 y 960 Gbytes, con precios respectivos de 73, 111, 231 y 389 euros. Todas han bajado de precio.
  • Intel – 600p. Interesante por precio es este modelo M.2 con 512 GB por 193 euros.
  • Intel Optane SSD 900P. Una de las novedades del trimestre cuesta 408 euros en su versión de 280 GB. Más lentas que las grandes del segmento (Lectura: 2400 MB/s, escritura: 2000 MB/s) son muy, muy caras. Su única ventaja es su formato U.2, 2,5 pulgadas pero conectable a PCIe cara todavía. El precio es un disparate, no la recomendamos.
  • Toshiba RC100. Otra novedad en el trimestre y esta sí nos gusta, con 240 GB por 74 euros y rendimiento medio.

Recursos, comparativas, guías de uso y montajes:

 

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