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¿Qué es eso del GDPR? ¿Cómo afecta a un consumidor?

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GDPR

GDPR son las siglas del General Data Protection Regulation, o en español, el Reglamento General de Protección de Datos que también verás escrito como RGPD. Se trata de una nueva normativa de la Unión Europea, que desde hoy 25 de mayo es de obligada aplicación en todos los estados miembros, afectando a todo tipo de empresas, grandes o pequeñas, organizaciones de cualquier índole o instituciones gubernamentales públicas de todos los niveles de administración.

En nuestro sitio dedicado al canal informático hemos publicado un artículo especial que si te interesa recomendamos revisar porque ofrece lo más importante que se debe conocer de esta GDPR. También nuestro sitio profesional, MCPRO, ofrece numerosa información con lo que supone esta normativa, su afectación y alcance. Sin embargo, no queríamos dejar pasar el día para comentar por aquí sus principales claves y lo que supone para un consumidor.

¿Qué es el GDPR?

Desde los años 90 existen normas nacionales de privacidad de la información basadas en varias directivas europeas de protección de datos y de privacidad en las comunicaciones electrónicas. Una legislación creada en tiempos donde no existía una red global como Internet, ni la multitud de servicios y usuarios conectados, ni los grandes centros basados en la nube que manejan una cantidad de datos incuantificables.

Los avances tecnológicos, Internet y la era de la conectividad han dejado todas las normativas simplemente obsoletas. Para entender la necesidad de esta regulación baste recordar la noticia tecnológica del año, el escándalo Facebook donde se incumplió cualquier regla legal y ética en manejo de datos personales. Se recolectaron datos sin consentimiento ni información a sus usuarios al más puro estilo de “tráfico mafioso” con fines no sólo comerciales y de publicidad, sino políticos y de desinformación interviniendo en campañas electorales como las presidenciales estadounidenses que ganó Trump o en la consulta del Brexit.

Y solo es la punta del iceberg, porque las acusaciones de incumplimiento se extienden a todas las grandes tecnológicas, sin excepción. La Unión Europea intenta poner coto a estos desmanes con una normativa que es la más ambiciosa de las creadas en todo el mundo en los últimos 20 años. Una legislación que beneficia al consumidor (y también a las empresas responsables) reforzando la protección de datos para todos los individuos de la Unión Europea y la forma en la que las organizaciones los procesan, almacenan y, finalmente, destruyen, cuando esos datos ya no son requeridos; regulando la exportación de datos personales fuera de la UE, y también, estableciendo un conjunto de “derechos digitales” para todas las personas físicas del territorio.

Si el objetivo principal del GDPR es dotar de un mayor control de sus datos personales a los ciudadanos de la UE, también beneficia a las empresas al ofrecer un entorno más transparente para operar, simplificando el entorno regulador de los negocios internacionales y unificando la regulación dentro de la UE.

La nueva normativa afecta a todas las empresas e instituciones que manejen y utilicen datos de cualquier persona física de la Unión Europea. El reglamento de protección de datos amplía el ámbito de su aplicación a empresas no europeas que tengan su residencia en cualquier parte del mundo, siempre que procesen datos de residentes de la UE. Es decir, la norma afecta por igual a una pequeña empresa española que a un gigante como Facebook o Google en cuanto al tratamiento de datos de personas físicas de la UE.

GDPR también contempla elevadas sanciones por infracciones que pueden alcanzar los 20 millones de euros o el 4% del volumen de ingresos anuales de una empresa. Obviamente, a algunas grandes les seguirá siendo más rentable traficar ilegalmente con los datos que cumplir la normativa. Veremos cómo se desarrolla.

¿Cómo afecta el GDPR a un consumidor?

Amén del bombardeo informativo en todos los medios, en los últimos días estarás recibiendo una inmensa cantidad de correos electrónicos de empresas con la que mantienes contacto o servicios de Internet, que te informan de la aplicación del GDPR, cambios -en su caso- de políticas de privacidad, cambios en las condiciones del servicio y la autorización para seguir usando tus datos, algo obligado por la nueva normativa.

Debes saber que GDPR te otorga derechos digitales como el consentimiento expreso si una empresa quiere recopilar o manejar tus datos personales. El consentimiento debe ser explícito para los datos recopilados y los fines para los que se utilizan los datos. Los controladores de datos deben poder probar el “consentimiento”. Además, te deberán informar de sus usos y si son varios, que lo autorices expresamente en cada caso.

El concepto de “datos” también ha sido ampliado y no solo refiere a nombre o domicilio, sino a fotos, audios, orientación sexual o hasta una dirección IP que te identifique. La autorización de uso de datos podrá ser retirada en cualquier momento y también se contempla el conocido como “derecho al olvido” sin los trámites (pegas) actuales.

Otros derechos son los de portabilidad, ya que podrás pedir la transferencia de tus datos de una entidad a otra, y la limitación, suspensión temporal del uso de los datos. En cuanto al tratamiento de menores, el consentimiento debido no podrán realizarlo menores de 16 años (en España menores de 14), tendrán que hacerlo padres y tutores.

Para muchas empresas será complicado de implementar pero es una normativa obligada para devolver el control de los datos a los usuarios. Usuarios que -como hemos hablado otras veces- también tienen mucho que decir en estos casos. Por un lado exigiendo la protección de sus datos y por otro, responsabilizándose de no regalar compulsivamente su intimidad.

También es buen momento para revisar los datos que las compañías tienen de nosotros y gestionar los mismos, aunque sea un arduo trabajo. No es la panacea, pero sea bienvenido este GPDR, el mayor cambio normativo de privacidad de las últimas dos décadas y un cambio de rumbo en la manera de recopilar y manejar los preciados datos personales.

Más información: ReglamentomuycanalMCPRO

Coordinador editorial de MC y colaborador habitual en varias webs del grupo TPNET. Al día de todas las tecnologías que pueden marcar tendencia en la industria.

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¿Trabajas con máquinas virtuales? 10 consejos para mejorar el rendimiento

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máquinas virtuales

Las máquinas virtuales son un método rápido, cómodo y seguro para ejecución de software. Muestra su valor en aplicaciones profesionales ante el incremento de las infraestructuras de computación en nube, pero también es una tecnología muy interesante a nivel cliente, profesional y también en consumo.

El uso de las máquinas virtuales no es nuevo ya que se utiliza desde la década de los 60 para virtualizar hardware, software, sesiones de usuarios, dispositivos de almacenamiento o redes. Un recurso tecnológico muy valioso utilizado desde los años 60 indicado especialmente para ejecutar sistemas operativos, para pruebas de software, aplicaciones o juegos incompatibles sin necesidad de tocar el sistema principal que actúa como anfitrión.

Mejorando el rendimiento de máquinas virtuales

Hay oferta disponible para crear máquinas virtuales en las plataformas principales (Windows, Mac y Linux) y algunas versiones son gratuitas. Sea cual sea la aplicación usada, hay una serie de consejos útiles para acelerar su rendimiento. Entre otros:

  1. Asegúrate que Intel VT-x o AMD-V esté disponible y activado. Son extensiones especiales para los procesadores que mejoran su capacidad de virtualización activando la aceleración por hardware. Casi todos los procesadores de las últimas generaciones las soportan. AMD-V está activada por defecto en modelos compatibles. Con procesadores Intel es diferente y lo habitual es que el Intel VT-x venga desactivada por defecto, provocando errores a la hora de utilizar aplicaciones de virtualización. La solución es sencilla y pasa por entrar en la BIOS del equipo o en la configuración del firmware UEFI para activar esta característica.
  2. Crea discos de tamaño fijo y no dinámicos. Al crear la máquina virtual, puedes elegir entre dos tipos diferentes de discos virtuales. Por lo general, aplicaciones como VirtualBox o VMware, utilizan discos discos asignados dinámicamente que crecen a medida que los vas utilizando y necesitas más espacio. Sin embargo, es preferible asignar un espacio fijo desde el principio, tendrás un mayor rendimiento y menor fragmentación. Es la mejor opción a no ser que tu espacio en disco sea crítico y no te quede más remedio que emplear almacenamiento dinámico.
  3. Elige la unidad de almacenamiento más rápida. Muchos usuarios tendemos a instalar y ejecutar las máquinas virtuales en una unidad de almacenamiento secundaria con mayor capacidad y que suele ser un disco duro. Si puedes, haz espacio a tu SSD y utilízala en su lugar, porque la mejora de rendimiento será brutal. Por el mismo motivo, evita emplear unidades externas que -por lo general- te van a ralentizar la ejecución de las máquinas virtuales, a no ser que dispongas de medios rápidos con interfaces Thunderbolt/USB 3.1.
  4. Instala herramientas software adicionales. Después de instalar un sistema operativo invitado en una máquina virtual, debes instalar los paquetes adicionales de software que para ellos disponga la aplicación de VM que estés utilizando. VirtualBox, VMware o Parallels ofrecen herramientas y/o controladores especiales que ayudan a que cada sistema funcione mejor en el hardware particular de tu máquina.
  5. Asigna más memoria RAM. Las máquinas virtuales son devoradoras de memoria RAM. Cada máquina virtual contiene un sistema operativo completo, por lo que tienes que repartir la memoria RAM del ordenador en varios sistemas separados. Microsoft recomienda al menos 2 GB de RAM para sistemas con Windows 7/10 y lo mismo podemos decir de las distribuciones GNU/Linux actuales. Ese es el mínimo recomendado, pero si tienes hardware suficiente deberás asignar una mayor cantidad. máquinas virtuales
  6. Asigna más núcleos de CPU. En máquinas virtuales el procesador sí importa, y mucho. De hecho, hace la mayor parte del trabajo. Si tienes un procesador multinúcleo, asigna los que te puedas permitir. Como con la memoria RAM, todo dependerá del número de máquinas virtuales que arranques simultáneamente y del sistema a virtualizar. Prueba con varias opciones hasta lograr el equilibrio y que no te ralentice tu sistema principal.
  7. Ajusta la configuración de vídeo. Ajustar la configuración de vídeo también puede mejorar el rendimiento de tu máquina virtual y además de gestionar resolución de pantalla como haríamos en el sistema principal, debemos asegurarnos de tener habilitadas la aceleración 2D y 3D. También podemos gestionar la cantidad de memoria de vídeo dedicada. máquinas virtuales
  8. Excluye directorios en el antivirus. La solución de seguridad de tu equipo puede estar escaneando los archivos de la máquina virtual cada vez que se acceda a ellos, reduciendo el rendimiento. El antivirus no puede ver el interior de la máquina virtual para detectar virus que se ejecuten en sistema operativo invitado, por lo que esta exploración es inútil. Para acelerar las cosas, añade el directorio de la máquina virtual a la lista de exclusiones de tu antivirus.
  9. Suspender en lugar de apagar. Cuando hayas terminado de utilizar la máquina virtual, es posible que desees guardar su estado en lugar de apagarla completamente. La próxima vez que la necesites, basta hacer un doble clic para ponerla en marcha. El sistema operativo huésped se reanudará donde lo dejó en lugar de arrancar desde cero. La función es similar a la hibernación o suspensión. La aplicación guarda el contenido de la memoria de la máquina virtual en un archivo en el disco duro, para cargarla cuando lo requiera el usuario.
  10. Para máquinas virtuales, mejora tu hardware. Todo lo dicho anteriormente es una ayuda para mejorar el rendimiento de nuestras máquinas virtuales pero, no hay milagros al utilizar este recurso tecnológico. Aquí sí vale el dicho de cuanto más mejor. Como habrás visto, para que funcionen adecuadamente tenemos que cederles recursos de nuestra máquina principal. Y no pocos. Si tu hardware no es lo suficientemente potente y las utilizas, puedes bloquear por completo tu equipo en cuanto ejecutes un sistema que requiera un cierto nivel de potencia, si bien el consumo de recursos de, por ejemplo, Windows 10 o DOS es totalmente diferente.

Utilizando máquinas virtuales

Como habrás visto la virtualización es un método rápido, cómodo y seguro para ejecución de software, adecuado también para uso en máquinas de consumo para pruebas, ejecución de software incompatible, emuladores y un largo etc.

Los sistemas operativos soportados por las máquinas son numerosos (Windows, FreeBSD, GNU/Linux, OpenBSD, OS/2 Warp, Solaris, MS-DOS, OS X…) y solo están limitados por el propio soporte del software de virtualización que empleemos.

No todas las aplicaciones funcionan igual sobre distinto hardware. Quizá la mejor para empezar sea VirtualBox, software libre y gratuito y que nos permite instalar un montón de sistemas sobre Windows, Linux, Macintosh y Solaris. VMware es una auténtica referencia y además de las versiones de pago, ofrece VMware Workstation Player de manera gratuita para usos no comerciales. Si estás usando macOS, el mejor rendimiento lo obtendrás con Parallels Desktop, aunque puedes usar el mismo VirtualBox o VMware Fusion.

Como guía práctica, puedes repasar la guía “paso a paso” que dedicamos a la instalación de Windows 10 usando VMware. La instalación es muy similar con VirtualBox.

 

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Google puede rastrearte incluso con la ubicación desactivada: así puedes evitarlo

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Hace unas horas, una investigación de Associated Press revelaba que Google recopila datos de nuestra ubicación, incluso si tenemos esta función desactivada desde el “Historial de Ubicaciones”. Aunque no se muestren en la línea de tiempo, los datos de dónde estamos y dónde vamos van a parar a sus servidores con el objetivo de “mejorar nuestra experiencia”.

El texto de Google (sí, ese que casi nadie lee antes de pulsar el botón aceptar) indica claramente esta característica, razón por al que Google esgrime que no han ocultado nada:

“El ‘Historial de Ubicaciones’ es un producto de Google que está completamente habilitado, y los usuarios tienen los controles para editarlo, eliminarlo o desactivarlo en cualquier momento. Nos aseguramos de que los usuarios del ‘Historial de Ubicaciones’ sepan que cuando inhabilitan el producto, seguiremos usando la ubicación para mejorar la experiencia de Google cuando hacen cosas como realizar una búsqueda en Google o usar Google para obtener indicaciones para llegar en automóvil”.

De esta forma, desactivar ese historial solo sirve para Google no nos muestre un recorrido por los sitios donde pasamos, donde comemos o donde nos alojamos. Si cambiamos la opción se sigue haciendo, solo que no podemos verlo. Para comprobar por tí mismo qué sabe Google de tus movimientos solo tienes que entrar en este enlace e introducir tu nombre de usuario y contraseña (si es que no están ya identificado).

Cómo evitar que Google rastree tu ubicación

En el panel de Mi Actividad, Google proporciona una forma de evitar que el rastreo de muchos de nuestros datos. Entra en https://myactivity.google.com/ y ve a la sección Controles de actividad, que verás en la barra de la izquierda. En la siguiente pantalla, desactiva el rastreo tal y como indicamos en la imagen.

Es importante recordar que con esta acción limitamos el rastreo de datos en el futuro, pero los que ya tiene quedarán almacenados. Por otro lado, es posible que algunas funciones de Google no funcionen correctamente tras desactivar esta función, así que tenedlo en cuenta. Finalmente, si quieres eliminar todo rastro debes entrar en Administrar actividad y borrar todos los registros que aparezcan.

Más información | AP

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Cómo activar Do Not Track en los principales navegadores para escritorio y Android

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Do Not Track

La característica de Do Not Track lleva años siendo un estándar implementado en los principales navegadores web del mercado, aunque también está soportado por algunas aplicaciones debido a que en los tiempos actuales tenemos instalados en nuestros ordenadores y dispositivos móviles decenas de productos y servicios que se apoyan en Internet.

Do Not Track se encarga de indicar a los servidores que el usuario no quiere ser rastreado, pero presenta el inconveniente de que es el servidor el que acepta o no esta petición, por lo que al final no termina siendo totalmente efectivo para evitar el rastreo de los usuarios por Internet. Si se quiere protección total contra el rastreo, es preferible utilizar Tor Browser Bundle o algún servicio de VPN, estando esta última cosa bastante a la mano si tenemos en cuenta a Opera.

Aprovechando la ocasión, vamos a explicar cómo habilitar Do Not Track en los principales navegadores web disponibles para escritorio (Windows y posiblemente Mac y Linux) y Android.

Google Chrome para el escritorio

Para habilitar Do Not Track en el popular navegador web de Google hay que dirigirse primero a Configuración en el menú principal.

El segundo paso consiste en desplegar la Configuración Avanzada.

En el tercer paso hay que activar la opción de “Enviar una solicitud de no seguimiento con tu tráfico de navegación”.

Por último hay que confirmar que se quiere habilitar Do Not Track en Google Chrome.

Mozilla Firefox para el escritorio

Activar Do Not Track en Firefox resulta sencillo debido al fuerte enfoque en la privacidad que tradicionalmente ha manejado Mozilla. Para ello, en primer lugar, hay que ir a las Opciones (Preferencias en Linux) de la aplicación.

Luego hay que dirigirse a la sección “Privacidad & Seguridad”.

Por último hay que desplazarse verticalmente hasta hallar la sección “Protección contra el rastreo” para marcar la opción “Siempre” tanto para bloquear los rastreadores como para enviar la señal de “No rastrear”. Lo primero es un bloqueador de rastreadores más potente que incluye Firefox y que se acerca un poco a lo que ofrecen Ghostery y uBlcok Origin, mientras que lo segundo es la propia característica de Do Not Track.

Opera para el escritorio

Debido a que Opera es un navegador basado en Chromium, los pasos a seguir para la habilitación de Do Not Track son similares a los de Chrome, teniendo que acceder en primer lugar a la Configuración de la aplicación.

El segundo paso es similar a Firefox, ya que hay que ir a la sección de “Privacidad y seguridad”.

El tercer paso consiste en seleccionar “Enviar una petición de ‘No rastrear’ con el tráfico de navegación”.

Al igual que en Chrome, una vez seleccionada la opción hay que confirmar la activación pulsando sobre el botón Aceptar.

Además, a través de la navegación privada, se puede acceder al servicio de VPN ofrecido por Opera.

Microsoft Edge en Windows 10

En el navegador web de última generación de Microsoft hay que dirigirse primero al menú de opción, que está situado en los tres punto que se pueden ver en la parte superior derecha de la aplicación, y luego pulsar sobre Configuración.

Luego hay que pulsar sobre el botón “Ver configuración avanzada”.

Deslizarse verticalmente hasta hallar la opción “Enviar solicitudes de Do Not Track”, que obviamente se tiene que activar.

Internet Explorer 11

Sí, el defenestrado navegador web de Microsoft también soporta Do Not Track y resulta muy sencillo de activar. Para ello solo hay que ir al menú de configuración, dirigirse a Seguridad y luego hacer clic sobre “Activar solicitudes de No realizar seguimiento”.

La activación de la característica, además de confirmación, requiere de reiniciar la aplicación.

Google Chrome en Android

Para activar Do Not Track en Chrome para Android los pasos no son en esencia muy diferentes a los que hay que seguir en la aplicación para el escritorio, teniendo que ir en primer lugar a la Configuración de la aplicación.

El segundo paso consiste en dirigirse a la sección Privacidad, dentro de la “Configuración avanzada”.

Después hay que buscar la sección “No realizar seguimiento” y una vez dentro de esta Activar la característica.

Mozilla Firefox para Android

Los pasos a seguir son similares a los de Chrome, teniendo en primer lugar que dirigirse a la sección de Configuración.

Luego ir a Privacidad.

Dentro de Privacidad, en primer lugar hay que activar “No rastrear” y luego dirigirse a “Protección contra rastreo”, que mostrará un diálogo en el que hay que seleccionar la opción Activada.

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