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Análisis

Peugeot 508, rebeldía

Publicado el

«Habéis venido a luchar como hombres libres…», William Wallace (Bravehearth, 1995)

Suzanne echó un vistazo a su abigarrada mesa de trabajo y no le gustó lo que vio. No era el desorden en si, en realidad un orden desorganizado como le gustaba decir a todo el que expresaba (verbalmente o no) su asombro al ver tal cantidad de papel lleno de bocetos y diseños sin terminar acumulado sobre una mesa de dibujo, era lo que estaba dibujando. Aún recordaba las palabras del coordinador del departamento de diseño del grupo «no inventes Suzanne, los coreanos, los italianos y hasta japoneses y alemanes están en lo mismo: Suvs y más Suvs». Y a ello se puso Suzanne y durante dos semanas de sus lápices de colores salieron para acomodarse en esos cientos de hojas de papel fantasmas de vehículos altos, de aspecto robusto, otros más estilizados, musculosos… Ella los veía como animales torpes y fofos, víctimas inevitables en un supuesto ecosistema de una jungla del motor.

Pero es que Suzanne no era una diseñadora cualquiera. Era la nieta de Gérard Welter la mente y el ingenio detrás de la primera mirada del león, la del Peugeot 504 y padre del Peugeot 205. Y cuando Suzanne veía los dibujos recordaba las historias de su abuelo sobre su visita a Pininfarina o la inspiración de los ojos de Sofía Loren para diseñar los faros del mítico 504. Y su abuelo habría mirado esos dibujos y habría abierto los ojos de forma teatral ajustándose las gafas y sacudido la cabeza sin decir una palabra. No le habrían gustado. Entoces Suzanne con un grito apartó con el brazo todos y cada uno de los papeles de la mesa que cayeron plácidamente revoloteando sobre el suelo del taller que había quedado en silencio. Mientras todos la miraban Suzanne empezó un diseño nuevo. Partiendo por supuesto de la mirada del león…

Ficha técnica del Peugeot 508

Los coches tienen su propia mirada y pocas marcas como Peugeot pueden presumir de una mirada tan identificable en prácticamente todos sus modelos. La mirada de un león, el animal que luce en su escudo. Pero hay modelos de la marca francesa que lucen estos «ojos» de forma más elegante y agresiva y otros algo menos. El coche que hemos podido probar en esta ocasión no solamente luce una versión genuina de esa mirada mítica, sino que su línea y características son un rugido, una declaración de intenciones para el mercado de las berlinas grandes. Peugeot también juega.

Peugeot 508, un auténtico felino

Las líneas del 508 que hemos podido probar hablan claro, se trata de una berlina de diseño marcadamente deportivo. Se ha reducido la altura con respecto a la generación anterior y aunque se ha recortado también algo la longitud nos encontramos frente a un coche grande, de 4,75 metros. Los cambios estéticos también son significativos y subrayan también el carácter dinámico de este modelo, con grupos ópticos más afilados y la impresión de que los cristales recorren los laterales sin obstáculos además del diseño del paragolpes posterior, grande y elevado.

Se ha optado por unas puertas sin marco superior en la parte delantera lo que le da un aspecto aún más ágil y sofisticado. En este modelo la toma de aire tiene un diseño en cuadrícula y los faros se cierran en los laterales con una línea que baja hasta el parachoques. El portón del maletero hace las veces de spoiler y linda con una luna trasera muy inclinada que da una pincelada más en el conjunto de los atractivos trazos del 508.

En color rojo, como el que probamos, desde luego no pasa desapercibido y compite en imagen con las más modernas berlinas que también han optado por un aspecto más deportivo como las de Opel, Volkswagen o Alfa Romeo. Es una tendencia muy positiva que busca competir con el boom de los SUV de una forma distinta, ofreciendo un aspecto y unas características complementarias a ese tipo de coches y que está teniendo una excelente acogida.

Elegancia dentro

En el interior el 508 tiene un aspecto moderno y se podría decir que futurista. Siguiendo la estética y concepto del i-cockpit que ha implementado en otros modelos como el 3008, con un volante de tamaño reducido y achatado en la parte superior e inferior. Además los indicadores han sido colocados de de tal forma que se pueden ver por encima del mismo. Los mandos también tienen un diseño peculiar con una forma metálica y alargada descansando en una especie de repisa bajo la pantalla del sistema de información y entretenimiento.

Los plásticos de los recubrimientos del salpicadero y otros elementos del interior en la parte delantera en nuestro modelo eran de un material plástico con una textura curiosa en dos colores, una especie de trama geométrica que resulta agradable al tacto y da una impresión de calidad a la vez que da un ingrediente futurista más. Lo cierto es que todos estos detalles estéticos parecen más en su sitio en un coche de las características del 508 (de inspiración deportiva) que no en el 3008.

Los asientos delanteros son cómodos y el puesto de conducción tiene muchas posibilidades de regulación, que por otro lado necesitaremos hasta que logremos la postura adecuada para poder leer los indicadores por encima del volante. Con respecto al 3008 como la postura es menos erguida es algo más laborioso, pero el resultado con una breve adaptación no es incómodo y es posible que resulte más seguro porque hace que apartemos menos la vista de la carretera.

Modernidad en el Peugeot 508

Por eso nos sorprende que la pantalla del sistema de infotaiment no haya sido colocada más arriba para conseguir el mismo efecto. Una vez escogida la postura el puesto de conducción es cómodo, con unos asientos envolventes y firmes. El puesto del conductor resulta algo encajonado por la gran consola central que por otro lado resulta muy cómoda y mullida para apoyar el brazo derecho en largos tramos de carretera y ofrece un buen espacio de almacenamiento auxiliar con doble apertura.

Al lucir un diseño deportivo algunos coches coches suelen sacrificar algo la comodidad para acceder a las plazas traseras y la habitabilidad sobre todo en altura. Eso también le pasa al 508 que sacrifica algo de comodidad para los pasajeros para ofrecer un diseño más dinámico. Sin embargo las plazas traseras, una vez accedemos, son cómodas y pueden acomodar a tres personas con algún sacrificio para la plaza central. Hay espacio para las piernas y la única limitación es algo menos de altura.

En la parte de atrás dispone de doble salida de ventilación y dos tomas USB para la carga de dispositivos. Hay bastantes huecos portaobjetos en las puertas además del espacio de la consola central que hemos mencionado. Otro efecto del diseño de la carrocería es que la visibilidad trasera es algo limitada a través del cristal de atrás, sobre todo si llevamos pasajeros.

Gran maletero

El maletero es de un tamaño considerable con una capacidad de 487 litros. Aquí el diseño deportivo juega a favor porque para acceder al maletero disponemos de un portón de gran tamaño que permite cargar sin dificultad bultos de gran tamaño. Los asientos son abatibles en partes como es habitual para alcanzar los 1.537 litros si abatimos la segunda fila completa.

En el apartado de prestaciones hay que comentar que a nuestra disposición Peugeot puso el competente motor de 130 caballos diesel que se ha ganado una excelente reputación en el grupo. Aunque el coche es voluminoso el motor no tiene problemas en moverlo con acelraciones y recuperaciones que no se pueden calificar de emocionantes pero suficientes para viajes de todo tipo.

Nos ha gustado mucho la personalidad del 508 para afrontar terrenos virados, con un aplomo que invita a tomar las curvas a buena velocidad con un buen equilibrio con el confort. Un chásis realmente sólido con unas suspensiones pensadas para limitar los balanceos sin renunciar a ofrecer un excelente confort en carreteras con irregularidades.

Curvas

El cambio manual es bastante preciso pero no especialmente deportivo y anuque el motor de 130 caballos se desenvuelve bien las características del coche invitan a probar una versión con más caballos para aumentar la diversión. El confort de marcha en trayectos largos es elevado, aunque el ruido aerodinámico es un poco mayor que otros modelos parecidos de la competencia, quizás por la ausencia de marcos en las puertas.

Los consumos son correctos pero si exigimos diversión superaremos con facilidad los ocho litros a los cien kilómetros. En ciudad los consumos también serán del orden de los diez litros si no tenemos especial cuidado. Pero hay que tener en cuenta el tipo de coche que tenemos entre manos para poder valorar estas cifras con justicia.

Conclusiones

El diseño de este Peugeot es uno de los más atractivos que ha ofrecido la marca en los últimos años y supone en cierto modo una vuelta al pasado en cuanto a concepto, con una visión más deportiva y dinámica del concepto de berlina grande que como hemos apuntado parecen seguir muchos fabricantes. La diferencia es que Peugeot, sin ir más lejos con su mítico 505, lleva muchos años siendo fiel seguidor de esa filosofía y esto se nota en muchos detalles de esta barlina de mirada felina.

En el interior, aparte de los sacrificios en habitabilidad que solemos tener que hacer con este tipo de coches, nos ha parecido muy acertada la estética futurista y que encaja bien con el concepto del coche. También nos hemos acostumbrado al concepto de i-cockpit sin demasiados problemas y con ciertas mínimas ventajas en manejo y seguridad que hay que tener en cuenta. En definitiva un coche excelente que nos ha gustado sobre todo como estética pero que nos ha terminado de convencer en otros aspectos también.

Valoración final
7.8 NOTA
NOS GUSTA
Diseño marca de la casa
Puesto de conducción cómodo
Gran maletero
Acabados buenos
A MEJORAR
Algo de ruido aerodinámico
Cambio un poco perezoso
RESUMEN
Una gran berlina con personalidad como en los viejos tiempos de la marca francesa. Deportividad, elegancia y buenos acabados con un motor competente
Prestaciones7
Diseño8.5
Consumo6.5
Confort8.5
Sistema de infoentretenimiento8.5

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