Imprimir puede salir caro

Imprimir puede salir caro

Las empresas en Europa se gastan más de 663 millones de euros al año en impresión. Una cifra que se podría reducir con una mejor gestión y una estrategia definida de impresión, según un estudio encargado por Canon Europa y llevado a cabo por ICM Research.

En la mayoría de los casos estudiados, el gasto surge de los problemas técnicos más que de los propios usos de los empleados. De hecho, en los 19 países estudiados, los empleados del 72 por ciento de las compañías han declarado no poder imprimir documentos al menos una vez al mes. Una de las razones indicadas fue la de no informar sobre el fallo en la impresora por parte de los técnicos. Este problema es particularmente acusado en compañías de gran tamaño, con un 43 por ciento de los encuestados (empleados en empresas con alrededor de 250 trabajadores) afirmando que los técnicos son lentos a la hora de informar sobre las incidencias de los equipos de impresión.

Así, los técnicos emplean, como media, tres semanas y media al año para resolver los problemas e incidencias de las impresoras. Esta cantidad se eleva a 10.000 horas perdidas anualmente a nivel global en Europa.

En este sentido, Adam Gilbe, director de marketing de soluciones europeas en Canon Europa, señala que “en los tiempos de crisis, los negocios no pueden hacer oídos sordos a este problema. El ahorro de costes gracias a  una gestión de impresión racionalizada y efectiva es ahora más importante que nunca”. Por lo que es necesario planificar una estrategia para que los costes de impresión sean menores ya que el coste de una inadecuada gestión puede suponer más de 82.000 euros cada año. Esta cifra puede aumentar en el caso de grandes empresas hasta los 695.000 euros anuales.

Estrategia de impresión definida

Gilbe declara que “las empresas tienen que establecer una estrategia de impresión que prevea soluciones para aquellos momentos en los que las impresoras están fuera de servicio”. La solución para ahorrar costes de impresión sólo puede pasar por definir una estrategia de impresión.

Sin embargo, pocas empresas consideran que este es un buen método para reducir gastos. De hecho, cerca de dos tercios de las empresas no tienen una estrategia; en España, Francia y Portugal se trata de un 57 por ciento, un 71 por ciento si hablamos de Noruega y un 73 por ciento en Reino Unido.

 

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