¿Cómo será la Red en el futuro?

¿Cómo será la Red en el futuro?

Vinton Cerf, considerado uno de los padres de Internet, ha escrito en Time.com un interesante artículo sobre cómo será la actual Internet dentro de poco más de diez años. Aunque el desafío que se nos presenta en el manejo de las cantidades ingentes de información que se moverán en la Red del futuro es de gran magnitud, Vinton Cerf cree que dispondremos de los instrumentos necesarios para saber manejarla y sacarla provecho.

 

Como sucede con otras infraestructuras, llegará un momento en que parecerá que Internet ha desaparecido por convertirse en ubicua, vamos, que estará en todas partes y conviviremos con ella sin darnos cuenta de que está detrás. La mayoría de los accesos se producirán usando “vías de alta velocidad” a través de todo tipo de dispositivos de mano que ya conocemos (teléfonos móviles) y los que están por desarrollar. Está tendencia ya se percibe claramente en la actual telefonía móvil, capitaneada por los smartphones, que han sustituido a los PDA de hace unos años. Como los criados de siglos pasados, nuestros dispositivos asistentes personales charlarán entre ellos y todo este proceso será transparente para nosotros.

 

Vinton Cerf, uno de los padres de Internet, considera que en el futuro la Red será ubicua, estará en todas partes.

 

El elevado número de dispositivos que llevamos encima (teléfono móvil, reproductor de música, cámara digital, portátil, etc.) va camino de unirse en uno solo con múltiples funciones equipado con tecnología de comunicación inalámbrica con la Red en cualquier parte. Seguro que acabaremos llamando a ese dispositivo algo así como WIDGET (Wireless Internet Digital Gadget for Electronic Transactions; Dispositivo Digital Inalámbrico para Transacciones Electrónicas).

 

Todo lo que conocemos (coches, edificios, aviones, señales de tráfico, etc.) estará on-line más o menos en el año 2020 y nos parecerá que habrá más cosas conectadas a  Internet que personas. Los dispositivos programables serán tan baratos que utilizaremos pegatinas informatizadas que serán capaces tanto de emitir como de recibir información, con lo que se logrará que los procesos de fabricación sean cada vez más automáticos, con controles de existencias, transporte y distribución nunca vistos. Para hacernos una idea, la compra en el supermercado será automática y el pago se hará vía nuestra cartera digital.

 

Hasta los satélites y las futuras estaciones espaciales estarán en la Red.

La llegada de máquinas programables en escala nanométrica ampliará la conexión a Internet de cosas del tamaño de las moléculas, que podrán incluso inyectarse bajo nuestra piel. Tales dispositivos, junto con sensores integrados en nuestra ropa, evitarán que los pacientes tengan que ir al hospital a simples observaciones. Internet sufrirá una alteración sustancial con las tecnologías ópticas, que permiten transmitir cientos de miles de millones de bits por segundo sobre cada hilo de la espina dorsal de fibra óptica de la Red. El corazón de Internet será óptico, mientras que en la periferia se utilizará una mezcla de tecnologías de acceso, incluyendo las viejas líneas telefónicas de par de cobre. De hecho, Internet también se habrá extendido fuera de nuesto planeta a satélites y estaciones espaciales.

 

La pregunta es, ¿cómo afectará el acceso a Internet a nuestras vidas? Cada vez más la información será accesible al instante y desde prácticamente todas partes. Por ejemplo, en caso de emergencia médica nuestro informe estará disponible para una consulta remota de médicos especialistas e incluso habrá cirugía remota. Los dispositivos tendrán acceso al sistema de posicionamiento global, lo que aumentará el valor de las bases de datos indexadas geográficamente. Los mencionados WIDGET harán uso del GPS para llevarnos. por ejemplo, al restaurante tailandés más cercano comunicándose con nuestro coche, todo ello sin que tengamos que hacer nada para que se “entiendan” entre ambos.

 

La privacidad será uno de los mayores desafíos de la Red del futuro.

 

Eso sí, en una sociedad donde fluyen por la Red enormes cantidades de datos sobre nosotros, la privacidad será un problema. Algunas personas echarán de menos el anonimato del pasado, ya que nos haremos preguntas como ¿quién podrá acceder a nuestro historial médico y a nuestra información finacieras?, ¿cómo controlaremos que esa información no caiga en manos de quien no debe tenerla?, ¿seremos capaces de buscar y usar la información disponible en la Red sin dejar plagado nuestro camino de cookies con datos personales?, ¿cómo se cobrarán los impuestos y las transacciones comerciales? o ¿cómo demostraremos que los contratos fueron firmados sobre una cierta fecha y que los términos y condiciones no han sido cambiados electrónicamente? Lo positivo es que hay respuesta tecnológica para muchas de estas preguntas, aunque serán necesarios acuerdos internacionales para que puedan llevarse a cabo.

 

La creación de la “próxima Internet” supone un gran desafío para los ingenieros y científicos, aunque Vinton Cerf es optimista y cree que viviremos en un mundo plagado de información circulando por todas partes, pero dispondremos de los instrumentos necesarios para usarla correctamente.

 

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