Hemos tocado Microsoft Surface

Hemos tocado Microsoft Surface
2 de marzo, 2009

Gracias a un evento organizado para la prensa por parte de Microsoft España hemos tenido la ocasión de poner nuestras manos sobre uno de los últimos inventos de los laboratorios de Redmond, el interfaz Microsoft Surface. La empresa pretende que este dispositivo con interface multitáctil, que consiste en una mesa cuya superficie es una pantalla de 30 pugadas, pueda encontrar aplicaciones para empresas e instituciones.

 

Microsoft ha presentado en España Surface, un producto innovador destinado a aplicaciones empresariales y comercios que pretende acercar a los usuarios menos duchos en tecnología todas sus posibilidades sin necesidad de adaptarse a un interfaz determinado, sino ofreciendo los recursos de forma intuitiva y natural. Surface consiste en una mesa en cuya parte superior se coloca una pantalla táctil de 30 pulgadas que dispone de una superficie especial resistente a los golpes.

 

Bajo esa superficie se colocan varias cámaras que son capaces de detectar objetos que posemos en su superficie y de leer unas etiquetas especiales que permiten identificar a cada objeto que posemos sobre su superficie. El funcionamiento de Surface es multitáctil, con objetos que podemos manejar en pantalla que activan distintas funciones según la aplicación que estemos utilizando. El resultado es que deplazamos y abrimos objetos perfectamente reconocibles en pantalla de forma intuitiva.

 

 

En Muycomputer ya nos hicimos eco del lanzamiento de esta tecnología, que lleva prácticamente un año funcionando para determinadas aplicaciones como tiendas de telefonía y hoteles, como es el caso de los de la cadena Sheraton. Ahora la empresa de Redmond ha anunciado el desembarco en España de esta solución tecnológica con una presentación a la que pudimos asistir. En la rueda de prensa María Garaña, responsable de la empresa en España, nos ha presentado la tecnología Surface como un avance con respecto a los interfaces anteriores para acercar la tecnología a todos.

 

 

También nos ha ilustrado las posibilidades de esta tecnología en distintos escenarios como el turismo, el entretenimiento o aplicaciones más concretas como concesionarios de coches, tiendas de electrónica o telefonía y consultas médicas. Microsoft ha querido traer Surface a España para promocionar la posible aplicación de Surface  a modelos de uso en nuestro país. María Garaña ha puesto especial énfasis en las posibilidades de Surface en el ámbito del turismo, sobre todo como potentes kioscos de información de uso sencillo. Importante el apartado de partners. En la actualidad Microsoft está trabajando con Telefónica para el desarrollo de distintas aplicaciones.

 

 

 

También se han proporcionado algunos datos de Surface. El dispositivo funciona sobre un Intel Core Duo a 2,2 GHz, una tarjeta gráfica de 256 Mbytes y 2 Gbytes de memoria que incorpora como sistema operativo Windows Vista Businness. Esto premite que las aplicaciones puedan ser desarrolladas de forma más sencilla, facilitando la programación de aplicaciones e incluso abriendo la posibilidad de adaptar programas ya existentes para su uso con Surface. Otro dato es el precio: 13.000 euros, un desembolso prohibitivo para su instalación por parte de un particular.

 

 

 

Tras la presentación vino el momento de probar Surface con nuestros propios dedos. Lo primero que deja una buena impresión es la superficie táctil, de aspecto robusto (es capaz de soportar varios kilos de peso) pero al mismo tiempo con una excelente transparencia, lo que permite apreciar la buena calidad de la pantalla. La sensibilidad del sistema no es tan alta como otras pantallas táctiles que hemos probado, pero más que suficientes para las aplicaciones a las que va destinado.

 

 

 

La velocidad de respuesta sorprendío a todos, aunque en realidad los gráficos que presenta en pantalla no requieren grandes recursos por parte de la tarjeta gráfica y las aplicaciones mostradas eran sencillas desde el punto de vista de la visualización. Para que el sistema pueda reconocer los objetos que apoyamos sobre la superficie, tendremos que pegar a cada uno de ellos una etiqueta que dispone de distintas marcas en forma de puntos blancos. La disposición de las mismas permite al sistema reconocer a cada objeto (móviles, cámaras, reproductores MP3) de forma única. Durante la demostración se nos aseguró que se estaba trabajando en modelos compatibles con sistemas de reconocimiento y transmisión de datos de corto alcance, como el RFID o el NFC.

 

 

 

Durante la demostración pudimos ver una aplicación en la que apoyando simplemente el teléfono se mostraban las fotos que tenía en memoria como si estuvieran dispuestas sobre la mesa. Luego se pasaron fotografías de un terminal a otro simplemente pulsando y arrastrando sobre el otro teléfono las imágenes que contenía la memoria del primero. Para ello Surface hace de pasarela y utiliza FTP sobre Bluetooth. La demostración fue deslumbrante desde el punto de vista del despliegue tecnológico, aunque las aplicaciones prácticas dependerán de la eficacia con las que sean capaces de sacar partido a este sistema. Por otro lado estamos frente a una especie de mostrador electrónico, frente al que los usuarios tendrán que esperar para su uso, del mismo modo que los periodistas tuvimos que esperar nuestro turno para la demostración.

 

Es decir, que Surface es una aplicación que “descapilariza” la tecnología, la desplaza de las manos del usuario, acostumbrado ya a llevar la tecnología encima en forma de teléfono móvil y otros dispositivos de bolsillo, a un dispositivo que estará en comercios o lugares públicos. El éxito potencial de esta tecnología, más que en lo novedoso de la propuesta, estará en las aplicaciones que se encuentren para Surface.

 

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