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VIPER, o cómo encontrar agua en la Luna

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VIPER, o cómo encontrar agua en la Luna

No muchos lo recuerdan, pero los planes para las misiones Apolo llevadas a cabo por la NASA entre finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado no se quedaban en llegar a la superficie de la Luna, en realidad iban mucho más allá, pues aspiraban a establecer una colonia lunar. Sin embargo, una vez ganada la carrera por la Luna a la Unión Soviética, muchos consideraron que la carrera espacial ya había llegado a su fin y, por lo tanto, que no tenía sentido mantener la enorme inversión pública realizada hasta el momento. Cuesta imaginar en qué punto se encontraría la exploración espacial en la actualidad si en aquel momento se hubiera seguido adelante.

Sea como fuere, y aunque quienes me leen habitualmente saben que soy bastante crítico con el rol de Donald Trump durante su periodo presidencial, es innegable que la exploración espacial experimentó un importante renacer de la mano de su administración. Un renacer que podemos identificar especialmente con el proyecto Artemisa, cuyo primer gran hito será la vuelta del ser humano a la Luna, medio siglo después de que la pisáramos por última vez.

Los planes a este respecto, en los que la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas juega un rol clave, son bastante ambiciosos, pues vuelven a contemplar, a largo plazo, la posibilidad de establecer una colonia en nuestro satélite natural, que entre otras cosas servirá para realizar múltiples pruebas de cara a las primeras misiones tripuladas a Marte, que de momento siguen estando previstas para algún momento de la década que viene.

Un elemento clave para poder establecer una colonia en la Luna, o en cualquier otro lugar fuera de nuestro planeta, es el agua, por razones obvias. Así, antes de plantear seriamente el establecimiento de una colonia lunar, sea temporal o permanente, así como cualquier otro tipo de instalaciones, es imprescindible tener garantizado el suministro local del líquido elemento. Y ahí es donde entra en juego VIPER (Volatiles Investigating Polar Exploration Rover), un rover que intentará llegar a las fuentes de agua identificadas en el Polo Sur de la Luna para confirmar su existencia y naturaleza.

No es una misión sencilla, ni mucho menos. La orografía de la región en la que se sospecha de la mayor presencia de agua está formada por cráteres, y a esto debemos sumar la capa de regolito (que puede llegar a ser cortante, lo que podría causar daños al vehículo y sus componentes) que se acumula sobre la superficie lunar. Estas dos particularidades obligan a un diseño muy complejo, tanto en lo referido a las ruedas como al sistema de suspensión del rover.

Superadas las complicaciones en lo referido al tránsito lunar, VIPER todavía tendrá que acometer otro importante desafío. Aunque se sospecha que los polos lunares concentran cantidades mayores de agua de lo que se pensaba anteriormente, ésta se encuentra congelada en los diversos cráteres que el rover tendrá que explorar. Por lo tanto, primero tendrá que analizar la superficie para encontrar dichas reservas de agua y, una vez detectadas, tendrá que retirar el regolito y practicar perforaciones para confirmar que, bajo la superficie, efectivamente hay agua en estado sólido.

Para tal fin, VIPER se apoyará en un martillo perforador diseñado específicamente para tal fin denominado Regolith and Ice Drill for Exploring New Terrains (TRIDENT), capaz de perforar hasta 3,2 pies (alrededor de un metro), en conjunto con otros tres instrumentos spectrómetro que pueden analizar la composición de las muestras al observar la luz que emiten, llamados el instrumento Mass Spectrometer Observing Lunar Operations (MSolo), el Near Infrared Volatiles Spectrometer System (NIRVSS) y el Neutron Spectrometer System (NSS).

«VIPER será el robot más capaz que la NASA haya enviado a la superficie lunar y nos permitirá explorar partes de la Luna que nunca hemos visto«, dijo la científica del programa VIPER de la NASA, Sarah Noble. «El rover nos enseñará sobre el origen y la distribución del agua en la Luna y nos preparará para recolectar recursos a 240,000 millas de la Tierra que podrían usarse para enviar astronautas de manera segura aún más lejos en el espacio, incluido Marte«.

 

Imágenes: NASA

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

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