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Análisis

Hogwarts Legacy, análisis: flipendo, te echábamos de menos

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Llegó el día. El 1 de septiembre, ese día marcado en el calendario en el que cada año, como un ritual, los fans de Harry Potter rememoran que (por enésima vez) no han recibido su carta de Hogwarts. Pero esta vez sí, con una fecha diferente y tras varios retrasos que han hecho el camino un poco más largo de lo que nos habría gustado, ya está aquí la lechuza con un mensaje para nosotros. Hogwarts Legacy es una realidad.

Disponible, como comentábamos, desde el 7 de febrero con la edición Deluxe, y desde el 10 de febrero con la standard, para los usuarios de PC, PS5, Xbox Series X y Xbox Series S; para PS4 y Xbox One habrá que esperar hasta el 4 de abril; y aún más para Nintendo Switch, que se alarga hasta el 25 de julio.

Hogwarts Legacy

Hemos tenido la oportunidad de probarlo en PC, y tras unas 15 horas de juego aproximadamente, vamos a contaros nuestras primeras impresiones sin spoilers de la trama.

Aunque en cuanto a requisitos hablamos en profundidad hace unas semanas con un post dedicado, os recordamos lo más relevante:

Requisitos mínimos de Hogwarts Legacy

  • Windows 10 de 64 bits.
  • Procesador Intel Core i5-6600 o AMD Ryzen 5 1400.
  • 16 GB de memoria RAM.
  • Tarjeta gráfica GeForce GTX 960 o Radeon RX 470 con 4 GB de memoria gráfica.
  • DirectX 12.
  • 85 GB de capacidad de almacenamiento.

Requisitos recomendados de Hogwarts Legacy

  • Windows 10 de 64 bits.
  • Procesador Intel Core i7-8700 o AMD Ryzen 5 3600.
  • 16 GB de memoria RAM.
  • Tarjeta gráfica GeForce GTX 1080 Ti o Radeon RX 5700 XT o Intel Arc A770.
  • DirectX 12.
  • 85 GB de capacidad de almacenamiento SSD.

En este caso, hemos probado el juego en un equipo con un procesador Intel Core i9-9900K CPU, con una tarjeta gráfica GeForce RTX 2080 Ti y 64 GB de RAM. En cuanto a rendimiento no hay ninguna queja, el juego rinde sin bajones de FPS en ninguna escena de las que hemos podido ver hasta ahora, tampoco he detectado ningún bug que altere el juego en ningún momento. Algo que sí he podido notar, de forma bastante sutil, son unos cambios en la temperatura del color en algunas escenas dentro del juego. Un detalle dentro de una versión previa al lanzamiento, y que probablemente se arregle con actualizaciones.

Pero al lío. Como probablemente todos sabemos a estas alturas, nos encontramos ante un RPG de acción de mundo abierto, inspirado en un universo tan rico como es el de Harry Potter, que ha ido aumentando más si cabe gracias a la saga de Animales Fantásticos. Sin embargo, al estar ambientado en el siglo XIX, no estaremos “contaminados” con personajes ya conocidos, sino que podremos vivir nuestra propia historia sin encontrarnos nada más allá que algún apellido o antepasado conocidos.

Para navegar dentro del juego tendremos una Guía de campo, en la que podremos consultar las misiones disponibles, editar el equipo, leer nuestros correos en la lechucería, consultar el mapa, etc. Una forma sencilla de saber en todo momento dónde estás y qué tienes que hacer, algo que en juegos de mundo abierto suele ser muy útil.

Este mundo abierto nos abre un amplio abanico de posibilidades de juego, en el que podrás elegir entre seguir una ruta más lineal con el modo historia, o distraerte un poco e ir de aquí para allá con misiones secundarias que, como ya estamos acostumbrados a ver, te irán ofreciendo numerosos personajes. También encontraremos las tareas, que son un tipo de misiones secundarias que los profesores de Hogwarts nos irán encomendando para ponernos las pilas con nuestro aprendizaje.

Además de aventurarte por los pasillos de Hogwarts, que, basándonos en la experiencia, parece un punto negro de criminalidad en el mundo mágico (a veces más peligroso que el propio Bosque Prohibido), podremos visitar la aldea de Hogsmeade y otros terrenos alrededor de la escuela, que en pocas ocasiones hemos tenido la oportunidad de ver en las películas.

Conforme vamos explorando nuevos espacios nos damos cuenta de que todo está lleno de secretos que, si bien no están disponibles desde el principio, podremos volver a ellos en un momento más avanzado del juego. Nos encontramos ante un mundo abierto que, sin haber explorado en su totalidad, parece amplio, pero no abrumador, y que está lleno de puzles y pequeñas misiones que nos darán más tiempo de juego. Perfecto para esos momentos en los que te apetece jugar de forma más casual sin avanzar necesariamente la trama principal.

Un detalle muy importante es que hay gatos repartidos por todo el mapa, y puedes acariciarlos. Poder acariciar gatetes es, desde luego, un chute de serotonina que merece la pena mencionar. Ya lo vimos en los últimos Assassin’s Creed y nos encanta. Continuamos.

Sincronización con Wizarding World

Al comienzo del juego, como no podía ser de otra forma, pasaremos por la tradicional ceremonia con el sombrero seleccionador. Para este paso podremos vincular, si así lo queremos, nuestra cuenta de Wizarding World al juego, para mantener nuestra casa, las especificaciones de nuestra varita y nuestro Patronus. Esto último sin mayor relevancia, ya que según han confirmado (y hasta donde hemos podido ver en nuestras horas de juego) no haremos uso del Patronus. En cuanto a la casa a la que entremos, tendremos una última oportunidad de elegir a cuál queremos pertenecer. Y sobre la varita, tendremos una personalización diferente, si así lo queremos, en nuestra esperada visita a Ollivanders.

Conforme avanza la historia de Hogwarts Legacy, poco a poco irás desbloqueando nuevos hechizos con los que cualquier fan de Harry Potter está familiarizado y que irán de la mano con las nuevas misiones que vayan surgiendo. Algunas misiones principales requerirán que avances con algunas secundarias o tareas, una forma que tiene el juego de llevarte de la mano para que disfrutes un poco más allá de la historia, y no seas un mero completista.

La trama argumental en sí, de la que no vamos a hablar (porque a nadie le apetece un spoiler), se desarrolla en paralelo con misiones del que es tu día a día como estudiante de Hogwarts, asistiendo a clases, elaborando pociones, aprendiendo habilidades o hablando con compañeros. Simplemente paseando por los pasillos del castillo irás descubriendo numerosos secretos y misiones. Con muchas de ellas podrás interactuar desde el principio, pero otros requerirán de habilidades que aprenderás en el futuro, y deberás revisitarlas. Al tratarse de un universo con el que muchos ya estamos familiarizados, irás reconociendo detalles o secretos con los que sabes incluso el hechizo necesario para interactuar (Alohomora, te estoy mirando a ti), pero que por las leyes mágicas que rigen este sitio aún no has aprendido.

Un detalle que me parece importante mencionar es que, como muchos esperábamos, en la lista de hechizos disponibles (en la que puedes ver todos los del juego, aprendidos o no), encontramos a un viejo conocido, Flipendo. Un guiño que me sacó una sonrisa, y eso que aún no he podido aprenderlo. Ya solo me falta una cara de Hagrid del juego de PS1 para terminar de ser feliz.

Toma de decisiones

Si eres el tipo de persona que decide ser, por ejemplo, Slytherin y no te interesa llevarte bien con nadie más allá de tu casa o tus intereses, o si tienes espíritu de mortífago y crees que la línea entre el bien y el mal es muy relativa, no hay problema. Aunque en cada conversación tendremos una serie de elecciones entre las que podremos decidir ser más o menos “amistoso”, no existe un sistema de moral, así que puedes tomar las decisiones que desees sin miedo a que eso te perjudique durante el juego, más allá de susurros que escuches por los pasillos de la escuela y poco más.

Pero no todo es felicidad y alegría en Hogwarts. El sabor amargo, como el de una grajea Bertie Bott con sabor a cera de los oídos, llega en el momento de aprender a usar la escoba. El problema de estos juegos tan, tan, pero tan esperados, es que resulta inevitable tener muchísima información del juego antes de llegar a darle al play. Este es el caso del quidditch. Ya sabíamos, porque lo habían confirmado desde la desarrolladora, que no íbamos a poder jugar al deporte mágico por excelencia. Pero aun así es un chof. Espero que esta ausencia se supla en un futuro en alguna especie de spin off, o quizás DLC, aunque creo que sería bastante ambicioso. Sea como sea, esperamos con ganas poder perseguir esa snitch dorada.

Sistema de combate

En Hogwarts Legacy la magia no es solo un Accio si no te apetece levantarte, o un Alohomora si se te han olvidado las llaves. También sirve para combatir, ya sea en un duelo de varita con tus compañeros en clase de Defensas contra las artes oscuras, o luchando contra el enemigo de turno. Por este motivo, el sistema de combate de Hogwarts Legacy es un punto realmente importante. Tras unas 15 horas de juego aproximadamente, siguiendo el modo de dificultad estándar (el recomendado por la desarrolladora) y con mando, el modo de combate resulta bastante ágil.

Podríamos decir que incluso resulta bonito de ver por sus coreografías, los combos enlazan muy bien un hechizo con otro, y el resultado es muy fluido y fácil de ejecutar.

Entre los muchos hechizos que aprenderás puedes llevar equipados cuatro, sumados a algunas acciones básicas como un hechizo de ataque sencillo, protego (un escudo) y revelio (para descubrir secretos). La clave está en esos cuatro hechizos que decidas equiparte, y que podrás ir cambiando en función de las exigencias de la misión o entorno en el que estés.

Gracias a algunos hechizos que inhabilitan al contrincante durante unos segundos y a la velocidad del ataque básico, resulta sencillo hacer combos que nos ayudarán a acabar de forma rápida con nuestros contrincantes. Además, si no le pillas el tranquillo, siempre tienes la opción de practicar en el club de duelo con ese Ravenclaw al que siempre has odiado, o incluso contra un maniquí si eres más neutral.

En algunas misiones tocará colarte en sitios e intentar pasar desapercibido, y para ello entra en juego una parte de sigilo que, si bien no es protagonista, será útil e incluso imprescindible en algunos momentos. En esta ocasión, en lugar de echar mano de la capa de invisibilidad tiraremos de un hechizo y tendremos que ir haciendo pequeños puzles hasta llegar a nuestro objetivo final.

Características RPG

Como buen RPG, en Hogwarts Legacy encontramos un árbol de habilidades que podremos ir desbloqueando conforme adquiramos experiencia. Sin embargo, subimos de nivel y conseguimos tantos puntos que realmente no se trata de una selección tan estratégica. Al principio puede parecerlo, ya que entre las opciones nos costará elegir las primeras, pero conforme subes de nivel te das cuenta de que no hay tanta variedad, y que llegar a desbloquear todas las habilidades (o al menos todas las que te interesen) no es algo tan descabellado.

En cuanto a equipo, el sistema nos obliga a ir revisitando constantemente los objetos que tenemos equipados. Conforme abramos cofres, cumplamos misiones y derrotemos enemigos iremos recopilando equipo que, una vez sustituido por un objeto superior, quedará para destruir o vender. Sin embargo, los slots de equipo son bastante limitados, y es frecuente que al intentar abrir un cofre te encuentres con el inventario lleno, y tengas que recurrir a destruir algún objeto de los que tengas. Para evitar esto es recomendable visitar ocasionalmente Hogsmeade y vender todo aquello que ya no necesitamos para ganarnos unas monedas.

No sé cuáles serán las sensaciones con este juego de un muggle alguien ajeno al universo de Harry Potter, o de alguien que, por el motivo que sea, no lo ha vivido tanto. Pero para alguien que se considera fan desde hace años, que se ha leído los libros y visto las películas mil veces, como es mi caso, este juego es nostalgia pura. Aunque la historia sea no solo previa, sino ajena a todo lo que conocemos de la saga, los escenarios, los entorno, el lore e incluso la música, todo nos lleva a ese lugar que, para muchos, ha sido casa.

La música especialmente merece una mención, porque en muchas ocasiones, sobre todo en esos momentos que sabes que son clave, muchas notas recuerdan a esa música que tenemos en la memoria, ese leitmotiv que tantos recuerdos nos trae, pero con un toque diferente.

Conclusiones

Las expectativas eran altas, toda una generación (e incluso varias) de personas que han formado parte de este universo desde pequeños llevaban años esperando un juego así. ¿Después de todo este tiempo? Siempre. No era fácil cumplir. Pero parece que Hogwarts Legacy cumple y no solo eso, si no que es, por fin, ese juego que todos esperábamos. Porque, aunque no es la primera vez que una desarrolladora nos brinda la oportunidad de adentrarnos en la escuela de magia y hechicería más famosa, esta vez somos más libres y podemos hacerlo a nuestras anchas, como auténticos alumnos, y no en los zapatos de Harry.

Sello MC Producto Recomendado

Hogwarts Legacy está disponible a través de su web oficial para PC (Steam y Epic Games), PlayStation 5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch por un precio de entre 59,99€ y 84,95€, dependiendo de la edición y la plataforma. También puedes precomprarlo para PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch.

Valoración final
9.1 NOTA
NOS GUSTA
El universo mágico que han creado
El sistema de combate es ágil
La banda sonora
A MEJORAR
Echamos en falta el Quidditch
Características RPG mejorables
RESUMEN
Hogwarts Legacy cumple con lo esperado y no solo eso, si no que es, por fin, ese juego que todos los fans de Harry Potter esperábamos.
Gráficos y sonido9.5
Jugabilidad9
Rendimiento9
Duración9

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