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Juegos y resolución de pantalla: nociones básicas y cosas que debes saber

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resolución de pantalla Diablo IV

La resolución de pantalla indica la cantidad total de píxeles que estamos reproduciendo en nuestro monitor, y determina tanto la calidad como la nitidez de la imagen. Es un concepto muy sencillo de entender, una mayor densidad de píxeles se traducirá en imágenes más nítidas y detalladas porque estas podrán crearse con una mayor cantidad de píxeles.

Dicho de una manera sencilla, y para que incluso el lector menos avanzado lo entienda, un píxel es un puntito de color que se puede reproducir con diferentes profundidades de color, y que se utiliza en conjunción con otros píxeles para representar imágenes. Esas imágenes pueden contener cientos de miles o incluso millones de píxeles.

Cyberpunk 2077 en 1440p. Clic para ampliar.

Fíjate en la primera imagen, es una escena de Cyberpunk 2077 renderizado en 1440p con calidad ultra y path tracing (trazado de rayos en modo Overdrive). Como puedes ver, el nivel de nitidez y de calidad de imagen es excelente, todo tiene un aspecto limpio y se aprecian incluso los detalles más pequeños. La resolución es lo suficientemente alta como apreciar con claridad incluso el pelo de V.

Ahora mira la segunda imagen, es la misma escena con la misma configuración, pero la resolución ha bajado a 720p. Todo tiene un aspecto borroso y deslucido, y ya no podemos apreciar los detalles más pequeños de la imagen. Incluso la propia interfaz del juego aparece muy pixelada, y la calidad global es terriblemente pobre a pesar de que tenemos el juego configurado en ultra y trazado de rayos al máximo.

Cyberpunk 2077 en 720p. Clic para ampliar.

Esta sencilla comparativa nos permite ilustrar la importancia de la resolución de pantalla en juegos, y por qué es importante llegar al nivel nativo de nuestro monitor. También es un fiel reflejo de por qué puede mejorar tanto la calidad de imagen cuando aumenta la resolución de pantalla, y del papel que juegan los píxeles al generar imágenes.

Al final todo es una cuestión de números. Cuando generamos una imagen con una resolución de pantalla de 1.280 x 720 píxeles (720p) estamos utilizando un total de 921.600 píxeles. Con una resolución de pantalla de 2.560 x 1.440 píxeles (1440p) tenemos un total de 3.686.400 píxeles en pantalla, es decir, estamos utilizando cuatro veces más píxeles para crear una imagen, y esto dispara el nivel de detalle y de nitidez.

La nitidez en 1440p, y el grado de detalle, es realmente bueno. Clic para ampliar.

Cuando se reduce el número de píxeles en pantalla tenemos que generar la imagen con una menor cantidad de esos puntos. Para compensar esto, los píxeles se verán más grandes, y esto generará ese aspecto deslucido y esa pérdida de nitidez que hemos comentado. Pensad que en resolución 720p tendremos solo un píxel disponible para generar un detalle concreto que en 1440p podríamos generar con cuatro píxeles.

En 720p la pérdida de nitidez de calidad de imagen es enorme, y hace que el juego pierda muchísimo. Clic para ampliar.

No obstante, hay que tener en cuenta que el tamaño de la pantalla también influye en el resultado final, y que en pantallas más pequeñas una menor resolución se notará menos que en una pantalla más grande. Esto se debe a la relación densidad de píxeles por pulgada, un valor que hay que tener también muy en cuenta, y que en líneas generales podemos concretar alrededor de estas relaciones de tamaño y resolución óptimas:

  • Menos de 21 pulgadas: resoluciones inferiores a 1080p.
  • Hasta 24 pulgadas: resolución 1080p.
  • Hasta 28 pulgadas: resolución 1440p.
  • A partir de 29 pulgadas: resolución 2160p.

Antes de pasar al siguiente punto quiero aclarar algunas cosas en este sentido, y es que la relación entre resolución y tamaño de pantalla es algo bastante subjetivo, y que al final cada uno puede tener sus propias preferencias, así que tomad el guión de cuatro puntos que os he dejado como un punto de referencia flexible, y no como alto estricto.

Me pongo yo mismo como ejemplo, he utilizado un monitor con resolución 1080p y un tamaño de 28 pulgadas y me he sentido cómodo, y a día de hoy en mi PC personal tengo un monitor 1440p curvado de 31,5 pulgadas y la experiencia me resulta perfecta. Puede que a vosotros os ocurra lo mismo, siempre que los valores de tamaño y resolución no sean demasiado extremos.

Por otro lado, en el caso de pantallas de pequeño tamaño (menos de 10 pulgadas) la resolución pierde bastante importancia a la hora de jugar. Podría poneros muchos ejemplos, pero creo que el mejor lo tenemos en la Steam Deck, una «consola» portátil que trabaja en resolución 800p y tiene un tamaño de 7 pulgadas. En dicha pantalla los juegos se ven bien incluso con reescalado y calidad media o baja.

Resolución de pantalla y rendimiento

Aumentar la cantidad de píxeles en pantalla mejora la calidad de imagen, esto no admite discusión, y su importancia es tan grande que esto es lo último que debemos sacrificar a la hora de jugar. Por ejemplo, si nuestro monitor tiene resolución nativa 1440p sería preferible jugar en dicha resolución y reducir la calidad gráfica a nivel medio que aumentar la calidad gráfica al máximo y jugar en 1080p.

La resolución de pantalla también afecta en gran medida al rendimiento y al consumo de recursos en juegos. Por ejemplo, una tarjeta gráfica como la GeForce RTX 3060 irá sobrada en 1080p, aguantará el tipo en 1440p y no será capaz de ofrecer una buena experiencia en 2160p. Tened en cuenta que estoy hablando de juegos actuales exigentes configurados con calidades máximas.

Esto tiene una explicación, y es que al subir la resolución aumenta la cantidad de píxeles con los que debe trabajar la tarjeta gráfica. Obviamente no es lo mismo dibujar un fotograma con 921.600 píxeles que hacerlo con 3.686.400 píxeles, en este último caso la GPU tendrá que afrontar una mayor carga de trabajo y esto le llevará más tiempo. Si no tiene potencia suficiente puede que acabe siendo incapaz de generar fotogramas con la velocidad mínima necesaria para que el juego se represente con fluidez.

Llegados a este punto hablamos del tiempo de renderizado, que mide el tiempo que tarda la GPU en generar un fotograma, y que se expresa en milisegundos. Para mantener una tasa de 60 FPS es necesario que cada fotograma se genere en 16,66 milisegundos, mientras que para mantener una tasa de 30 FPS cada fotograma debe renderizarse en 33,33 milisegundos.

Hay que tener en cuenta también que un mayor número de píxeles aumentará el impacto en el rendimiento de ciertos ajustes gráficos, como por ejemplo el trazado de rayos, que trabaja en una relación rayo por píxel. Al tener más píxeles hay que generar más rayos, y esto supone una carga enorme de trabajo para la GPU. Por eso tanto NVIDIA como AMD han compensado el impacto en el rendimiento de esta tecnología utilizando técnicas de reescalado y reconstrucción de la imagen.

No debemos olvidar que el aumento de la resolución de pantalla también incrementa la cantidad de memoria gráfica ocupada, y que cuando sube la resolución también es recomendable aumentar la calidad de las texturas para que el resultado final sea óptimo. Utilizar una resolución elevada con texturas en una resolución inferior puede darnos también un aspecto sucio y deslucido. Las texturas de alta calidad suelen consumir mucha memoria gráfica, y en muchos títulos los niveles más altos de calidad suelen estar bloqueados para evitar problemas de rendimiento.

Resoluciones más utilizadas y memoria gráfica recomendada

A día de hoy el estándar más utilizado sigue siendo 1080p, también conocido como FullHD. Es una resolución que ofrece un excelente equilibrio entre calidad de imagen y consumo de recursos, y que resulta bastante asequible incluso para tarjetas gráficas que hace años fueron gama media y que hoy serían gama baja, como la GeForce GTX 1060 y la Radeon RX 580.

La resolución 1440p goza de una aceptación cada vez mayor, porque mejora significativamente la calidad de imagen frente a 1080p y no implica un salto enorme a nivel de rendimiento. Con la resolución 2160p la mejora de calidad de imagen es enorme, pero también se produce un incremento muy marcado a nivel de hardware si queremos jugar bien con dicha resolución, una realidad que no ha cambiado en los últimos años, y que sigue frenando la adopción de monitores con esta resolución.

  • En 1080p se mueven un total de 2.073.600 píxeles, y es recomendable contar al menos con 6 GB de memoria gráfica.
  • En 1440p se mueven un total de 3.686.400 píxeles, y es recomendable contar al menos con 8 GB de memoria gráfica.
  • En 2160p se mueven un total de 8.294.400 píxeles, y es recomendable contar con al menos 10 GB de memoria gráfica.

Tened en cuenta que esos valores de memoria gráfica son el mínimo recomendado partiendo del consumo medio de los juegos actuales, y que no nos hemos limitado a títulos mal optimizados con requisitos absurdos como The Last of Us Part I por una razón muy sencilla, la excepción no debe marcar la regla.

Recordad además que, con las últimas actualizaciones, este juego redujo el consumo de memoria gráfica enormemente y mejoró la calidad de las texturas incluso en los modos más bajos, dos cosas que en teoría son incompatibles salvo que existiera previamente un grave problema de optimización y de consumo de recursos, que es algo de lo que este juego ha hecho gala desde el principio.

Obviamente hay casos en los que al configurar todo en ultra con resolución 2160p y activar trazado de rayos el consumo de memoria gráfica subirá, y será recomendable contar con al menos 12 GB de memoria gráfica, pero incluso en estos casos algo tan simple como reducir un escalón la calidad de las texturas o la memoria reservada para ellas nos permitirá superar el escollo sin problemas.

Reconstrucción y reescalado de la imagen: un auténtico salvavidas

La resolución de pantalla es la base sobre la que se construye la imagen de cualquier juego, y como hemos visto es el ajuste más importante y el más exigente dentro de esa base. Sin embargo, también es uno de los más versátiles en términos de optimización, una realidad que hemos podido confirmar en más de una ocasión gracias a la evolución de las diferentes técnicas de reescalado y reconstrucción de la imagen.

Reescalar y reconstruir la imagen implica partir de una resolución base inferior a la resolución objetivo, y a partir de esa resolución crear una imagen que sea capaz de cubrir la cantidad de píxeles que correspondería a esa resolución objetivo. Por ejemplo, podemos partir de resolución 1080p y reescalar a 2160p, y también movernos en cifras más modestas, como por ejemplo reescalar de 720p a 1080p.

Cuando más baja sea la resolución base y más alta sea la resolución objetivo más complicado será el proceso de reescalado, y peor será la calidad final que veremos en esa resolución reescalada. Esto es evidente porque por mucho que queramos no podemos hacer milagros, y rellenar el espacio correspondiente a 8.294.400 píxeles partiendo de una resolución de 2.073.600 píxeles es mucho más difícil que hacerlo partiendo de 3.686.400 píxeles.

Sin embargo, existen métodos de reescalado y reconstrucción de la imagen que han aplicado tecnologías avanzadas para mejorar notablemente el resultado final. El vetusto checkerboard de PS4 Pro se limitaba a estirar los píxeles para llenar los huecos cercanos, lo que a grandes rasgos equivalía a un reescalado espacial cuyos resultados no eran realmente buenos, ya que tendía a generar una marcad pérdida de detalle, producía imágenes poco nítidas y también generaba artefactos gráficos.

Clic para ampliar.

El FSR 2 de AMD marcó una evolución importante al introducir el uso de elementos temporales y espaciales durante el reescalado y la reconstrucción, lo que mejoró el grado de detalle y de nitidez en la imagen final, aunque es NVIDIA la que tiene el proceso de reescalado y reconstrucción más avanzado a día de hoy, porque el DLSS 2 también emplea vectores de movimiento e inteligencia artificial para conseguir un resultado que, en ciertos casos, llega a superar a la imagen en modo nativo.

Dependiendo de la tecnología de reescalado que utilicemos, y de la resolución base de esta, la pérdida de calidad puede ser más o menos marcada, pero a cambio estaremos disfrutando de un aumento importante de rendimiento porque, al final, la resolución real es inferior a la objetivo. Así, por ejemplo, cuando ejecutamos un juego como Cyberpunk 2077 en 2160 con DLSS 2 en modo rendimiento la resolución base real es 1080p. Esta se somete a un proceso de reescalado y reconstrucción inteligente para llegar a la resolución objetivo.

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