Probamos Intel Clarkdale

Probamos Intel Clarkdale
7 de enero, 2010

El Laboratorio de MuyComputer ha realizado pruebas con el procesador Intel Core i5-661, uno de los últimos lanzamientos de Intel basados en la plataforma Westmere y con tecnología de 32 nanómetros. Probamos el micro sobre varias placas base de última hornada y analizamos su rendimiento, cómo funciona el sistema gráfico integrado y qué ventaja real tiene la propuesta de Intel frente a otras soluciones del mercado.

El roadmap de Intel se va consumiendo a un ritmo muy cercano a los planes de la compañía. Su estrategia tick – tock marca el ritmo de un progreso constante que ahora se materializa en forma de nuevos chipsets y procesadores.

Tick Tock Tick Tock Tick Tock Tick Tock
Fecha aproximada 01 – 2006 07 – 2006 01 – 2008 11 – 2008 01 – 2010 2010 2011 2012
Tecnología 65 nm 65 nm 45 nm 45 nm 32 nm 32 nm 22 nm 22 nm
Arquitectura P6 / Netburst Intel Core Intel Core Intel Nehalem Intel Nehalem (Westmere) Intel Sandy Bridge Intel Sandy Bridge (Ivy Bridge) Intel Haswell
Desktop Presler / Cedar Mill Kentsfield / Conroe Yorkfield / Wolfdale Bloomfield / Lynnfield Gulftown / Clarkdale
Portátil Yonah Merom Penryn Clarksfield Arrandale
Procesadores Intel Core, Pentium Intel Core 2 Intel Core 2 Intel Core i7 / i5 Intel Core i3/i5/i7
Zócalo Socket 478, LGA 775 LGA 775 LGA 775 LGA 1366 LGA 1156 LGA 1156 LGA 1156 LGA 1156

El propósito de Intel con esta estrategia es el de minimizar riesgos evitando la coincidencia de un cambio de arquitectura y un cambio de tecnología de fabricación al mismo tiempo. Lo cierto es que el tiempo parece haber dado la razón al gigante norteamericano con una estrategia que ha proporcionado excelentes series de lanzamientos sin ningún problema serio.

En los últimos meses AMD no está siendo un rival problemático, pero aun así Intel está cumpliendo sus objetivos al menos en lo que respecta a los procesadores, porque en el apartado de los gráficos y computación paralela, Larrabee está siendo un proyecto irregular y problemático. Si los rumores acerca de una posible colaboración entre Intel y Sony para la tecnología de la consola Playstation 4 son ciertos, o incluso si los de una hipotética compra de NVIDIA por parte de Intel se materializasen, el panorama cambiaría radicalmente, pero, de momento, donde Intel sobresale sin fisuras es en el segmento de los procesadores.

Hacia un SoC real

En este mes de enero de 2010 Intel está presentando a modo de comienzo de año, el resultado de un Tick. Nehalem se desarrolló sobre la tecnología de 45 nm. y se ha perfeccionado durante los últimos meses mientras se ponen a punto para migrar a los 32 nm. Ahora es el momento para que Intel lleva Nehalem un paso más allá con una interesante reducción del tamaño de los chip que posibilita llevar los gráficos hacia el interior del chip del procesador.

Bajo el sobrenombre de Westmere, Intel introduce las nuevas familias de procesadores tanto para sobremesa como para portátiles con gráficos integrados en la CPU. En total se trata de 17 procesadores Core i3/i5/i7 para sobremesa y portátiles (11 para portátiles y 6 para sobremesa), junto con 7 nuevos chipsets (4 para portátiles y 3 para sobremesa). Existe una familia de procesadores Pentium (como el Pentium G6950), aunque para configuraciones muy económicas y limitado en cuanto a rendimiento.

La estrategia de Intel en esta primera aproximación hacia un auténtico “System on a Chip” o SoC, consiste en usar pastillas diferentes para la CPU propiamente dicha y para los gráficos. Están en el mismo soporte físico y encapsulado del procesador, unidos por una conexión QPI (Quick Path Interconnect) de alto rendimiento, pero se trata de “pastillas” de silicio diferentes (la correspondiente a los núcleos con tecnología de 32 nm., y la de los gráficos con tecnología de 45 nm.)

Los ingenieros han conseguido eliminar un chip del chipset, que realmente deja de ser un “set” para convertirse en un único módulo. El procesador se comunica con este chip mediante FDI y DMI (Flexible Display Interface y Direct Media Interface), de modo que los gráficos integrados puedan comunicarse con los conectores de vídeo HDMI, VGA o DVI, así como el audio de la salida HDMI.

Posicionamiento y escenarios de uso

Con Westmere, Intel deja de lado (momentáneamente) las soluciones de cuatro núcleos. De este modo, sea para equipos de sobremesa o portátiles, se trata de procesadores con dos núcleos, aunque con un uso intensivo de Hyperthreading, de modo que pueden trabajar con cuatro “threads”. También se ha mejorado el funcionamiento de la tecnología Turbo Boost, que posibilita el aumento de la velocidad de reloj por encima de la nominal cuando se dan circunstancias favorables para ello. Por ejemplo, cuando no se emplean todos los núcleos y en general cuando se usa menos potencia en la CPU que la máxima admitida, de modo que se aumenta la velocidad hasta alcanzar ese límite. Con 32 nm frente a los 45 de Lynnfield o Clarksfield, y las optimizaciones propias de un refinamiento de la arquitectura es posible hasta doblar la velocidad nominal en casos como los procesadores Core i7- 620UM para portátiles de bajo consumo.

El posicionamiento depende de la plataforma. Para portátiles, los modelos Core i7 están pensados para una audiencia que busca el máximo rendimiento en movilidad sin llegar a los extremos de los procesadores Clarksfield de cuatro núcleos. Para sobremesa, el modelo más “avanzado” es el Core i5 – 670 con 3,46 GHz de velocidad nominal y 3,73 GHz con Turbo Boost, aunque con un rendimiento inferior al de los procesadores Core i5/i7 Lynnfield o Bloomfield. Además, en el segmento extremo, para dentro de unas semanas está previsto que la tecnología de 32 nm. se ponga al servicio de los entusiastas con Gulftown, y el procesador de 6 núcleos especial para entornos multitarea y virtualización con mayúsculas.

En cuanto a escenarios de uso, Westmere se posiciona muy bien en el segmento HTPC (Home Theatre Personal Computer). Su elevado nivel de integración permite a los fabricantes de placas base construir modelos microATX con un coste reducido y si no se busca un rendimiento excepcional, con un procesador Core i5 o incluso Core i3 se puede afrontar la construcción de un sistema para ocio digital multimedia. De todos modos, el TDP de los modelos de sobremesa está en torno a los 70 – 80 W, por lo que las soluciones basadas en procesadores móviles serían más convenientes en términos energéticos.

En cualquier caso, la relación calidad/precio/prestaciones de los procesadores está muy bien dimensionada, y más ahora cuando los gráficos están integrados. Si no se busca un equipo para “gaming”, se trata de una tecnología suficiente para trabajar con Windows 7 y mover contenidos multimedia incluyendo Blu-ray.

En los sistemas móviles, el repertorio de soluciones es más amplio que en los sistemas de sobremesa, e incluye propuestas de bajo consumo con un TDP de hasta 18 W. Con este tipo de soluciones integradas, se pueden construir equipo portátiles finos y ligeros para una experiencia en movilidad satisfactoria y también equipos de 15 – 16’’ equiibrados en lo que a rendimiento y tamaño se refiere. Además, los precios pueden modularse gracias a la amplia variedad de ofertas disponibles y a la granularización de esta gama Clarkfield / Arrandale.

Sistema de pruebas

Para comprobar el comportamiento de estos nuevos procesadores, Intel nos ha hecho llegar un procesador Core i5-661 junto con una placa base Intel Desktop Board DH55HC con chipset H55.

Procesador Intel Core i5 661, 3,33 GHz (3,6 GHz con Turbo Boost) y 4 Mbytes de Smart Cache.

Memoria: DDR3 1.333 MHz, doble canal.

Placas base Intel Desktop Board DH55HC, ASUS P7H57D-V EVO y MSI H55M-E33.

Zócalo: LGA 1156 para procesadores Corei5/i7.

Chipset: Intel H55 Express.

Memoria: 4 ranuras DIMM DDR3 1333 / 1066 MHz, hasta 16 GB.

Gráficos: 1 x PCI-e 2.0 x16 + conexiones VGA, DVI, HDMI.

Conexiones: 6 x SATA 3Gbps, 1 x PS/2, 6 x USB traseros, 6 USB internos, 2 x PCI-e x1.

Audio: HDA 5.1 + 2 canales, S/PDIF.

Red: Gigabit Ethernet Intel Pro 10/100/1000.

Factor de forma: ATX.

En la tabla adjunta se detallan los resultados de algunas pruebas comparando con sus rivales más directos y con la referencia del procesador Intel Core i7 870 como “techo” inmediato para los procesadores LGA 1156. Es importante destacar cómo el consumo de los nuevos sistemas se ve muy beneficiado por el nivel de integración.

Clic para ampliar.

Adicionalmente hemos podido contar con dos placas más de ASUS y MSI. Lo mejor de contar con dos placas es que se trata de dos filosofías muy distintas que representan muy bien las distintas aproximaciones que los fabricantes adoptarán al implementar configuraciones basadas en procesadores Intel Core con zócalo LGA1156.

El modelo de Asus (P7H57D-V EVO) es una placa pensada para entusiastas, que además integra tecnologías como SATA 6 Gbps y USB 3.0. El modelo de MSI está más pensado para equipos multimedia, con pocas posibilidades de expansión pero perfecta para configuraciones que ocupen poco espacio, con una inversión mínima y con un consumo optimizado y equilibrado. El tipo de procesador que “encaja” con una placa como la de ASUS es preferiblemente de alto rendimiento, de tipo Core i5 o core i7 con cuatro núcleos. Es cierto que las conexiones para gráficos están presentes por “imperativo tecnológico” para quienes decidan instalar un Core i5 / i3 Westmere con gráficos integrados, pero el sobre precio no es significativo.

Para placas como la de MSI (MSI H55M-E33) , el procesador por excelencia es un Core i5/i3 con gráficos integrados. El modelo Intel Core i5-661 es uno de los más avanzados de los nuevos modelos presentados por Intel, con un rendimiento elevado y un consumo equilibrado, pero se pueden elegir modelos menos exigentes y más económicos. El chipset H57 integra alguna funcionalidad adicional comparado con el H55, pero esencialmente se trata de la misma tecnología.


Pruebas de rendimiento

Al final, el grueso de las pruebas se han hecho con el procesador Intel Core i5-661 sobre la placa MSI H55M-E33. También se han realizado pruebas sobre la ASUS con chipset Intel H57 y la de Intel con chipset H55. En todos los casos, las diferencias no son siginificativas en cuanto a rendimiento, aunque en algunos casos (en el modelo de Intel) se observaron problemas de ajuste de la pantalla al reproducir películas Blu-ray a pantalla completa con el software Cyberlink PowerDVD. Se trata casi con toda seguridad de un problema aislado en la placa de pruebas. En cualquier caso, la filosofía de la placa Intel y la de MSI son semejante, enfocadas sobre todo a configuraciones HTPC (Home Theatre PC) o equipos con diseños compactos.

Pruebas multimedia y videojuegos

En todos los casos, como “monitor” se ha usado una televisión Samsung LED Serie 8 de 40’’ a través de un cable HDMI. El ajuste del escritorio del sistema operativo Windows 7 Ultimate 64 bits a la pantalla se realiza fácilmente, aunque es conveniente desactivar las mejoras de pantalla en el televisor y en el panel de control de los gráficos integrados para evitar que los caracteres en pantalla se vean perjudicados por un excesivo “sharpening” o un contraste especialmente exagerado. Para ver películas o fotos a pantalla completa se pueden activar estas mejoras y realces para aumentar la saturación y el contraste.

Como altavoces se emplearon los de la propia televisión, así como los de una minicadena Denon conectada a la televisión mediante un cable óptico. De este modo, si se elige en el televisor usar los altavoces externos, lo que se está haciendo es llevando el sonido que sale a través del cable HDMI hacia la cadena Denon para que esta procese la información multicanal. También se contó con una unidad Blu-ray de LG conectada al equipo, así como con el software Cyberlink PowerDVD y ArcSoft Media Theatre.

Los resultados en el capítulo multimedia han sido bastante buenos. El benchmark HQV HD para Blu-ray arroja un buen nivel de calidad a la hora de tratar con artefactos visuales, incluso por encima de reproductores Blu-ray dedicados. El secreto está en el software reproductor y en las opciones de desentrelazado y procesado del vídeo. Lo cierto es que el nuevo panel de control de Intel para los gráficos integrados es más completo y con más opciones para configurar el comportamiento del sistema en este apartado.

El audio está bien tratado, o “no tratado” si se prefiere, pues directamente se transporta hacia el dispositivo multimedia externo, con compatibilidad con Dolby True HD y DTS Master Audio. Y además, con margen para hacer otras actividades al mismo tiempo. Con dos núcleos físicos y cuatro threads, y la aceleración por hardware, procesar una película en Blu-ray es una cuestión que ocupa entre el 10y el 15 % de uso de CPU total.

En juegos el rendimiento no es demasiado esperanzador. Los resultados con 3DMark Vantage no son destacables y como mucho permitirán jugar a títulos como “Los Sims” o WoW que no precisen de un renderizado gráfico intensivo. Eso sí, Windows 7 se mueve bien y permite mostrar los efectos visuales propios del sistema operativo sin problemas. Al menos siempre y cuando no se necesite hacer uso de Open CL u otras tecnologías nacidas bajo el amparo de DirectX 11. Resultados de menos de 500 puntos en 3DMark Vantage son suficientemente descriptivos como para no esperar demasiado. Eso sí. La tecnología de “conmutación de gráficos” permite en los portátiles emplear los de tipo integrado de Intel cuando se trabaja con batería, y los discretos de NVIDIA o AMD cuando se busca el máximo rendimiento como sea posible.

Rendimiento general

A pesar de que se trata de procesadores con dos núcleos, Intel ha conseguido que el rendimiento de la familia Core i5 / i3 esté a la par con el de los procesadores Core 2 Quad con arquitectura Core. Gracias a una mayor velocidad de reloj nominal, junto con Turbo Boost e HyperThreading, los Core i5 / i3 superan en rendimiento a sus “alter egos” en la arquitectura Core para un mismo rango de precios.Si se desactivasen HT y Turbo Boost, las cifras de rendimiento estarían a la par o por debajo en muchos casos, pero la arquitectura Nehalem ha sido pensada para aprovechar hasta el último resquicio de rendimiento disponible.

El consumo de los equipos está por debajo de sus equivalentes Core 2 y Core 2 Quad. Y sin ir más lejos, durante as pruebas fue raro pasar de un consumo medido de más de 100 W. En reposo (con el equipo sin aplicaciones en ejecución pero sin entrar en suspensión ni hibernación) el consumómetro marcaba valores en torno a los 50 W, mientras que en la ejecución de aplicaciones se situaba en torno a los 80 W con picos de hasta 90 – 100 W. El procesador Core i5-661 presenta la peculiaridad de tener unos gráficos integrados con una velocidad superior a la de los modelos acabados en “0” en vez de “1”, por lo que el TDP sube más. Con todo, el consumo está my bien modulado. Y si se baja la velocidad del bus hasta los 110 MHz (frente a los 133 nominales), las cifras medidas en el consumómetro bajaban hasta los 60 – 70 W. El rendimiento es menor, pero aún así suficiente para mover contenidos multimedia, por ejemplo.

Obviamente, el rendimiento está por debajo de los procesadores Nehalem de cuatro núcleos de las familias Bloomfield o Lynnfield, pero es suficiente para cubrir las necesidades informáticas y multimedia del usuario medio.

Conclusiones

Con carácter inmediato los procesadores preferidos para la mayoría de los usuarios serán los nuevos Intel Core i3/i5/i7 tanto para equipos de sobremesa como para portátiles. De momento, a falta de probar equipos portátiles, desde aquí podemos recomendar sin que haya demasiada letra pequeña los procesadores de sobremesa. Los usuarios entusiastas, gamers o prosumers, deberán seguir apostando por la plataforma Bloomfield / Lynnfield. Y sobre todo a la vista del nuevo procesador con seis núcleos físicos que está previsto para dentro de unas semanas. Sus 12 threads concurrentes serán el punto de partida para la virtualización “en serio” junto con kits de memoria de hasta 24 GB. Para el resto de los usuarios, Westmere, con 32 nm y gráficos integrados es una alternativa económica, equilibrada, “limpia” y muy fácil de entender al simplificarse la disposición interna de los ordenadores donde apenas hay ventiladores, ni aparatosos “mogollones” de componentes apelotonados. Las placas H55 y H57 son lineales, despejadas y frías, con abundantes conexiones y BIOS cada vez más inteligentes.

No esperes milagros en apartados como el gaming, pero para aplicaciones multimedia no sufrirás decepciones. Si encuentras una caja adecuada, un ventilador de perfil bajo silencioso (el de Intel es algo escandaloso) y un kit de control remoto para la aplicación Media Center (y un software Blu-ray que supla la carencia en este sentido por parte de Windows 7), podrás llevar el ordenador al lado de la tele en el salón sin que “cante”. Todo lo contrario, posiblemente te encuentres viendo la tele, grabándola, accediendo a YouTube o viendo películas o comunicándote desde el sofá de casa. Con un receptor AV y unos altavoces, el ordenador será más multimedia que nunca. Y con un consumo menor incluso que el de la consola Xbox 360 o la PS3.

El precio dependerá de factores como el modelo de CPU, o los accesorios que elijas, pero por unos 500 euros podrías tener la configuración adecuada para disfrutar de un equipo majo alrededor de Clarkdale.

En portátiles, Arrandale parece tener un potencial incluso mayor que para el caso de los equipos de sobremesa. Pero de momento esperaremos a analizar equipos concretos para hacernos una idea real y objetiva. Especialmente los modelos de bajo consumo con un TDP de 18 W pueden revolucionar el segmento de los 13 o incluso los 12 pulgadas.

  • Share This