Canon LEGRIA HF21

Canon LEGRIA HF21
8 de abril, 2010

Canon amplía su catálogo de videocámaras de alta definición con el modelo que analizamos, capaz de grabar hasta 24 horas de vídeo y que cuenta con novedades sutiles respecto a su predecesora. El precio por gigabyte de memoria sólida se ha reducido drásticamente, haciendo posible que tengamos cámaras de vídeo con gran capacidad de almacenamiento a coste razonable. Analizamos con detalle la última propuesta de la firma japonesa para los aficionados a la grabación de vídeo: la nueva Canon LEGRIA HF21.

La Canon LEGRIA HF21 es una mejora de la HF20, un modelo presentado en 2008 de la que hereda el sensor, óptica, estabilizador y la mayoría de modos de grabación y ayudas por software. Las mejoras se centran en su capacidad de almacenamiento -nada menos que 64 gigabytes- y correciones menores para mejorar el rendimiento cuando las condiciones de luz no acompañan.

 

 

Con unas dimensiones de 70 x 62 x 104 mm. y un peso de 340 gramos no estamos ante la videocámara más compacta del mercado, aunque sí lo suficiente como para no resultar un engorro. Como su antecesora, ofrece un cuidado acabado con materiales de alta calidad, perfiles redondeados y una estudiada ergonomía que permite mantener una posición estable y acceder a los controles básicos sin dificultades.

 

 

Esta propuesta de Canon cuenta con un sensor CMOS de 1/4 pulgadas (3,89 megapíxeles brutos) y su óptica (focal 4,1-61,5 mm. y f/1,8 a f/3,2) ofrece un zoom de 15 aumentos. 64 Gbytes de memoria interna son suficientes para grabar hasta 6 horas en modo de alta calidad, 1.920 x 1.080 píxeles a un bitrate de 24 Mbits/s. La impresionante cifra de 24 horas de grabación se alcanza grabando en el modo de menor calidad, a 5 Mbits/s y 1.440 x 1080 píxeles. Además de grabar vídeo es posible tomar fotos de hasta 3,3 megapíxeles, sin necesidad de cambiar de modo. Podemos ampliar su capacidad de almacenamiento mediante tarjetas SDHC de hasta 16 Gbytes.

 

 

 

 

La Canon LEGRIA HF21 mantiene una inferfaz clásica basada en menús desplegables que se controlan gracias al joystick incorporado. La cámara ofrece once modos escena predefinidos, enfoque manual, asistente para enfoque, detección de rostros automática y un algoritmo que mejora los tonos de piel en los vídeos, entre otras funciones.

 

 

 

 

Aunque los usuarios con experiencia no tendrán problema alguno, se echa de menos algún menú simplificado o un modo “fácil” para que los más novatos pierdan el miedo y se atrevan a salir de los automatismos. En este sentido es muy recomnedable una lectura del completo manual incluido, resolverá la mayoría de dudas y aporta trucos interensantes.

 

Nos han gustado especialmente el modo de grabación en 25p progresivo, que ofrece la posibidad de grabar vídeos con aspecto de cine profesional y la captura de instantáneas, que graba automáticamente clips de vídeo de 4 segundos y permite editarlos de forma sencilla para obtener resultados rápidos y divertidos.

 

También resulta interesante la incorporación de entradas y salidas de audio (muy úitles para conectar micro y auriculares externos) y la integración de una zapata (de formato propietario) que queda ocupa bajo una tapa cuando no se utiliza. Canon comercializa algunos accesorios como un control remoto (RA-V1) o una carcasa estanca al agua (WP-V1) que permite aprovechar el modo de grabación submarina implementado en el producto.

Como suele ocurrir con las cámaras de consumo obtendremos los mejores resultados grabando con luz natural: colores vibrantes, buena captura de movimiento, excelente tratamiento de la luz y un nivel de contraste más que notable, que podemos disfrutar de la mejor manera en una pantalla plana de alta definición gracias a la salida HDMI que ofrece. En enfoque automático es fantástico y la presencia del estabilizador óptico mejora la calidad de nuestros vídeos de forma sorprendente. Aquellos que vengan de un dispositivo con algunos años encima notarán el impresionantes salto de calidad que han experimentado estos dispositivos de un tiempo a esta parte.

 

 

Lamentablemente cuando la luz no acompaña el grano aparece, y es necesario tener cuidado con los cambios bruscos de iluminación para obtener resultados aceptables (el algoritmo de detección de rostros suele fallar en estos escenarios). En todo caso y como hemos comentado, hablamos de una limitación común en este rango de precios (la óptica incorporada no da más de sí) que no supondrá problema alguno para el público objetivo al que va dirigido el producto.

Conclusiones

 

Canon presenta una evolución de uno de sus mejores productos del año pasado, mejorando capacidad de almacenamiento al tiempo que mantiene un precio atractivo (799 euros) teniendo en cuenta sus capacidades.

Las diferencias con respecto a modelos más económicos son la calidad de su óptica, que rivaliza con las mejores propuestas de Sony, Panasonic y JVC, por poner algunos ejemplos y los 64 Gbytes de memoria interna.

Un producto muy interesante para usuarios con algo de experiencia que quieran dar el salto a la alta definición con una cámara de calidad que ofrece mucho más que grabar en modo automático y que les permitirá avanzar en su afición obteniendo los mejores resultados.

 

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