Web Analytics
Conecta con nosotros

Análisis

Fitbit Charge 5, análisis: llega el color a la familia Charge

Publicado el
Fitbit Charge 5, análisis: llega el color a la familia Charge

A finales de agosto se anunció la preventa de la pulsera de actividad Fitbit Charge 5, que ya se comercializa en España por 175,95 euros. Hablamos de la quinta generación de la Fitbit Charge que nació con el modelo HR (¡qué diferencia su pequeña pantalla frente a la actual!) y que ha pasado por diferentes versiones (Charge 2, Charge 3 y Charge 4) hasta la Fitbit Charge 5.

Respecto a la Fitbit Charge 4 que analizamos en mayo de 2020, hay un cambio de diseño muy importante, y no solo por la incorporación de la pantalla Super AMOLED táctil a color, también porque tras varias generaciones de un diseño anguloso y con pantalla rectangular, la Charge 5 tiene unas líneas más redondeadas y además es más delgada (un 10% más).

En cuanto a la novedad más visible, su pantalla a color, es dos veces más brillante que la de la Charge 4 a la luz del día y está protegida por el cristal Corning Gorilla Glass 3, lo que la hace más resistente. Además, gracias al modo de pantalla siempre activa (mi favorito, aunque haya que pagar el  peaje en la autonomía de su batería, que sufre una importante perdida) es más fácil consultar la información de la pantalla en todo momento.

Fitbit Charge 5, análisis: llega el color a la familia Charge

Como podéis leer en las especificaciones de abajo, la altura de la pantalla es de 21,93 mm y tiene un ancho de 14,75 mm. Pero una cosa es el tamaño de la pantalla y otra su superficie real. Aquí encontramos una pega muy comentada en foros donde se habla de la Fitbit Charge 5.

Los diseñadores podrían haber ampliado unos milímetros la superficie útil de pantalla tanto arriba como abajo y aprovechar mucho mejor el espacio disponible. Nos consta que en Fitbit hacen caso del feedback que obtienen de sus usuarios y estoy seguro de que en una futura Charge 6 esto lo tendrán en cuenta.

Otra pega que también encontramos en el diseño es la falta de un botón, aunque sea de tipo háptico, en la Fitbit Charge 5. Todo lo que hagamos con esta pulsera de actividad debe hacerse tocando la pantalla y desplazando el dedo por ella en las cuatro direcciones (arriba, abajo, izquierda o derecha) para acceder a sus diferentes funciones.

Cuando estás quieto, más o menos te manejas bien con estos desplazamientos con el dedo, aunque hay momentos en los que contar con un botón que te hiciera regresar a la pantalla anterior habría sido una buena idea.

Fitbit Charge 5, análisis: llega el color a la familia Charge

Pero todo esto se vuelve más difícil cuando estás en movimiento. Cuando estás corriendo, la Fitbit Charge 5 muestra tres métricas a la vez, de las cuales dos de ellas están siempre visibles en letra pequeña en la parte superior e inferior de la pantalla; en concreto son el kilometraje y el tiempo que llevas corriendo.

En el centro de la pantalla es donde se muestran otras métricas, pero solo una a la vez y en un tamaño mayor y en color, como son el ritmo de carrera, la frecuencia cardiaca, las calorías consumidas, los pasos o el día y la hora.

Para ir de una métrica a otra debes tocar la pantalla con un golpecito seco del dedo y avanzar de una en una, pero es fácil tocarla sin querer y obligarte a hacer toda la «rueda» de pantallas hasta llegar a la anterior, por lo que un botón que te haga regresar a la pantalla anterior se echa de menos.

Continuando con el diseño de la Fitbit Charge 5, otra novedad son sus dos bandas metálicas ubicadas en los laterales de la pantalla. Sirven para hacer uso de una funcionalidad que por primera vez podemos disfrutar en una pulsera de actividad de Fitbit. Hablamos del ECG, el electrocardiograma que permite evaluar la frecuencia cardiaca a fin de detectar casos de fibrilación auricular.

Aunque comentaremos más adelante la función ECG, decir que para usarla hay que colocar los dedos en las dos placas de acero situadas en los laterales de la Charge 5 y permanecer quieto durante 30 segundos.

Fitbit Charge 5, análisis: llega el color a la familia Charge

Para terminar con la valoración de su nuevo diseño, decir que la Charge 5 es una pulsera de actividad muy comoda de llevar no solo por sus escasos 28 gramos de peso, hay que felicitar a los diseñadores de Fitbit por el trabajo hecho en el apartado ergonómico.

Y como la ergonomía no tiene por qué estar reñida con la belleza y con la posibilidad de personalizar un dispositivo que vas a llevar muchas horas puesto en tu muñeca, Fitbit no solo nos da a elegir entre una Charge 5 totalmente negra (pulsera y caja), también la hay con pulsera blanca y caja de acero inoxidable de color dorado, o pulsera azul acero con caja de acero inoxidable color platino.

Además, como en otros dispositivos de la marca, es muy fácil cambiar la correa y elegir entre modelos con cierre de gancho y bucle, aspecto deportivo o de cuero, todos ellos en diferentes colores.

Especificaciones de la Fitbit Charge 5

Pantalla Super AMOLED táctil a color protegida por cristal Corning Gorilla Glass 3. Posibilidad de modo siempre activa
Sensores Monitor óptico de frecuencia cardíaca. Acelerómetro de tres ejes. GPS integrado + GLONASS. Monitorización de la saturación de oxígeno (SpO2). Sensor de temperatura del dispositivo. Motor de vibración. Sensor de luz ambiental. Sensores compatibles con las aplicaciones  ECG y Escáner EDA
Batería Polímero de Litio. Hasta 7 días de autonomía. Carga en dos horas
Conectividad Bluetooth / NFC
Tamaño de la pantalla
Área de visión: 26,43 mm en diagonal. Altura de la pantalla: 21,93 mm. Ancho de la pantalla: 14,75 mm
Materiales carcasa
Aluminio, cristal y resina
Peso 28 gramos
Resistencia al agua
Hasta 50 metros
Colores Negro / Acero inoxidable negro grafito. Blanco marfil / Acero inoxidable dorado. Azul acero / Acero inoxidable platino
Contenido de la caja Fitbit Charge 5, correa Infinity (tallas pequeña y grande) y cable de carga
Precio 179,95 euros. Incluye suscripción gratuita de 6 meses al servicio Fitbit Premium (valorado en 53,94 euros)

Una visión global de la salud

Hace tiempo que Fitbit trabaja para que sus dispositivos ofrezcan una visión global de nuestra salud, y tras la compra de la empresa por parte de Google este compromiso no ha hecho más que confirmarse.

Lo más interesante de la Charge 5 no es que podamos monitorizar nuestras actividades deportivas, Fitbit cumple este apartado con nota y más desde que en la Charge 4 integró el GPS para hacer deporte sin tener que llevar el smartphone encima y seguir disfrutando de métricas exactas. Por cierto, ofrece un «modo híbrido» (transparente para el usuario) para que cuando lleves el teléfono móvil encima, aproveche su GPS y ahorres así batería en la Charge 5.

Lo que mejor define a la Fitbit Charge 5 es su perspectiva de «salud total», tanto en el plano físico como en el psicológico. Por eso incluye un sensor EDA para medir la actividad electrodérmica y determinar el nivel de estrés del usuario, ofrece la función ECG, mide el nivel de oxígeno en sangre, nos indica nuestros minutos en zona activa, analiza y puntúa nuestro sueño o nos permite saber si nuestro cuerpo está listo para hacer ejercicio o si de lo contrario conviene que nos recuperemos.

Fitbit Charge 5, análisis: llega el color a la familia Charge

Para hablar de cada una de estas funciones que marcan la diferencia en la Fitbit Charge 5, lo mejor es comenzar por el Nivel de recuperación diario, incluido para los usuarios de Fitbit Premium (recordemos que junto con la Charge 5 hay seis meses de acceso gratuito) y que utiliza los datos recopilados por el dispositivo (está disponible también en Sense, Versa 2, Versa 3, Inspire 2 y Luxe) para evaluar si estamos preparados para hacer ejercicio o si deberíamos centrarnos en la recuperación.

Los datos que usa para darnos una puntuación (similar al concepto usado con el sueño) sobre nuestro nivel de recuperación son la variabilidad de la frecuencia cardiaca mientras dormimos, la actividad realizada y los patrones de sueño recientes. Con esto nos aporta una puntuación alta que nos indica que nuestro cuerpo está recuperado y listo para un ejercicio intenso o una puntuación baja que demuestra que nuestro cuerpo está fatigado y debe descansar.

Tanto el tipo de actividad realizada como la necesidad de un descanso suficiente y constante son datos que a todos nos vienen a la mente cuando hablamos de recuperar energía. El que no es tan obvio es la variabilidad de la frecuencia cardiaca, es decir, la variación del tiempo entre los latidos del corazón mientras dormimos. Fitbit lo usa porque una alta variabilidad es un signo positivo de preparación, mientras que lo contrario está relacionado con un aumento del estrés o de la tensión en el cuerpo, y esto nos quita energía.

Fitbit Charge 5, análisis: llega el color a la familia Charge

De izquierda a derecha tenemos una Fitbit Charge 4, un Fitbit Sense, una Fitbit Charge 5 y una Fitbit Luxe. Estas dos últimas son pulseras de actividad con pantalla en color, pero hay una gran diferencia de superficie útil a favor de la Charge 5.

También muy interesante, aunque ya estaba disponible en la familia desde la Charge 4, son los Minutos en Zona Activa (MZA), que utilizan zonas de frecuencia cardiaca personalizadas para motivarnos a realizar actividades que pongan nuestro corazón a trabajar.

Según la Organización Mundial de la Salud, es recomendable realizar al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana, y los MZA ayudan a alcanzar nuestros objetivos dado que registran el tiempo que dedicamos a hacer actividades que aumentan nuestra frecuencia cardiaca.

Lo que hace Fitbit con los MZA es multiplicar por dos los minutos de actividad de mayor intensidad, por lo que podremos alcanzar nuestros objetivos de actividad en la mitad de tiempo.

La Charge 5 vibra mientras hacemos ejercicio cada vez que cambiamos de zona de frecuencia cardiaca (es una alerta que se puede deshabilitar). Podemos llegar a la zona de quema de grasas, a la zona de cardio o a la zona pico. Nuestras zonas de frecuencia cardiaca se ajustarán automáticamente de acuerdo a nuestros progresos, por lo que nos ayudarán a conocer mejor cómo responde nuestro cuerpo ante diferentes actividades.

Análisis Fitbit Charge 5

Aquí podemos apreciar cómo ha evolucionado el diseño y la pantalla de la Fitbit Charge 4 (a la derecha) a la Fitbit Charge 5 (a la izquierda).

En cuanto a cómo reacciona nuestro cuerpo ante el estrés, gracias a la aplicación Escáner EDA podemos obtener una puntuación de la gestión de estrés. Las respuestas EDA son pequeños cambios eléctricos que se producen en la piel a causa del estrés o la emoción. Fitbit puede detectarlos durante una sesión de mindfulness de tres minutos como mínimo. Cuanto más en calma estemos, menos resupuestas deberíamos tener.

De nuevo, Fitbit utiliza una puntuación de 1 a 100, donde un número más alto significa que nuestro cuerpo está mostrando menos signos de estrés físico. Para obtener esta puntuación, Fitbit analiza la variabilidad del ritmo cardiaco durante el sueño profundo, el ritmo cardiaco elevado cuando estamos en reposo, el ritmo cardiaco al dormir o la actividad electrodérmica medida por el Escáner EDA.

Los suscriptores de Fitbit Premium tienen acceso a un desglose detallado de las tres métricas principales en las que se basa la puntuación a la que nos hemos referido para medir el nivel de estrés: la capacidad de respuesta, el equilibro del esfuerzo y los patrones de sueño. Por lo tanto, debemos dormir con la Fitbit Charge 5 porque durante la noche es cuando esta pulsera de actividad mide muchas de las variables que utiliza para todas estas puntuaciones que hemos mencionado.

Añadir que gracias a la suscripción Fitbit Premium podremos disfrutar de sesiones de relajación y meditación de la app Calm. Por cierto, aunque no tenga que ver directamente con la gestión del estrés, ya que he mencionado uno de los beneficios de ser Premium, decir que desde Fitbit han llegado a un acuerdo para poder disfrutar con esta suscripción de más de 100 rutinas realizadas por entrenadores profesionales, así como de los nuevos entranamientos de alta intensidad de Les Mills.

Fitbit Charge 5, buena elección

Conclusiones

La pulsera de actividad Fitbit Charge 5 representa una evolución importante en la familia Charge al incorporar por primera vez una pantalla en color, así como las funciones de electrocardiograma o Nivel de recuperación diario.

Solo por esto y por su atractivo y cómodo diseño, así como por incorporar el GPS (disponible ya desde la Charge 4) y por su tradicional larga vida de la batería (hasta 7 días si no se hace uso intensivo del GPS o de la pantalla siempre activa) se merece nuestro galardón de «Buena Elección».

No llega a alcanzar el sello de «Producto Recomendado» por dos detalles que estamos seguros Fitbit solucionará en nuevos modelos de la familia Charge. Nos referimos a que la superficie útil de la pantalla podría crecer unos milímetros tanto arriba como abajo y al hecho de que al carecer de cualquier tipo de botón, a veces se complica el movimiento entre las múltiples pantallas a las que tenemos acceso.

Valoración Final
8.6 NOTA
NOS GUSTA
Función de electrocardiograma
Duración de la batería
Función de Nivel de recuperación diario
GPS integrado
A MEJORAR
Falta de botón háptico o físico para volver a la pantalla anterior
La superficie útil de la pantalla no está aprovechada del todo
RESUMEN
La pulsera de actividad Fitbit Charge 5 es la última incorporación de la familia Charge y lo hace con un cambio de diseño que destaca por su pantalla en color, pero también incluye interesantes novedades como la función de electrocardiograma y el Nivel de recuperación diario.
Prestaciones9
Rendimiento8.5
Pantalla8
Formato y diseño8.5
Batería9

Lo más leído